El extravagante candidato brasileño que crece en las redes sociales

Cabo Daciolo, anticomunista y evangélico fervoroso, es objeto de burla por sus teorías conspirativas y sus propuestas
Cabo Daciolo, anticomunista y evangélico fervoroso, es objeto de burla por sus teorías conspirativas y sus propuestas Fuente: Reuters
Alberto Armendáriz
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20 de agosto de 2018  

RÍO DE JANEIRO. Por ahora, los dos primeros y tibios debates televisivos de la campaña presidencial en Brasil no revelaron un candidato favorito. Pero sí lograron crear un fenómeno en internet de la mano del estrafalario Cabo Daciolo, que pasó de ser un oscuro diputado a protagonista absoluto de las redes sociales, terreno que hasta ahora dominaba el ultraderechista Jair Bolsonaro.

De 42 años, Benevenuto Daciolo da Fonseca dos Santos, más conocido como Cabo Daciolo, por su último rango como bombero militar, es el postulante del pequeño partido Patriota, ideológicamente de derecha, nacionalista y conservador. Ferviente evangélico, que no se separó de su Biblia durante el debate en RedeTV! del viernes último, al responder una pregunta sobre cuáles serían sus primeras medidas de gobierno para combatir el desempleo no titubeó en presentar su plan de corte divino-militar.

"En la primera semana vamos a adorar al Señor. En la segunda semana los trabajadores tendrán que comparecer ante la delegación militar más próxima a su casa", dijo, lo que despertó carcajadas del público.

Excéntricas y desconcertantes intervenciones como esa, muchas expresadas en un tono vociferante, volvieron a Daciolo un hit en Facebook y Twitter, donde sus declaraciones fueron convertidas en los más diversos memes. El más popular hasta ahora ha sido su ataque a los candidatos de izquierda de estar detrás de un supuesto plan de "dominación comunista latinoamericano" llamado Unión de Repúblicas Socialistas de América Latina, o Ursal.

No es la única teoría conspirativa de Daciolo. Advirtió que hay un fraude en marcha a través del uso de las urnas electrónicas. También asegura que existe un plan de "masones e i lluminati" para asesinarlo, y fue por eso que entre el primer debate televisivo, en la cadena Bandeirantes, el 9 de agosto, y el de la semana pasada frente a las cámaras de RedeTV!, Daciolo canceló todos sus eventos y se refugió en el Parque Monte de los Olivos para "ayunar y orar".

La enorme mayoría de las personas se toma en broma a Daciolo, como el más reciente de los casos de candidatos extravagantes que suelen surgir en el mundo político brasileño, y recuerdan al payaso Tiririca, elegido diputado en 2010. Pero el diputado Jair Bolsonaro, aspirante presidencial del Partido Social Liberal (PSL), lo ve como un escollo que amenaza robarle la atención en las redes sociales y el mote de candidato antisistema.

Por sus polémicas posturas en contra de las mujeres, los gays, los negros y los indios, Bolsonaro era el gran fenómeno en las discusiones en Twitter y Facebook. Ganó tal popularidad que llegó al tope de las encuestas de intención de voto, con un 19% de respaldo, en los escenarios en los que no se incluye al encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. A principios de año, llegó a negociar su pase al Patriota para ser su candidato a presidente, pero finalmente eligió dejar el Partido Social Cristiano (PSC) por el PSL, que hoy representa. Entonces, el Patriota optó por lanzar a Daciolo, su plan B.

Tras su aparición en el primer debate televisivo, Daciolo se volvió el tema más buscado en internet en Brasil y el candidato presidencial más comentado. Bolsonaro quedó tan inquieto que en el segundo debate buscó subirse a la nueva fama de Daciolo y en un momento en que debería haberle hecho preguntas a su contrincante aprovechó para resaltar que ambos tenían las mismas posiciones con relación al matrimonio (solo entre hombre y mujer), al aborto (en contra) y a las drogas (opuestos a la despenalización del consumo de la marihuana). Están asimismo unidos por una fuerte inclinación castrense: mientras Bolsonaro ha defendido la última dictadura, Daciolo propone una intervención militar para acabar con la corrupción en la política.

Nacido en Florianópolis en 1976, Daciolo era un bombero militar más en Río de Janeiro, hasta que en 2011 adquirió notoriedad durante una huelga. La fama recién adquirida lo llevó a la política. Curiosamente, su primera parada fue en una agrupación de izquierda: el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), por el que fue elegido diputado.

La incompatibilidad con el PSOL se hizo evidente cuando al asumir su banca propuso una enmienda de la Constitución para sustituir la frase "todo el poder emana del pueblo" por "todo el poder emana de Dios". Fue echado de esa fuerza y pasó primero al Partido Laborista de Brasil y luego al Patriota.

Fue el único de los trece candidatos a presidente inscriptos ante el Tribunal Superior Electoral que declaró no tener ningún bien patrimonial, aunque en su plataforma partidaria declara como objetivo convertir a Brasil en la primera economía mundial "para honra y gloria del Señor Jesucristo".

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