Pese al nuevo dólar y por el impacto de la sequía continúa el déficit comercial: en julio fue de US$789 millones

Fuente: Archivo
Francisco Jueguen
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23 de agosto de 2018  • 11:38

La Argentina tiene un nuevo dólar, una economía en recesión y sufre una extensión del impacto de la sequía y de sus consecuencias. A pesar de los cambios que comienzan a percibirse lentamente en el comercio exterior, todavía mantiene un déficit comercial, aunque la profundización de ese rojo comienza ya a frenarse.

Según el informe del Intercambio Comercial Argentino (ICA) que difundió el Indec, el déficit comercial fue en julio fue de US$789 millones de dólares. El dato sorprendió a algunos analistas privados que esperaban que una nueva caída de las importaciones como la que se registró en junio por el nuevo tipo de cambio. Sin embargo, el precio dolarizado del combustible (importaciones) y la caída en los volúmenes de los productos primarios por el efecto de la sequía mantuvieron el déficit en el nivel similar al que reflejó le mismo mes del año pasado (US$748 millones). Se trata, no obstante, de un rojo menor al que mostraron los primeros meses del año en la medida interanual.

Las importaciones reflejaron una suba interanual de 2,2% (US$6174 millones), la menor alza en lo que va del año, siempre y cuando no se tenga en cuenta la caída de junio. En tanto, las exportaciones avanzaron un 1,7% (US$ 5385 millones).

En lo que va del año, el rojo comercial ya llegó a los US$5867 millones, pese a que los economistas consultados por LA NACION estiman que a fin de 2018, el déficit comercial se estabilizará incluso un poco por debajo, en los US$ 5500 millones.

"El déficit sorprendió un poco, porque pensamos que iba a haber un poquito más de caída de las importaciones y que esto iba a hacer que el rojo se achique como en junio", afirmó Lorenzo Sigaut Gravina, director de Ecolatina, quien agregó que esto se debió, en parte, al aumento de los combustibles por la suba de los precios internacionales y el aumento estacional de las necesidades en invierno. "Pero esto es una ilusión. El tipo de cambio ya está por arriba de la calma de julio. Van a caer más las importaciones como sucedió en junio pasado. Para adelante, el déficit comercial se va a ir estabilizando", agregó.

"Las importaciones en energía, por un aumento de precio de 40% y muchas más importaciones que exportaciones, deterioró mucho el balance", coincidió Juan Luis Bour, economista en jefe de FIEL, que agregó que las compras al exterior de bienes de consumo todavía son altas pese a la devaluación, mientras que ya se observa una "fuerte caída" en lo relativo a los bienes de capital. "Las importaciones ya reflejan la recesión por las menores importaciones de capital y un ajuste todavía muy débil en consumo", dijo Bour, y agregó: "La sequía es importante por la caída de ventas de productos primarios y manufacturas de origen agropecuario. Se desplomaron la soja y sus subproductos. Pero la carne y la leche siguen bien".

Según la consultora LCG, el buen desempeño de las manufacturas de origen industrial (+15%) se explica casi en su totalidad por el rubro de Material de Transporte (+52%). De los US$244 millones que aumentaron estas manufacturas, el 80% (US$197 millones) lo explican las mayores ventas de autos a Brasil.

"El impacto del tipo de cambio y la caída de la actividad volvió a sentirse por el lado de las importaciones, pero la sequía y la caída de las exportaciones impide que se traduzca en un achicamiento del rojo externo", afirmó Martín Alfie, economista jefe de la consultora privada Radar. "En tanto, la persistente contracción de las compras de bienes de capital pareciera mostrar que la inversión privada está siendo el componente de mayor caída de la demanda agregada", agregó.

"Las exportaciones de julio caen en cantidades, aunque crecen por precios en dólares generados, lo que muestra, por un lado, la persistencia de las dificultades de competitividad y los efectos de la sequía", afirmó a este medio Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI.

"Y las importaciones siguieron creciendo. Los efectos de la devaluación aún no se perciben en los resultados. Obviamente, se verán desde agosto", indicó el experto. Lo previsible es que desde el dato de este mes se detendrá el alza de importaciones y la balanza comercial "tenderá a equilibrarse por el ajuste cambiario y la retracción de la economía doméstica", agregó y previó que el año terminará con un déficit comercial que no crezca con relación al que existe en siete meses.

Para los meses subsiguientes, sin embargo, quedará la pregunta sobre el impacto de los reintegros a las exportaciones que, por necesidades fiscales, el Gobierno decidió retocar a la baja la semana pasada. De acuerdo al Ministerio de Producción, el impacto será atenuado por la baja de impuestos de la reforma tributaria y sobre todo por el nuevo tipo de cambio real multilateral, un 25% más competitivo que el promedio 2014-2015, estimaron.

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