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Hábitos

Caramelos a domicilio y otras curiosidades sobre cómo los nuevos servicios de mensajería cambian nuestra rutina

Soledad Vallejos
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23 de agosto de 2018  • 12:33

Tres caramelos, insulina para el gato, la ropa de fútbol para el partido que se armó después de la oficina, el trabajo práctico que había que presentar sin falta en el colegio, una caja de preservativos o el "trapito" del bebé con el que duerme todas las noches y quedó olvidado en la casa de la suegra. Al modelo de negocio basado en el reparto de alimentos, ya sea de comida preparada o envíos de supermercados, se sumó desde hace algunos meses la tendencia de los mandados virtuales. Una suerte de delivery de la vida cotidiana, un "che pibe 2.0" que está disponible en cualquier momento, y donde todo puede gestionarse desde una aplicación del celular.

Los hábitos cambiaron, y las reglas para llevar y traer cosas ya no son las mismas que antes. Ni siquiera hay que hacer el esfuerzo por un antojo a medianoche. Todo, o casi todo, puede ser entregado a través de la mensajería exprés. "Siempre y cuando quepa en la maleta que nos asignan en la empresa", dice Alfredo Nessi, un venezolano de 28 años que desde que llegó a Buenos Aires trabaja como mensajero en bicicleta para Rappi, una de las últimas aplicaciones que hicieron pie en la ciudad para revolucionar el concepto de delivery.

Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo

Carolina Monti es madre de tres hijos, y desde que conoció Glovo, dice, su vida cambió. "El otro día salimos de casa más temprano que de costumbre porque uno de mis hijos juraba la bandera y había un acto en la plaza. Cuando llegamos me di cuenta de que nos habíamos olvidado una de las mochilas, y si tenía que buscarla después del acto llegaba tardísimo al trabajo. Por 60 pesos y en apenas 15 minutos, un chico en bicicleta fue a buscar la mochila a casa y me la trajo", cuenta Monti.

Los "glovers", como les dicen a los mensajeros de la compañía española del logo amarillo, o los "rapitenderos", como se autodenominan en la competencia que llegó de Colombia y viste de naranja, pueden ocuparse de casi todo. Ambos, principalmente, llevan comida, pero como en ese negocio hay otros jugadores que ya pisan fuerte, el caso de PedidosYa (que tiene más de 11 millones de descargas y casi 1700 restaurantes adheridos) las nuevas aplicaciones que desembarcaron en el país quieren posicionarse como una solución de logística alternativa. Ya lo habían experimentado las locales Treggo y Ando, dos plataformas desarrolladas por argentinos, en donde a diferencia del servicio de moto tradicional, a través de todas estas aplicaciones se puede monitorear minuto a minuto por dónde circula el pedido.

Incordios y olvidos

Eso hizo Analía Pastorino, directora de la empresa True Subtitles, cuando se le ocurrió utilizar el ícono que está en el centro de la pantalla de Glovo con el dibujo de una varita mágica. Lo que sea, o anything en su versión en inglés, donde se le puede dar todas las instrucciones necesarias al mensajero para que compre lo que el usuario necesite. En este caso, insulina para el gato.

Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo

"Después de una cena en la casa de mi hermana donde pedimos empanadas y Glovo las trajo, me bajé la aplicación y cuando llegué al apartado anything se me vino a la cabeza el trastorno que me provoca ir desde Caballito hasta Once cada vez que tengo que comprar la insulina para Woody, mi gato diabético. Hice el pedido con todos los detalles. La dirección, el nombre del gato para que le dieran el producto en la farmacia y cuánto había que pagar por la insulina. Programé el pedido para las 11 de la mañana del día siguiente, y cuando llegó la hora me mandaron un mensaje para avisarme que mi pedido estaba en camino. Lo seguí en todo el recorrido y solo pagué en efectivo la propina que le di al mensajero. La insulina y el servicio lo pagué con tarjeta de crédito. Me sentí la mujer más feliz del mundo porque nunca más voy a tener que atravesar la ciudad para ir hasta la farmacia de Once".

A la insulina se le sumaron las piedritas para el gato, el alimento balanceado y cualquier otro deseo que una aplicación de mensajería virtual pueda conceder. "Pago 49 pesos por el servicio. Listo. No pierdo tiempo y no camino más", sentencia Pastorino. La idea, argumentan desde las distintas compañías que compiten en el segmento, es facilitarle la vida a los usuarios, ahorrarles tiempo y evitarles el incordio de tener que resolver en medio de una jornada laboral algún olvido importante, como las llaves.

El valor del tiempo

"Ocupan el segundo puesto de rappifavores, detrás de la ropa de fútbol que es algo muy pedido por los varones que se organizan a último momento para ir a jugar a la pelota después de la oficina -cuenta Natalia Russo, líder de Comunicación de Rappi Argentina-. Sabemos que el tiempo es uno de los valores más preciados de nuestra época, y sobre todo en la rutina de las grandes ciudades, donde se requiere cada vez de mayor disponibilidad para realizar múltiples tareas".

Así lo ven desde el enfoque corporativo. Por su parte, los mensajeros, que ganan alrededor de 40 pesos por viaje, aportan otro punto de vista. Misael Ubieda tiene 22 años, es ingeniero industrial y llegó desde Venezuela hace dos meses. Trabaja en la entrega de pedidos exprés unas diez horas por día, pedaleando por toda la ciudad. "Una vez me pidieron tres caramelos. Creí que era una broma. Pagaron más por el costo del servicio que por el producto. Me parece que aquí la gente es un poco floja. No le gusta salir y comprar. Si otro puede hacerlo por ellos, bienvenido".

Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo

Sin embargo, algunos de los usuarios confiesan haber utilizado el servicio por razones de seguridad. Cecilia Conde es periodista y dirige el emprendimiento La Cápsula. Perdió el documento en la calle la semana pasada, y recibió un mensaje por Facebook de una persona que le decía haberlo encontrado, y que lo podía pasar a buscar por su casa. "Me daba cosa ir yo hasta la casa del pibe. Le agradecí que se haya tomado el trabajo de escribirme y mandé una moto de Glovo. Era cerca de mi casa, y por 40 pesos recuperé mi DNI y zafé de todos los trámites".

Rappi opera en Argentina desde marzo de este año, y entre sus verticales más importantes están los restaurantes y supermercados, que representan el 80% de las órdenes mensuales. Sin embargo, el rappifavor -asegura Russo- crece mes a mes desde su lanzamiento. Lo mismo sucedió en otras ciudades del mundo, donde las empresas de mensajería traspasaron las fronteras del delivery gastronómico para solucionar todo tipo de problemas cotidianos.

Glovo fue creada hace tres años por un joven emprendedor, Oscar Pierre, de apenas 24 años, que confesó en una entrevista reciente al diario El País las demandas más curiosas que recibieron en los últimos meses: "llevar la plancha a reparar; algo que termine con la resaca; una prueba de embarazo; una muñeca inflable o que por favor toquen el timbre de la casa para despertar a un marido con sueño profundo".

Uno de los pedidos más delirantes lo aporta Russo, y sucedió en Colombia. "Nos pidieron un rappifavor para jugar a la Playstation en un partido de cuatro jugadores".

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