El contraste con Sudáfrica reaviva el debate por los "europeos" en los Pumas

El sudafricano Faf De Klerk, un "europeo" que sí pudo jugar en su seleccionado y que brilló contra los Pumas Crédito: UAR
23 de agosto de 2018  

Un solo partido tardó en volver a desatarse el debate. ¿Deben los argentinos que actúan en el exterior jugar en los Pumas? El choque con los Springboks en el estreno en el Rugby Championship avivó el contraste. A dos años y medio de instalarse la inhibición, la discusión alcanzó su punto más álgido. Mientras desde todos los flancos arrecian voces que reclaman la apertura, la dirigencia se mantiene firme en su postura, aunque en la práctica empieza a hacer concesiones.

Mientras la unión sudafricana permitió a su nuevo entrenador, Rassie Erasmus, llamar a quien quisiera, y entonces en Durban el equipo verde contó con tres jugadores clave (Fançois Louw, Willie Le Roux y Faf De Klerk), la Unión Argentina de Rugby (UAR) le habilitó al flamante conductor Mario Ledesma convocar solamente a primeras líneas, en carácter excepcional por las lesiones en el puesto. De ellos logró negociar por uno solo, Juan Figallo (Saracens, de Inglaterra). Los cuatro "europeos" tuvieron actuaciones sobresalientes. La cuestión, no obstante, es más compleja que lo que este maniqueísmo hace suponer.

El expuma Marcelo Bosch, compañero de Figallo en Saracens, ofició de comentarista en la televisión británica y dejó su opinión: "Pensé que como los resultados anteriores no habían sido buenos iban a llamar a los de Europa. Puedo entender que la regla fue hecha después del Mundial 2015 para mantener a los jugadores en casa, pero podrían haber alcanzado un acuerdo con los que ya estaban en Europa. Todavía tenemos muchas ganas de jugar rugby internacional. Hay muchos jugadores buenos que pueden agregar valor al equipo e incrementar la competitividad, las opciones. Abrir la puerta sería agregar frescura y energía para los Pumas y los jugadores de Jaguares sabrían que estarían compitiendo con los de Europa".

Es difícil argumentar en contra de esta posición. Los Pumas serían un mejor equipo con los europeos. Pero no se puede olvidar que la prohibición fue concebida con una razón de ser. Se trataba, en primer término, de una medida tendiente a fortalecer lo suficiente a la franquicia de Jaguares como para que fuera competitiva en el Súper Rugby, lo que no implicaba priorizar este equipo sobre los Pumas. La intención era que también el seleccionado se beneficiara por tener a todo el plantel jugando todo el año con un mismo estilo de rugby y en un mismo calendario.

Claramente, esto no ocurrió. Hacer frente a dos competencias tan exigentes con un mismo plantel terminó perjudicando al más importante de los dos conjuntos, los Pumas. Y cuando en junio la dirigencia parecía decidida a revertir, o al menos flexibilizar, su postura, la futura partida de Nicolás Sánchez a Stade Français (para 2019) encendió la alarma. Una apertura podría provocar un éxodo masivo y debilitar no solamente a Jaguares sino también al desarrollo de todos los seleccionados, y hacer volver a un estado de situación similar al de 2015. Es un buen momento para analizar, entonces, cuáles serían las consecuencias de un fin de la veda.

(+) Los Pumas: desde 2012, el compromiso más importante para el seleccionado cada año, y después del Mundial, es el Rugby Championship. Prescindir de los jugadores que actúan en Europa es dar una ventaja grande, pero tampoco es sencillo afrontar el certamen con jugadores que están en otra etapa de la preparación. Y no es lo mismo una pretemporada para un torneo anual de clubes que para uno de dos meses contra los mejores seleccionados del mundo.

(-) Jaguares: la posibilidad de seguir jugando en los Pumas es lo que ató a varios jugadores a Jaguares. Aun así, en tres años se fueron rugbiers clave, como Facundo Isa, Nicolás Sánchez, Ramiro Herrera y Lucas Noguera Paz. La lógica indica que si se abriera el grifo, muchos más emigrarían. La pregunta que subyace es si, luego del Mundial, no se irán de todas formas. Jaguares es clave para desarrollar una base de jugadores amplia, pero también debe ser competitivo en un nivel excelso. La estructura vigente del Súper Rugby está en jaque y el contrato de la UAR con Sanzaar dura hasta 2021.

(+) El Mundial: la dirigencia anticipó ya hace un año que para Japón 2019 el entrenador tendría la potestad de convocar a quien quisiera. No obstante, empezar a involucrar jugadores con anterioridad para ir adaptándolos a un sistema de juego muy distinto al que se practica en Europa sería deseable. Patricio Fernández, Benjamín Urdapilleta y Francisco Gómez Kodela, por ejemplo, son alternativas potables pero no están familiarizados con el plan de juego. Fernández nunca jugó en los Pumas y Urdapilleta y Gómez Kodela no lo hacen desde 2013, en el ciclo de Santiago Phelan.

(-) Disponibilidad: una habilitación a los "europeos" obligaría a los jugadores a renegociar los términos con sus clubes. De hecho, esto ya ocurrió con los casos de Figallo, que volverá a Saracens tras el partido del próximo sábado, frente a Sudáfrica en Mendoza; con Ramiro Herrera, que puede sumarse luego, y con Francisco Gómez Kodela, que no logró acordar con Lyon. Si bien a la UAR la apaña la regla 9, que obliga a los clubes a liberar a los jugadores para las ventanas internacionales, muchos argentinos se hicieron apetecibles para el mercado europeo porque tendrían disponibilidad total para el club. La apertura cambiaría la situación.

(+) Devaluación: por lo mismo, la cotización del rugbier argentino en el exterior caería, ya que los clubes se arriesgarían a perderlo durante una parte importante de sus competencias. Por ejemplo, las ofertas para los actuales jaguares podrían ser menos jugosas.

(-) Ventana de junio: directamente relacionado con los dos puntos anteriores. Por los descansos obligatorios que dispone World Rugby, quienes actúen en el Championship no podrán estar en la ventana de junio. Los tres test-matches en la Argentina carecerían de las principales figuras de los Pumas, como entre 2012 y 2015. Efecto: menos atractivo para el público, menor predisposición de las potencias a someterse a una larga gira para enfrentarse con un equipo de segundo nivel.

Este sábado, los Pumas contarán con un nuevo "foráneo". El hooker Facundo Bosch (Agen, de Francia) se incorporó, por la lesión de Julián Montoya. Es evidente que, aunque vigente, la restricción se torna cada vez más laxa. No extrañaría una aun mayor flexibilización en la gira por Irlanda, Escocia y Francia de noviembre, cuando Jaguares esté desgastado y los "europeos" se encuentren en plena competencia. El tema está sobre el tapete y sigue en revisión. Pero si algo no se puede hacer es cambiar las reglas de juego constantemente. Si se decide una apertura, debe ser hecha con reglas claras y visión de largo plazo.

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