Tras la baja de los reintegros, la industria molinera y el sector lechero temen que se frene la mejora en las exportaciones

Según la industria molinera, que el año pasado exportó casi un millón de toneladas de harina equivalente trigo, el 80% de su costo lo representa la compra del cereal
Según la industria molinera, que el año pasado exportó casi un millón de toneladas de harina equivalente trigo, el 80% de su costo lo representa la compra del cereal
Fernando Bertello
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23 de agosto de 2018  • 01:21

Para la industria molinera, la rebaja de los reintegros a las exportaciones de harina del 3 al 0,75% afectará su plan de crecimiento en las ventas al exterior que venían en alza en los últimos dos años. En tanto, para la industria lechera, cuyos reintegros bajaron del 3 al 0,75% para leche en polvo y del 5 al 2,5% en quesos, se resentirá la recuperación que venían teniendo en lo que va de 2018 los envíos al mundo.

Ese es el diagnóstico que ya tienen en ambos sectores del agro sobre el impacto de la medida oficial, en tanto que los frigoríficos exportadores están evaluando el efecto de la reducción de los reintegros para tener una postura común. En esta última actividad, donde los reintegros bajaron de un 4% a un rango del 0,5 al 1,25 por ciento, algunos piensan que la mejora del tipo de cambio compensa esa merma, en tanto que otros sostienen que se quitó un incentivo para la recuperación del negocio.

Entre 2015 y 2017, las exportaciones de harina de trigo, medidas en toneladas de trigo, subieron de 663.880 toneladas a 996.746 toneladas, una mejora del 50%, según datos de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM).

En este sector, los reintegros se pusieron en enero de 2017. De hecho, para Diego Cifarelli, presidente de la FAIM, posibilitaron que el año pasado las ventas se acercaran al millón de toneladas. Incluso, para este año estaba previsto otro salto del 20 al 30%, que ahora quedará afectado.

"Para nosotros es muy negativa (la reducción de reintegros). Para este año estaba la posibilidad de exportar más y meternos en el segundo lugar entre los exportadores", señaló Cifarelli. A nivel mundial, el principal exportador es Turquía, con 5 millones de toneladas. El año pasado, con 996.746 toneladas la Argentina fue cuarta y tenía la chance de posicionarse segunda si superaba el millón de toneladas.

"Entendemos la medida, pero no la compartimos. Con un pequeño estímulo el sector se apuntaló y creció. Dimos muestras de cómo la industria había empezado a sumar para el supermercado del mundo. Esto nos pega en los planes de crecimiento; seguiremos tratando de hacer real el sueño del supermercado del mundo", indicó Cifarelli.

Según la entidad, en 2017 el sector recibió reintegros por US$8 millones y, en cambio, ingresó para el fisco en concepto de impuestos ligados con la actividad exportadora unos US$54 millones. "Multiplicamos por seis los ingresos para el Estado", precisó el directivo, que agregó que el sector creó por las exportaciones 3000 nuevos empleos directos.

En la industria molinera hay más de 50 firmas que son pymes. La salida exportadora es un vehículo en un sector que tiene un 50% de capacidad ociosa. En rigor, la capacidad instalada de la industria ronda los 13 millones de toneladas.

Para los molinos, la poda en los reintegros significa pasar de recibir 11 dólares por tonelada a 2,80 dólares por tonelada. "El 0,75% (el nivel nuevo de reintegro) es simbólico", señaló Cifarelli.

De acuerdo a Cifarelli, la mejora en el tipo de cambio "no aplica" para este negocio, ya que los molinos que exportan harina compran una mercadería, por el trigo, cuyo precio a nivel mundial está dolarizado. "Compramos una materia prima dolarizada y que es el 80% de nuestro costo", indicó.

Desde el Centro de la Industria Lechera (CIL), su presidente, Miguel Paulón, también se mostró preocupado por la baja de los reintegros tanto para la leche en polvo como los quesos. En lo que va del año, las exportaciones de productos lácteos vienen con una mejora del 25% respecto de 2017.

"Perdemos claramente un incentivo cuando los números son cada vez más justos y el mercado internacional se está poniendo más frío (por el estancamiento de precios). Se puede resentir un poco la recuperación de las exportaciones por una caída de precios (internacionales) y por no tener el incentivo", señaló.

Según Paulón, la mejora del tipo de cambio "inicialmente ayuda", pero en la medida que haya un traslado a costos de la devaluación afecta al negocio. "Vamos a estar complicados", afirmó.

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