Universidades: con paros, recrudece el conflicto salarial de los docentes

Colegio Nacional Rafael Hernández, que depende de la Universidad Nacional de La Plata
Colegio Nacional Rafael Hernández, que depende de la Universidad Nacional de La Plata Crédito: Twitter
Luciana Vázquez
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21 de agosto de 2018  • 18:23

El compromiso de la dirigencia política con la educación está lleno de paradojas. Mientras la gobernadora María Eugenia Vidal anunció a principios de mes que inaugurará en Escobar un colegio pre universitario basado en el Colegio Nacional de Buenos Aires, elegido como modelo por su calidad educativa, los más de 2000 adolescentes que asisten a esa escuela, dependiente de la Universidad de Buenos Aires (UBA), habrán sufrido, llegado este viernes, 25 días de paro en lo que va del año.

Lo mismo sucede con el Colegio Carlos Pellegrini, dependiente también de la UBA, el Nacional de La Plata de la UNLP, el Nacional de Monserrat de la Universidad Nacional de Córdoba y con muchos de los más de 60 colegios preuniversitarios del país y sus casi 40.000 alumnos, que desde principio de año en muchos casos ya acumulan más de un mes de desescolarización en medio de la negociación salarial que enfrenta a los 190.000 docentes universitarios y preuniversitarios con el gobierno nacional.

Pero la cantidad de estudiantes más afectada es la que asiste a las 57 universidades públicas del país, en las que las medidas de fuerza se dan con acatamiento dispar. Se trata de más de un millón y medio de estudiantes.

Negociación

La negociación salarial universitaria, que se abrió el 1° de marzo, es la que cae directo bajo la responsabilidad del ministerio de Educación nacional, a cargo de Alejandro Finocchiaro, de quien depende el financiamiento del sistema universitario público. Sin embargo, una fuente calificada de su equipo relativizó la responsabilidad del ministro en la fijación de los salarios de los docentes universitarios: "Hay que entender las múltiples dependencias y autonomía de las universidades. El ministerio financia los salarios, pero no contrata a los docentes y hay muchas universidades mal administradas", sostuvo; un argumento similar al que justifica la eliminación de la paritaria nacional de los docentes de escuela primaria y media.

"Con la cantidad de docentes que hay, se podría triplicar la matrícula universitaria. La cantidad de docentes por alumnos es más para sala maternal. La negociación salarial expresa el máximo esfuerzo que puede hacerse, en este momento, con el actual número de docentes, que el Ministerio no determina. Hacemos el mayor esfuerzo con los recursos que tenemos", sostuvo la fuente.

Clase pública en el Colegio Monserrat
Clase pública en el Colegio Monserrat Crédito: Twitter

¿El camino sería echar docentes y distribuir mejor esos salarios liberados? "No -se apresuró en aclarar el asesor del ministro-. Describo una superposición de decisiones que no siempre caen en el ministerio de Educación".

Por el momento, Finocchiaro y la secretaria de Políticas Universitarias, Danya Tavela, prefirieron no hablar con LA NACION y mantienen en general "una política comunicacional de poco contacto con los medios" en este contexto.

El secretario general de Conadu Histórica, Luis Tiscornia, dijo a LA NACION la semana pasada que desde que Finocchiaro es ministro, apenas lo vio un minuto hace pocos días. "Bajó para llevarse un petitorio que le llevamos", afirmó.

Inflación vs. salario docente

En medio de la escalada inflacionaria, el conflicto se acentuó al regreso de las vacaciones de julio, cuando este mes los seis gremios de docentes universitarios, con los dos principales, Conadu y Conadu Histórica, a la cabeza, decidieron diferentes medidas de fuerza que confluyeron esta semana con mayor contundencia.

La brecha entre el aumento que piden los gremios universitarios, un 30% de aumento, y la oferta con la que insiste Finocchiaro, un 15 %, parece difícil de salvar. Y hasta la última paritaria del 10 pasado, los docentes solo habían recibido un aumento del 5 % en junio desde el 1° de marzo.

Según explicó a LA NACION la semana pasada, el director nacional de asuntos gremiales del ministerio de Educación, Miguel Garófalo, de marzo a junio la inflación fue del 10,8 % y reconoció que el aumento estaba cinco puntos por debajo de la inflación. "La situación es muy preocupante. Estamos tratando de ver cómo nos acercamos en un marco de diálogo que no afecte al dictado de clases", agregó.

Ahora los docentes recibirán otro aumento del 5,8%, siempre a cuenta de las paritarias, con el que recién se compensa la inflación de junio. El desfasaje continúa, pero desde el Ministerio insisten con que el diálogo continúa. Según Garófalo, el techo del 15% por ahora no se toca, aunque se acortaron los tramos para completar el aumento total en octubre y no en diciembre.

"Esto no es una paritaria. Es una mesa de negociación salarial". La aclaración llegó precisa desde el equipo de Finocchiaro. "Los empleadores de los docentes son las universidades", sostuvo la alta fuente del Ministerio, que reconoció que trabajan en una línea de análisis muy incipiente para darle autonomía a las universidades para negociar salarios docentes.

Desde el rectorado de la UBA, aclararon que ven el conflicto "desde afuera, porque el sindicato negocia con los ministros de Educación y de Trabajo". También sostuvieron que miran "con preocupación" la situación. Una resolución de la semana pasada del Consejo Superior manifestó su apoyo al reclamo docente y no docente.

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