Aunque acelera el ajuste, el Gobierno corre riesgo de no cumplir dos puntos clave del acuerdo con el FMI

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y la directora gerente del FMI, Christine Lagarde Fuente: Reuters Crédito: Martin Acosta
22 de agosto de 2018  • 12:48

A menos de dos meses de su firma, el programa económico acordado entre la Argentina y el FMI propone pautas que ya corren riesgo de incumplimiento debido a la marcha de la economía. Entre ellos, la meta de inflación (no puede superar el 32% en 12 meses) y las reservas del Banco Central.

En cambio, los números disponibles hasta ahora y la previsión de los analistas sugieren que el Gobierno hará todo lo posible para cumplir con el objetivo de reducción del déficit fiscal.

Bajar el gasto para reducir el desequilibrio fiscal fue uno de los ejes que el Gobierno suscribió con el FMI. La meta de bajar el déficit primario al 2,7% del PBI este año aparece como un compromiso "irrenunciable", según palabras del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne .

Tanto en el Gobierno como entre los economistas descartan riesgos en este aspecto y proyectan que el objetivo será cumplido. "El tema fundamental es la meta fiscal. Los economistas siempre decimos que las siglas en inglés del FMI, IMF, significan It's Mainly Fiscal [es principalmente fiscal]. Con lo cual, lo que importa es cumplir en términos cuantitativos con ese aspecto. Está claro que ahí está el compromiso", plantea Martin Redrado, expresidente del Banco Central y conocedor de la manera en que piensan en Washington.

En ese sentido se orientan medidas recientes como la eliminación de los reintegros a las exportaciones, el cambio en el esquema de retenciones o la cancelación del Fondo Federal Solidario, que proyectan un ahorro de $65.000 millones para la Nación hasta 2019.

Mediante la reducción de subsidios por los aumentos de tarifas y el transporte o el freno en el gasto en la obra pública, el Gobierno avanzó en ese ajuste. En el acumulado de los primeros siete meses del año, el déficit primario cayó un 27,8% en términos nominales y el rojo primario equivale al 0,9% del PBI. La contracara es el creciente peso de la deuda. El pago de intereses acumulado entre enero y julio de este año creció un 58,7% con respecto a igual período de 2017.

Las dudas brotan con otras variables económicas, como las reservas internacionales en poder del Central, que en su nivel actual se encuentran por debajo de la meta de US$55.428 millones acordada en el programa para fines de diciembre próximo (son US$5500 millones más que el volumen disponible al 4 de junio, fecha que se tomó como referencia por los negociadores).

Luis Caputo, presidente del Banco Central Fuente: LA NACION Crédito: Rodrigo Néspolo

Su evolución, de todas maneras, fue en baja. Desde el 22 de junio, cuando se concretó el primer desembolso de divisas del acuerdo, el BCRA ya perdió más de US$8000 millones, utilizados para intervenciones en el mercado cambiario y para abastecer la demanda derivada del acelerado plan para eliminar las Lebac -otro de los compromisos con el FMI- y reducir el peso de esa deuda, que llegó a superar el billón de pesos sobre el balance de la entidad.

La semana pasada, el BCRA subastó US$1031 millones para abastecer la demanda dolarizadora de los pesos que se volcaron al mercado por las Lebac que no se renovaron y evitar una mayor disparada del tipo de cambio.

El escenario se repetirá en cada 'supermartes' de aquí a diciembre, en una dinámica que proyecta mantener este camino descendente de acá a fin de año. Según estimaciones del estudio EcoGo, el BCRA podría cerrar el año con reservas en el orden de los US$45.000 millones.

Si hoy fuese 31 de diciembre, al país le faltarían unos US$400 millones para cumplir con lo pactado.

El presidente del BCRA, Luis Caputo , minimizó inconvenientes al respecto. "Tenemos aval del FMI para cancelar Lebac con reservas", afirmó la semana pasada, en una señal que descarta sanciones o inconvenientes por no cumplir con esta el objetivo de reservas.

Crédito: Presidencia

La suba de precios, estrechamente vinculada a la evolución del dólar, es otro punto de riesgo. La corrida cambiaria que llevó a la Argentina al FMI pulverizó la meta inicial del 15% de inflación anual y en el mercado crecen las dudas de que a fin de este año la suba de precios anual será menor al 32% que se estableció como valor máximo para fines de diciembre en los documentos firmados con el Fondo.

Luego de dos meses de alto IPC -3,7% en junio, 3,1% en julio-, hay consultoras que ya prevén otro 3% para agosto -hubo suba de transporte y combustibles, entre otros rubros-, con estimaciones que superan el 33% para todo 2018.

Si eso ocurre, las autoridades argentinas deberán gestionar un 'waiver' con el FMI, que implica una instancia de negociación con el directorio del organismo y un rediseño de políticas para controlar su evolución. El desafío será mayor en 2019: el acuerdo prevé una inflación anualizada del 28% a fines de marzo.