El síndrome del video vertical

Guillermo Tomoyose
Guillermo Tomoyose LA NACION
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26 de agosto de 2018  

Esta es una de esas discusiones que parecen ser eternas, con callejones sin salidas y alguna chicana de por medio. Hace un par de años surgió una grieta que dividió a dos públicos, uno acostumbrado a una mirada acomodada a un orden establecido durante décadas y otro que, de la mano de un recurso pujante que gana nuevos adeptos, buscaba poner en discusión una nueva forma de ver las cosas. El dardo filoso que le dio cuerpo a esta discusión fue con forma de meme. Un video en YouTube se mofaba de la forma de ver los contenidos producidos desde un teléfono móvil. De hecho, lo consideraba un mal denominado síndrome del video vertical.

El espanto por las nuevas formas de uso de la tecnología no es nuevo, y de cierta forma estas inesperadas apropiaciones de parte de los usuarios muchas veces son el motor de los avances en la industria. Por ejemplo, el paso del teclado físico al modelo virtual en la pantalla táctil fue un antes y un después en el mundo de los teléfonos móviles conectados a Internet, con los modelos BlackBerry, que pronto quedaron atrás con los iPhone y los dispositivos con Android.

En algunos casos suelo ser un prejuicioso en aspectos tecnológicos. Me resulta incómodo ver a las personas que toman fotos y videos con una tableta. A simple vista, que la pantalla sea más grande y atractiva no asegura que la captura sea de mejor calidad.

Sin embargo, esa mejora sí lo hace el sensor, que en el caso del iPad ha ido mejorando con el paso del tiempo. Por lo visto, esta evolución es una respuesta a la multitud de usuarios que registran las capturas fotográficas de sus vacaciones con la tableta. Si no, no me explico los motivos que llevaron a Apple a mejorar la cámara del iPad en sus sucesivos lanzamientos, casi a la par del iPhone.

El video vertical terminó legitimado por Snapchat, con sus fotos y videos verticales, sin necesidad de ser volteado para ser disfrutado a pantalla completa. Facebook hizo lo suyo y llevó esta modalidad a la gran audiencia de la mano de los millones de usuarios que publican sus contenidos en Instagram Stories.

El paso de este tipo de producciones a la pantalla de TV tenía que completarse con un relleno negro lateral. Al menos hasta ahora, que YouTube adaptó estos formatos en el reproductor de la versión web. Ese lugar que sí tiene una respuesta al síndrome del video vertical.

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