Footbonaut: la máquina del millón de euros que los alemanes usan para pulir la técnica de sus futbolistas juveniles

Crédito: Bundesliga
22 de agosto de 2018  • 17:10

DORTMUND.- La bautizaron como Footbonaut, cuesta más de un millón de euros y solo existen tres en el mundo: dos de ellas las tienen el Borussia Dortmund y el Hoffenheim, dos clubes de la Bundesliga alemana, y la tercera le pertenece a la Qatar Aspire Academy, que intenta preparar un equipo competitivo para el Mundial 2022.

La gran revolución del fútbol alemán, una década atrás, cuando se decidió que la técnica era imprescindible en futbolistas dinámicos y de entrega física, mantiene vigente su espíritu en la formación de jugadores jóvenes, como lo comprobó LA NACION al visitar dos academias juveniles -como llaman en Alemania a las divisiones inferiores-, las del Borussia Dortmund y el Eintracht de Frankfurt.

"La virtud que más apreciamos en los chicos es el talento, sus destrezas con la pelota" , cuenta Marvin Mainoo-Boakye, un entrenador ghanés nacionalizado alemán, coordinador de la academia del Dortmund.

Una de sus herramientas más importantes es la Footbonaut, una máquina de precisión con la que se pueden pulir las destrezas de los jóvenes jugadores de la academia y que, inclusive, utilizan los futbolistas de la Primera división, esencialmente para una más rápida recuperación de las lesiones.

La Academia juvenil del Borussia, en la Adi Preissler Allee, en las afueras de Dortmund, cuenta con un edificio principal, un complejo de ocho canchas de fútbol (tres con césped natural y cinco artificiales) y un edificio que construido ad-hoc para albergar a la Footbonaut.

Crédito: Bundesliga

La máquina consiste en una jaula cuadrada, de unos 14 metros de lado. La plataforma está revestida de césped artificial, y en el centro de cada lado se instalaron dos lanzadores de pelotas, en dos niveles (ocho en total). La plataforma está cerrada por una suerte de ventanas, también en dos niveles, con iluminación propia.

Los lanzadores arrojan pelotas al centro de la plataforma (una señal sonora anuncia cuál de las cuatro está lanzando) y el futbolista debe controlar el balón y, luego, introducirlo en la ventaja cuya luz se enciende. Un ejercicio que parece sencillo pero que no está exento de complicaciones.

La Footbonaut se programa de acuerdo a la destreza que se quiere pulir. Por ejemplo, para un futbolista que necesita aprender a rematar con la pierna izquierda, se le lanzan pelotas exclusivamente a ese perfil, para obligarlo a rematar de zurda.

Footbonaut, el arma secreta del Borussia Dortmund - Fuente: YouTube

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Todo puede programarse: la velocidad de los lanzamientos pueden variar entre 50 y 100 km/h, de manera de acelerar la frecuencia de la reacción. También pueden lanzarse rectas o con piques cortos, si es que quiere mejorarse el control del balón. Si le lanza desde la mitad superior, el pique es más pronunciado.

La programación permite medir los tiempos de reacción y todos los ejercicios se graban en video en una sala contigua. Un ciclo intenso puede durar 8 minutos, en los que pueden lanzarse hasta cien pelotas a gran velocidad. "No podemos extender más esos ejercicios porque agotan mucho a los chicos", confía Mainoo-Boakye.

En la academia del Dortmund, la Footbonaut funciona todos los días de 9 a 18 y, más allá de los ejercicios que plantean los entrenadores, cualquier aspirante puede pedir un turno para mejorar una destreza en particular.

Los ejercicios pueden ser llevados a cabo por dos jugadores (uno controla la pelota y cede al otro, que remata) o por cuatro (lo mismo que el ejercicio anterior, pero con un marcador para cada jugador, lo que permite multiplicar el desarrollo de destrezas).

FABRICAS DE JUGADORES

En las juveniles de Dortmund hay categorías desde los 9 años a los 18, que aplican distintos sistemas tácticos para darles versatilidad a los futuros futbolistas: "No somos el Barcelona", repone el coach.

En el edificio principal, cada categoría tiene un vestuario propio, y hay una sala de video en la que los pibes -como en el Mundial- pueden ver en el entretiempo de los partidos cápsulas editadas con lo que hicieron en el primer tiempo para corregir errores.

Una de las joyas de las inferiores del Dortmund es Youssufa Moukoko, un delantero de origen camerunés nacido en 2004 que, con 13 años fue el goleador de la categoría sub-17 en la última temporada, anotando 39 goles en 17 partidos; Moukoko ya jugó en la Sub-16 alemana. "Pero es difícil decir ahora que será una estrella, todavía es muy joven", se ataja Mainoo-Boakye.

Armin Kraaz, el director de la academia juvenil del Eintracht, posee cifras que respaldan los reparos de su colega. "De los chicos que arrancan en la categoría inferior, menores de 10 años, solo el 35 por ciento llega a la sub-19. De ellos, solo dos o tres alcanzan el plantel profesional del club. Con suerte, uno solo triunfa", cuenta a LA NACION.

El Eintracht tiene diez divisiones, en las que adiestran a 180 futbolistas, reclutados en un radio de unos 100 kilómetros en torno a la ciudad. "No importa que sean bajitos, no importa cual posición ocupan, queremos chicos que tengan talento", coincide Kraaz con Mainoo. A diferencia del Dortmund, en las inferiores del Eintracht todos los equipos juegan el mismo esquema 4-3-3. La tabla de posiciones no es una preocupación para las categorías inferiores a los 15 años.

Armin Kraaz, director de la academia juvenil del Eintracht de Frankfurt Crédito: Bundesliga

Para dejar en claro que se trabajan más las destrezas que el físico, tanto en la academia del Borussia como en la del Eintracht los chicos solo pueden pasar media hora como máximo en el gimnasio, al terminar la jornada. La mayor parte del día se trabaja en el campo con la pelota.

Las academias juveniles cuentan con revisiones periódicas de la Federación alemana (DFB), que supervisa la calidad del trabajo. "Nos envían cuestionarios de 800 preguntas para poder certificar la calidad". En 2006 solo tres clubes tenían la máxima calificación: tres estrellas. "Hoy son alrededor de 20" señala Kraaz, que jugó en la Primera división del Eintracht en los '80.

En promedio, los 18 clubes alemanes de la Bundesliga gastan 6,5 millones de euros al año; Kraaz revela que su club invierte 3 millones de euros. Por cada pibe en desarrollo, sus padres abonan 12 euros mensuales de cuota.

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