Malestar en la Iglesia con la reacción del Papa ante los casos de abusos

Francisco, ayer, en un encuentro con monjas, en el Vaticano
Francisco, ayer, en un encuentro con monjas, en el Vaticano Fuente: AFP - Crédito: Vincenzo Pinto
Obispos y cardenales alzaron la voz para que tome medidas más concretas y firmes; se esperan señales en la visita que hará este fin de semana a Irlanda
Kelly Velásquez
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23 de agosto de 2018  

CIUDAD DEL VATICANO.- Elegido hace cinco años para hacer cambios en una Iglesia sacudida por los escándalos, el primer papa latinoamericano de la historia encara las críticas internas de obispos y cardenales para que tome medidas concretas contra la pedofilia y sus encubridores.

"El reloj nos está marcando la hora a todos los dirigentes de la Iglesia, los católicos están perdiendo la paciencia, la sociedad civil perdió la confianza en nosotros", advirtió en una declaración escrita el cardenal estadounidense Sean O'Malley, arzobispo de Boston.

El influyente cardenal, presidente de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, figura en la lista de prelados que piden al papa Francisco medidas "claras, transparentes y concretas" contra curas, obispos y cardenales acusados de abusos sexuales a menores o de encubrirlos.

Después de los desaciertos del Papa durante su viaje a inicios del año a Chile al haber puesto en duda las denuncias contra el cura Fernando Karadima, acusado y condenado por abusos sexuales, el Papa sigue recibiendo denuncias de todo el mundo contra prelados.

El abuso de más de 1000 menores por parte de 300 religiosos durante siete décadas en Estados Unidos, denunciado la semana pasada, generó de nuevo críticas y malestar contra el máximo líder de la Iglesia por sus flaquezas ante un fenómeno que tanto ha desprestigiado a la milenaria institución.

El llamado cáncer de la pederastia en la Iglesia será seguramente el tema central de la primera visita de un papa en casi 40 años este fin de semana a Irlanda, país donde estallaron los primeros escándalos.

En una reciente homilía dominical, el arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, le pidió al Papa que "destruya" los mecanismos que permitieron que se encubrieran por décadas los abusos sexuales y los maltratos a miles de jóvenes en las escuelas católicas.

"La rabia de la gente no es solo por los abusos, sino porque la Iglesia fue autoritaria, despótica y autoprotectora. Los escándalos de abusos han provocado un resentimiento enorme entre los creyentes", resumió durante la homilía. "No basta con decir simplemente 'lo siento'. Las estructuras que permitieron o facilitaron el abuso deben ser analizadas y destruidas para siempre", afirmó.

Asediado por los escándalos, el Papa respondió el lunes a las críticas con una carta abierta al "pueblo de Dios" en la que admite que la institución por "mucho tiempo" ignoró y silenció el dolor de las víctimas y "no actuó a tiempo" ante la gravedad del daño causado.

Incomodidad

Para muchos, incluso dentro de la Iglesia, ha sido una respuesta insuficiente pese a que en los últimos meses el Papa ha intervenido varias veces para remover, apartar y alejar prelados, entre ellos a varios cardenales, acusados de encubrir curas pedófilos en el curso de su carrera eclesiástica.

En julio, el cardenal estadounidense Theodore McCarrick, de 88 años, renunció al título y fue suspendido por Francisco del ministerio tras ser acusado de abusos sexuales, una decisión poco habitual.

En Chile, la salida del controvertido cardenal Ricardo Ezzati, arzobispo de Santiago, llamado a declarar como imputado por la Justicia chilena por encubrimiento, es inminente.

En Australia se estudia aprobar una ley estatal que obligue a los curas a romper el secreto de la confesión en caso de violencia sexual a un menor.

La lista de cardenales involucrados se alarga día a día e incluye desde el poderoso australiano George Pell, tesorero de la Santa Sede, sometido a juicio en su país, hasta al francés Philippe Barbarin, arzobispo de Lyon, acusado de encubrimiento, al que ayer han pedido su renuncia con una petición pública firmada por más de 8000 personas.

El peso de la Justicia podría afectar al influyente cardenal italiano Angelo Sodano, número dos en los años de Juan Pablo II, acusado de encubrir los horrendos abusos del fundador de los Legionarios de Cristo, el mexicano Marcial Maciel.

Según la página religiosa online Il Sismografo, habitualmente bien informada, es posible que el Papa presente desde la emblemática Irlanda las medidas concretas que le reclaman tanto dentro como fuera de la Iglesia y que exigen las víctimas.

"Le hemos pedido mil veces al Papa una sola cosa: que obligue a los obispos a denunciar los casos ante la autoridad judicial. No queremos procesos canónicos", explicó Francesco Zanardi, de la asociación Red El Abuso, que representa a más de 700 víctimas italianas.

Parolin reconoce el impacto

"Estuvimos y seguimos estando profundamente afectados por este fenómeno que tuvo una incidencia devastadora también sobre el testimonio de la Iglesia", dijo el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, en una entrevista en la que habló de los casos de pedofilia. "El Papa siempre insistió en el hecho de que nuestro primer deber y primer compromiso es el de estar cerca de las víctimas", señaló al Vatican News.

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