Sergio Agüero: el crack que debutó a los 15 años y siempre supo que su lugar iba a ser la Premier League

El crack que debutó a los 15
El crack que debutó a los 15 Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Francisco Schiavo
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19 de agosto de 2018  • 23:59

Sergio Agüero siempre quiso jugar en la Premier League . Era un gurrumín de 15 años cuando Oscar Ruggeri lo puso en el primera de Independiente. Eran tiempos de vacas flacas en el conjunto de Avellaneda, que por entonces pagaba la fiesta de préstamos caros y compras aún más costosas que le habían dado el título en el Apertura 2002, bajo la dirección técnica de Américo Gallego. Era el invierno de 2003. Y el Kun ya sabía que quería jugar en el fútbol inglés. No le iba a ser tan fácil al pibe que transformaba en gol cada pelota que recibía dentro del área. Su otro apodo en las inferiores nunca prosperó: Chapulín, en honor de Romario, retacón, macizo e implacable definidor. Por si hace falta aclararlo, Kun es una deformación del mote del barrio. A Agüero le encantaba un dibujito animado japonés que hablaba y daba garrotazos: Kum-Kum. Ahí, en realidad, empezó a construirse la historia.

Sergio Agüero es hoy un goleador histórico en Manchester City. Todo lo que consigue con el conjunto inglés parece contrastar con su performance en el seleccionado argentino. El delantero hizo tres goles en la victoria ante Huddersfield y llegó a los 149 en la liga inglesa. Así, se posicionó en el top-ten de los artilleros históricos de Premier. A esta alturas igualó en el décimo puesto a Teddy Sheringham, el ex futbolista del Tottenham Hotspur y Manchester United, entre otros.

El Kun tiene picardía y repentización. De cualquiera de sus piernas puede partir un rayo directo a la red. En Independiente le costó afirmarse pese al empujón que le dio Ruggeri. Sería Julio Cesar Falcioni el que le dio la continuidad necesaria para afirmarse como titular. Eran tiempos de cambio en los que también se lució otro de los amigos del Kun: Oscar Ustari, en el arco. Hubo partidos épicos, como aquel clásico ante Racing de quiebres y gambetas, en el que una y otra vez desairó a Diego Crosa. Los Rojos se impusieron 4-0 y el niño se volvió grande. También crecía en la vida. Los dirigentes trataban de encarrilarlo y más de una vez tuvieron que hablarle como padres. El compañero de correrías de Agüero era Ismael Sosa, un wing veloz y con tanta habilidad que era capaz de entenderse en la cancha con el chico del momento.

El crack que debutó a los 15, hoy
El crack que debutó a los 15, hoy

La joya no iba a durar mucho en Avellaneda. Dicho y hecho. Que Bayern Munich, que Arsenal, que Real Madrid. No. Nada de eso. El que más pagó fue Atlético de Madrid. A los 17 años, en abril de 2006, el Kun Agüero pasó al club colchonero a cambio de US$ 28.750.000, con apenas 53 partidos en la primera de Independiente. Algo había. En 2005, en Holanda, ya había sido campeón en el Mundial Sub 20 de Holanda. Ahí comenzó lo que iba a transformarse en la columna vertebral del seleccionado mayor, al menos en cuanto al "grupo": conoció a Lionel Messi y ya no pudieron separarse. La edad le permitió al Kun jugar otra Copa del Mundo de la categoría. Y también la ganó: Canadá 2007.

Entretanto, Agüero siempre soñaba con la Premier League por dos motivos: la verticalidad del juego y los espacios que dejaban las defensas. También se frotaba las manos su padre, Leonel Del Castillo. Los goles en Atlético de Madrid catapultaron al Kun, más allá de los títulos en la Europa League 2010 y en la Supercopa europea del mismo año. El sueño estaba cerca. Hasta que llegó el llamado de Manchester City.

Los hinchas del Aleti estaban enamorados del Kun. Tanto que hasta empezaron una campaña de repudio cuando el argentino le dio el sí a Manchester City, que pagó 45.000.000 de euros por su pase, a mediados de agosto de 2011. En el medio habían quedado las versiones y confirmaciones de su vida privada. La pareja con Giannina Maradona, de la que nació Benjamín. La posterior ruptura y el romance con la cantante tropical Karina, "La Princesita".

También transcurrieron los mundiales de 2010, en Sudáfrica, dirigido por suegro, Diego Armando Maradona, y de 2014, en el que no llegó en la mejor forma física, a la orden de Alejandro Sabella. Agüero recién cumplió con la materia pendiente en Rusia 2018, en el que por primera vez anotó en una Copa del Mundo. Abrió la cuenta en el 1-1 ante Islandia y descontó frente a Francia, aunque de poco sirvió el 4-3. Atrás habían quedado las finales perdidas en las copas América de 2015 y 2016, con una certeza: por más que su amigo Messi dudara de volver, él siempre tuvo la intención de pertenecer al seleccionado nacional. Quienes lo conocen saben que es más fuerte que él: ansía competitiva, orgullo y, tal vez, tozudez. De los labios de Agüero nunca saldrá una renuncia al seleccionado. Algo de eso dejó en claro tras Rusia 2018. "Sé que se vienen las nuevas generaciones, pero si el técnico me convoca, ahí estaré".

En Manchester City construyó una historia dentro de otra. Tan a gusto se sintió que dejó a un costado la promesa de volver a Independiente a los 27 años. Por entonces, cuando lo dijo, hace ya 12 años, no dominaban las redes sociales, pero lo dijo. Hoy, a los 30, ya parece haber superado los obstáculos que le había puesto Pep Guardiola ni bien el entrenador puso un pie en el club. Había versiones distintas: que lo quería desde los tiempos del DT en Barcelona o que lo declaraba prescindible porque podía considerarlo un obstáculo en su día. Nada que ver. Agüero se adaptó y, sobre todo, creció para llegar hasta su mejor momento. Quién sabe dónde estará el techo.

En Atlético de Madrid sueñan con un eventual regreso. Ni qué hablar en Independiente, en el que es uno de los últimos hombres del póster, pese a los enojos por las pocas oportunidades que tuvieron sus hermanos: Gastón y Mauricio Del Castillo, que anduvieron de acá para allá. Siempre estuvo presente en Avellaneda e, incluso, colaboró junto con Gabriel Milito para la construcción de un gimnasio de última tecnología en el predio de Villa Dominico, en un costado del acceso Sudeste, donde la miseria convive con los autos de último modelo. Agüero no parece olvidarse de sus orígenes. Esos que se desvelaban con una Premier League que ahora le tiende la alfombra roja.

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