Preocupación en Quilmes por una seguidilla de violentos robos de motochorros

Cámaras y domos de vigilancia en el barrio de Barrancas, de Quilmes
Cámaras y domos de vigilancia en el barrio de Barrancas, de Quilmes Crédito: Santiago Hafford
Este mes mataron a un joven para robarle la mochila; en las zonas residenciales ya hay propiedades con alambrados electrificados; el municipio reforzará el monitoreo con cámaras
Leonardo Scannone
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21 de agosto de 2018  

El lunes 6, a las 14, Brian Zelada bajó del colectivo. Volvía a su casa, desde lo de su madre. Caminó por Corrientes y al llegar a Marconi dos sujetos que iban en una moto lo interceptaron. Uno de ellos bajó con una pistola. El joven, de 20 años, ya lo tenía decidido y se lo había anticipado a su familia: no iba a dejar que le robaran; forcejeó con el ladrón, que le disparó en el pecho y logró arrebatarle el bolso, en el que solo llevaba la ropa que había usado en el trabajo. La víctima intentó correrlos, pero aguantó solo unos metros: en la esquina cayó desvanecida, mientras una mancha escarlata se esparcía en su buzo. Una ambulancia lo trasladó al hospital Isidoro Iriarte, donde murió a poco de ingresar en el shockroom.

El asesinato de Brian Zelada fue el más reciente de una seguidilla de crímenes y robos violentos que acechan a Quilmes, en su mayoría, cometidos por motochorros. Aunque las autoridades sostienen que las estadísticas reflejan una mejora en la situación, no pocos vecinos de ese distrito del sur del conurbano sienten que están sentenciados a convivir con la inseguridad. En una recorrida, LA NACION escuchó varias denuncias de los propios damnificados. Muchos quilmeños entraron en contacto entre sí y armaron el grupo de Facebook Nuevo Mapa del Delito Quilmes, que ya cuenta con 21.128 miembros. Allí los relatos se multiplican; en un mapa ubican todos los hechos denunciados en la red social.

"Viene complicada la mano, acá. Abrí mi local hace dos semanas. El día de la inauguración entró un hombre con la cara marcada por las trompadas que le habían dado para robarle. Nos pidió ayuda, llamamos una ambulancia y se lo llevaron", contó Miguel Rivero, de 42 años, dueño de una pizzería situada en Mosconi y Rodolfo López, a pocas cuadras de donde mataron a Brian.

El partido de Quilmes comprende un territorio de 125 km², que se divide en seis localidades: Don Bosco, Bernal, Quilmes, Ezpeleta, San Francisco Solano y Villa La Florida. Según el último censo, es el tercer municipio del conurbano en cuanto a cantidad de habitantes: 580.829. Es un distrito complejo, con muchos matices socioeconómicos.

"Una noche, estaba yendo a trabajar y se me apareció una moto con dos tipos. Se bajó el de atrás y me apuntó a la cabeza. Les di todo lo que tenía. Después, hace unos pocos meses, salí de mi casa y se repitió la misma secuencia, pero esa vez me tiraron al piso y me lastimaron", contó a LA NACION Natalia Campolo Juranavic, de 45 años, que vive en la zona comercial de Quilmes.

Los testimonios se repiten y, en la mayoría de los casos, los motochorros son el denominador común. "La semana pasada mi cuñada bajó del auto en la puerta de mi casa. Un chico en moto intentó arrebatarle la cartera. Así estamos viviendo. La camioneta vecinal pasa una vez por mes, es increíble. Hace unos días se cortó la luz en la zona. Un vecino puso un grupo electrógeno. Los ladrones lo usaron para saltar dentro de su casa. Lo desvalijaron. A él y a su bebé los encerraron y agarraron a su mujer para recorrer la casa. Se llevaron todo", relató Sol Ibáñez, vecina de Quilmes Este, que vive en Ortiz de Ocampo y Belgrano.

"Nos roban seguido acá. Ya estamos acostumbrados, qué le vamos a hacer. Por eso pusimos las rejas. Está complicada la mano acá. A veces parece tierra de nadie", relató la dueña de un locutorio del centro comercial, que prefirió no dar su identidad por seguridad.

Cámaras y domos de vigilancia en el barrio de Barrancas, de Quilmes
Cámaras y domos de vigilancia en el barrio de Barrancas, de Quilmes Crédito: Santiago Hafford

A pocas cuadras de allí se encuentra uno de los barrios más exclusivos de Quilmes: Barrancas. Allí, entre las casonas caminan hombres de civil que hacen vigilancia y pertenecen a empresas de seguridad privada. Las casas se encuentran "blindadas", con alambres de púa electrificados y cámaras de seguridad. Uno de estos hombres -que prefirió no dar a conocer su nombre- dijo a LA NACION: "De día es un barrio tranquilo. Pero a la noche es muy complicado. Hay entraderas y la policía no pasa nunca".

A varias cuadras de allí, en una zona residencial de casas bajas, Carmen Teresa Romero recordó cómo le robaron hace unos meses en la calle Triunvirato al 1900, con el mismo modus operandi que usaron los asesinos de Brian Zelada. "Llamé al 911 y no vino nadie. Fui al comando y tampoco pasó nada. Fui a la comisaría a hacer la denuncia, pero un día, hace poco, recibí una carta de la Justicia que decía que el caso había sido cerrado porque no habían encontrado a los ladrones".

En manos de la tecnología

Desde que comenzó la intendencia de Martiniano Molina (Pro), la secretaría de Seguridad y Ordenamiento Público de Quilmes cambió seis veces de mando. El último funcionario a cargo es Denis Szafowal, que dijo a LA NACION: "Lo que estamos haciendo es licitar, por primera vez en la gestión, 250 cámaras de seguridad. Fortalecimos el servicio policial con una puesta en valor de la flota vehicular. Además, estamos terminando las nuevas oficinas de la UTOI (Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas) y poniendo en funcionamiento el centro de monitoreo. Adquirimos el mapa del delito y lo implementamos desde mediados de 2016. Estamos trabajando junto con la policía bonaerense y las fuerzas federales para terminar con este flagelo".

Según los datos que proveyó el mapa del delito quilmeño, que no es de acceso público y brindó sus primeros datos en 2017, la comparación de los primeros semestres de 2017 y 2018 mostró una baja del 14% en el total de delitos. Sin embargo, muchos vecinos todavía no sienten en las calles esa mejora.

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