Una fan japonesa, una exhibición en el MoMA y mates en Nueva York: los emprendedores que lograron venderle al mundo

Mariana Cortés, de Juana de Arco
Mariana Cortés, de Juana de Arco Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Malavolta
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22 de agosto de 2018  • 13:21

Los referentes de las marcas de indumentaria Juana de Arco, la de objetos de diseños VacaValiente y una de las cofundadoras de Porteñas, un bar de mate próximo a inaugurarse en Brooklyn, hablaron de cómo llegaron a venderle sus productos al mundo y los desafíos que esto implica.

En el caso de la chef Fernanda Tabares, creadora del restaurante Raíces, ella se asoció con una amiga curadora de arte que vive desde hace años en Nueva York y quería innovar en el sector gastronómico.

Allí, si bien se venden bebidas en base al mate, no existe la tradición argentina de compartirlo con amigos a toda hora del día por lo cual pensaron en abrir un bar de mate y empanadas en el barrio de Williamsburg, Brooklyn.

"El mate es algo cultural de la Argentina, pero está poco explotado en el mundo como una infusión que da energía y es saludable. Queremos enamorar a paladares norteamericanos para que lo tomen como un hábito y estamos haciendo blends nuevos que combinan la yerba con frutas secas o cacao pensando en otro tipo de infusión que va a acompañar a las empanadas. No solo el mate como lo conocemos sino un mate renovado", explicó Tabares en el encuentro "Negocios con el Mundo" , organizado por LA NACION.

Pero no solo el mate va a ser distinto. Las empanadas que ofrecerán en su espacio también van a presentar gustos tradicionales como carne cortada a cuchillo, y otros basados en platos americanos como Barbecue ribs o pollo Kentucky.

Y si en el caso de Tabares la conexión con Nueva York fue su amiga y socia, en el caso del director de Negocios de VacaValiente, Matías Fernández Moores, el desembarco fue por casualidad: fueron seleccionados junto a otros 11 emprendedores argentinos para una exposición sobre el país que organizaba el Malba en el MoMA de Manhattan.

"Tuvimos mucha suerte. El MoMA lanzaba una campaña de productos llamada Destination Buenos Aires y se asocia con el Malba como curador. Fuimos 12 diseñadores y uno de nuestros productos más característicos como es el canguro de cuero sintético fue elegido como una de las imágenes de la muestra. Éramos una compañía que no tenía un año de vida siendo vista en la vidriera más importante del mundo", recordó.

Y al estar allí recibieron un pedido que era 15 veces más grande que los encargos que venían recibiendo lo que supuso una reingeniería para ver como armar todo y exportarlo. "La Argentina está muy lejos, es una realidad. Es una barrera no sólo en términos de costos logísticos sino también una barrera psicológica en la mente de los clientes", agregó.

Por último, el caso de la diseñadora y dueña de Juana de Arco, Mariana Cortés, fue más que fortuito, ya que empezaron a exportar gracias a una japonesa que conoció sus productos en Nueva York en 2004 y se los recomendó a un comprador llamado Taka que luego la visitó en la Argentina.

"Me acuerdo que vino con un par de asistentes y compraron todo el perchero, unos US$7000 y la reunión fue un éxito. Le gustaba lo que le contábamos y a los cuatro meses nos llamaron de Tokyo que estaban interesados en hacer un pop up y nos hicieron un pedido formal", relató sobre los inicios del intercambio por el que hoy mandan 5000 prendas al mes.

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