Cada vez más afectado por los escándalos de abusos, el Papa hace un llamado inédito

El Papa celebró el tradicional Angelus, anteayer, en la Plaza San Pedro
El Papa celebró el tradicional Angelus, anteayer, en la Plaza San Pedro Fuente: AFP - Crédito: Filippo Monteforte
Escribió por primera vez una carta dirigida a todos los católicos, en la que prometió que no habrá más encubrimiento en la Iglesia; condenó "con fuerza las atrocidades" cometidas en Pensilvania
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21 de agosto de 2018  

CIUDAD DEL VATICANO.- Presionado después de días de silencio tras el escándalo de abusos sexuales por parte de 300 sacerdotes en Pensilvania, el papa Francisco hizo un llamado inédito. Escribió una carta sin precedente dirigida a todos los católicos en la que condenó "las atrocidades" cometidas en Estados Unidos y pidió perdón por los abusos del clero en todo el mundo.

El Papa difundió la carta antes de su próximo viaje a Irlanda, donde estará el 25 y el 26 de agosto para participar en el Encuentro Mundial de las Familias. En Irlanda, que alguna vez fue un país férreamente católico, la credibilidad de la Iglesia ha quedado devastada por años de revelaciones de que sacerdotes violaron y abusaron de chicos con impunidad y sus superiores los encubrieron.

En la carta, dirigida al "pueblo de Dios", el Papa prometió que la Iglesia Católica no escatimará esfuerzos para evitar que ocurran o se encubran abusos sexuales.

La carta responde a las recientes revelaciones sobre los abusos cometidos en Estados Unidos durante décadas. La semana pasada, un informe de un jurado investigador reveló que en Pensilvania al menos 1000 chicos fueron víctimas de unos 300 sacerdotes en los últimos 70 años y que generaciones de obispos no tomaron medidas apropiadas para proteger a los feligreses o castigar a los violadores.

Un funcionario del Vaticano dijo que es la primera vez que el Papa escribe a los 1200 millones de fieles del mundo sobre los abusos sexuales cometidos por sacerdotes. Las cartas pasadas referidas al escándalo estuvieron dirigidas a obispos y a católicos de países afectados.

"Con el correr del tiempo hemos conocido el dolor de muchas de las víctimas y constatamos que las heridas nunca desaparecen y nos obligan a condenar con fuerza estas atrocidades, así como a unir esfuerzos para erradicar esta cultura de muerte", dijo Francisco.

Citando un pasaje del evangelio que dice "Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él", el Sumo Pontífice escribió: "Estas palabras (...) resuenan con fuerza en mi corazón al constatar una vez más el sufrimiento vivido por muchos menores a causa de abusos sexuales, de poder y de conciencia cometidos por un notable número de clérigos y personas consagradas".

"Con vergüenza y arrepentimiento, como comunidad eclesial, asumimos que no supimos estar donde teníamos que estar, que no actuamos a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que se estaba causando en tantas vidas. Hemos descuidado y abandonado a los pequeños", agregó.

Con la intención de que los abusos no se vuelvan a repetir en el futuro, el Papa pidió a los responsables eclesiásticos que denuncien los posibles casos de abusos de los que tengan constancia: "La solidaridad nos exige, a su vez, denunciar todo aquello que ponga en peligro la integridad de cualquier persona. Solidaridad que reclama luchar contra todo tipo de corrupción, especialmente la espiritual".

Al inicio de su pontificado, Francisco instauró una política de "tolerancia cero" contra los abusos sexuales que en los últimos años, con diversos escándalos en todo el mundo, como los de Chile y los de Australia, está en el punto de mira.

Para los sobrevivientes irlandeses, la carta solo fueron palabras duras y una retórica reciclada que no reconoce el papel del mismo Vaticano por cerrar los ojos a los sacerdotes pederastas y fomentar la cultura de "secrecía" y encubrimiento que dejó impunes los crímenes.

"Esa cultura era supervisada por el Vaticano y codificada en leyes", dijo en Twitter Colm O'Gorman, un conocido irlandés sobreviviente de abusos, quien organizó una manifestación de víctimas en Dublín durante la visita de Francisco.

Se prevé que el tema domine el viaje del papa a Irlanda, pero el asunto ha ganado más peso desde que se supo en Estados Unidos que uno de los cardenales de confianza del Papa, Theodore McCarrick, el arzobispo retirado de Washington, supuestamente abusó y acosó a menores y seminaristas adultos.

Por otra parte, se dio a conocer que un grupo internacional de investigación lanzó una base de datos de clérigos irlandeses condenados o acusados de abuso sexual con la esperanza de que el papa Francisco dé a conocer los nombres de todos los sacerdotes y hermanos considerados culpables por la iglesia.

El organismo BishopAccountability.org informó ayer que la base de datos online muestra hasta qué grado la información permanece oculta en Irlanda.

El grupo con sede en Massachusetts busca compilar cada documento público que esté disponible y reportar sobre la crisis de pederastia en la iglesia para responsabilizar a los obispos.

Agencias AP, AFP, ANSA y Reuters

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