Pasó de chico de la calle a director de Desarrollo Social en Villa Carlos Paz

Héctor Eguez en su despacho
22 de agosto de 2018  • 14:54

CORDOBA.- Pasó su infancia en situación de calle, institucionalizado y con familias de guarda y hoy es director de Desarrollo Social y Educación de la Municipalidad de Villa Carlos Paz. Para Héctor Eguez su nueva función es un desafío: "Como lo son todas las cosas que se hacen con responsabilidad -dice-. Quien cree que se las sabe todas tiene un problema".

Hace dos años, cuando tenía 45, se reencontró con su madre. Ella perdió la tenencia cuando él apenas tenía cuatro. "Nos quedamos sin hogar y terminamos viviendo en la calle -recuerda-. En ese entonces nos separaron y comencé una vida entre institutos, internados, y con familias de paso. Por buena conducta, de adolescente, pude elegir y llegué a un hogar de puertas abiertas en Villa Carlos Paz donde me radiqué".

Eguez cuenta su historia sin dramatismo ni golpes bajos. Con su madre terminaron viviendo en la terminal de ómnibus de Córdoba, lugar por donde después, cuando venía de Carlos Paz a estudiar, pasaba a diario. Era 1974 y la entonces Policía Juvenil lo retiró. Pasó 38 años sin ver a su madre.

Hace unos años, en una suerte de "catarsis", comenzó a escribir los momentos más importantes de su vida. Así nació el libro La Payana. Dice que eligió el nombre porque es el juego que recuerda de su infancia. "Son cinco piedritas que se encuentran en cualquier lugar, no cuestan nada, solo hay que elegir las mejores. Es lo mismo que con los valores: hay que tratar de tenerlos y aplicarlos", dice.

Después de un tiempo en la guardería de un instituto, a los cinco años pasó a vivir con una familia con la que se encariñó, pero no pudo concretar la adopción porque no tenía las condiciones económicas exigidas. Estuvo con otras y, por su buena conducta y desempeño, fue a una residencia de puertas abiertas. Desde 1985 eligió Villa Carlos Paz para vivir.

Terminó la escuela, ingresó a Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional de Córdoba y, después de comprobar que no era su vocación, optó por Analista de Mercados. Entonces encaró emprendimientos gastronómicos y armó su familia.

"De mi mamá tuve alguna noticia cuando tenía unos 20 años. La busqué con una familiar que podía ayudar pero se cortó. Pasó mucho tiempo hasta que con el contacto de una trabajadora social reemprendimos la tarea y dimos con ella". Estaba en la zona de la terminal de ómnibus, la misma donde los habían separado y por donde tantos años él pasó.

"Seguía en una situación precaria. Había andado por otros lados. Reiniciar el vínculo fue complejo; para ella no era fácil confiar ni retomar una vida distinta a la que se había acostumbrado. Fue todo muy fuerte y gracias a la ayuda de mucha gente pudimos avanzar. Hoy tiene un espacio donde está contenida, cuidada", apunta.

Amigos y gratitud

Pese a todas las circunstancias que atravesó, Eguez describe a su vida como "normal". Enumera que estudió, hizo deportes y amigos. "En aquellos años Carlos Paz era un pueblo, eran más simples las relaciones y todo eso me permitió una vida normal".

Hace dos años, el intendente Esteban Avilés lo convocó para organizar el servicio del Paicor (programa alimentario para escuelas) que se concentraba en las municipalidades. Ahora pasó a la Dirección de Desarrollo Social y Educación.

"Es una responsabilidad hacia la comunidad que me ayudó mucho. Es muy delicado el tema social -agrega-. Intento siempre ponerme en los zapatos de la gente con la que trato, entender a quienes están en situación límite".

Eguez entiende que hay que ofrecer herramientas para progresar: "Educación. Esa es la ayuda para tener dignidad y progresar".

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