No hay calma para el peso: ahora quedó bajo presión por la caída del real en Brasil

En dos días la moneda del principal socio comercial se hundió 3,2%; si no se estabiliza, complicaría la salida de la crisis local
En dos días la moneda del principal socio comercial se hundió 3,2%; si no se estabiliza, complicaría la salida de la crisis local Fuente: Archivo
Javier Blanco
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22 de agosto de 2018  

La frágil paz cambiaria local, ya jaqueada por el tembladeral que deriva de las renovadas tensiones comerciales entre las grandes potencias, sumó una nueva amenaza: la del derrumbe del real.

La moneda de Brasil aceleró ayer su tendencia a la baja frente al dólar (cerró a $4,04 reales), al resignar otro 2% -venía de perder 1,1% el lunes, feriado en la Argentina- para marcar su peor relación de cambio en dos años y medio, ante el nerviosismo que ganó a los inversores sobre la próxima elección presidencial en ese país.

Ese derrape, a su vez, crispó los ánimos de los operadores y puso en guardia a los analistas locales, que descuentan un inoportuno efecto derrame sobre la plaza cambiaria local, en momentos en que el Gobierno había intensificado sus esfuerzos para estabilizarla.

Esto quedó a la vista ayer por la devaluación del 0,5% que sufrió el peso frente al dólar (cerró a $30 y 30,55, para la venta mayorista y minorista, respectivamente) y la mayor demanda de coberturas, aun cuando esa divisa se operó en el mundo debilitada frente a otras monedas, por el embate que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump , lleva adelante contra varias economías.

"Esto, de mínima, es más volatilidad cuando aquí más se estaba en busca de estabilidad", avisa el economista Eric Ritondale, de la consultora EconViews. "Si bien era un factor de riesgo que estaba latente, ahora nos muestra que muy probablemente habrá que convivir con un real más débil y volátil hasta las elecciones de octubre, lo que se agrega a lo que ya pasa con el dólar a nivel global y sumará ruido a los emergentes", insiste.

Para su colega Gabriel Caamaño, del Estudio Ledesma, la peor noticia que puede aportar la debacle del real pasa por su impacto sobre la economía brasileña: "Tiende a complicarnos la salida de nuestra crisis al golpear al sector externo; porque en el intercambio que tenemos es mucho más relevante el nivel de actividad de ambos países".

La fuerte depreciación del peso en los últimos meses había ayudado a que el marcado déficit comercial con Brasil se redujera casi un 75% interanual en julio (de US$800 millones en 2017 a US$200 millones el pasado mes), al combinarse un incremento del 33% en las exportaciones argentinas a ese destino con una merma del 23,9% en las importaciones desde allí.

Un cambio sugestivo

Pero ese efecto tendería a diluirse si la actividad desmejora en Brasil, cuya recuperación ya venía perdiendo impulso en los últimos meses. De hecho, sugestivamente ayer el BCRA, al difundir su resumen diario de variables, dejó de incluir la evolución del Tipo de Cambio Nominal Multilateral (TCNM), que habitualmente reportaba, tal vez preocupado por el impacto que sufrió por la debilidad del real.

Al perjuicio comercial se agregaría el impacto en lo cambiario y financiero. "Sabido es, porque ya lo admite hasta el Gobierno, que somos una gelatina y cualquier ruido nos pone a temblar. Pero hay que considerar que un Brasil complicándose alimentará la mala predisposición hacia los emergentes en general, y hacia nosotros, porque son nuestro principal socio comercial", advierte Caamaño.

"Prepárense para una nueva escalada del dólar antes del viernes", aconsejó Miguel Boggiano, de Carta Financiera, por Twitter, al reparar en el cierre en mínimos del real. "No hay duda de que apareció un factor importante adicional que agrega presión al tipo de cambio, y contra el que no será fácil lidiar. Por eso creo que el BCRA debería dejarlo correr todo lo necesario para estar alineados con este movimiento que haga el real", juzgó el consultor en Macroeconomía y Finanzas, Fernando Baer.

Como todas las monedas emergentes, ante la perspectiva de nuevas subas de tasas en Estados Unidos y los temores que genera una posible guerra comercial entre potencias, el real venía acumulando una pérdida de valor frente al dólar que llegaba al 19% en el año.

Pero la ausencia de candidatos promercado fuertes para las elecciones presidenciales de octubre en Brasil, las más inciertas en décadas, acentuó su debilidad en los últimos días. "Lo que sacudió al mercado es la posibilidad de que el exgobernador de San Pablo Geraldo Alckmin, su candidato preferido, quede fuera de una segunda ronda", explicó Pedro Silveira, economista de Nova Futura, a la agencia Reuters.

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