Garantía de sol: en estos cinco lugares (casi) nunca llueve

La Australia más profunda... y sofocante Fuente: LA NACION
26 de agosto de 2018  

1. Estados Unidos. Sacramento

¿Hartos del mal tiempo y de la lluvia? El sudoeste de Estados Unidos es una de la regiones menos lluviosas del mundo. Yuma, una pequeña ciudad de Arizona, figura incluso en el Guinness de los Récords como el lugar más soleado del planeta: recibe sus rayos el 90% del año. Sin embargo, ver el sol brillar prácticamente todos los días y todo el día no la convirtió en un lugar turístico: es más bien la antecámara del infierno y en verano las temperaturas suben hasta 50ºC. Para conjugar vacaciones y sol, es mejor elegir Sacramento.

Sacramento, como en el far west Fuente: LA NACION

La capital de California tiene un clima más moderado y es uno de los lugares del mundo donde se registra la temporada soleada más larga del año. Sus promotores dicen que no se ve una nube en el cielo entre junio y septiembre. Mucho menos conocida y visitada que San Francisco, Los Ángeles y San Diego, la ciudad conserva en su centro histórico edificios de madera de la época del Lejano Oeste y de la Fiebre del Oro, como la sede terminal del mítico servicio de correo del Pony Express. Tiene varios museos interesantes y un Capitolio inspirado en el de Washington. Los edificios del centro están a orillas de un río por donde se hacen paseos fluviales para ver la skyline bajo su mejor perfil.

El mejor momento para viajar a Sacramento: junio y octubre, cuando las temperaturas son agradables. O en julio y agosto, con promedios superiores a los 30ºC pero con la certeza de que no lloverá.

2. España. Málaga

La ciudad andaluza se jacta de tener cita con el sol durante más de 300 días al año; prácticamente diez meses. Tiene uno de los climas más cálidos y secos del Viejo Mundo. Málaga y su aeropuerto reciben turismo todo el año y tienen con qué. La ciudad natal de Picasso es una de las capitales europeas del arte, con varios centros muy importantes: dos espacios dedicados al artista (uno es su casa natal), una sede del Pompidou de París y un museo que expone colecciones de obras de la mecenas Carmen Thyssen.

Málaga, calor andaluz Fuente: LA NACION

Otros atractivos son sus iglesias; el centro de calles angostas que se llenan a la hora del tapeo cuando la tarde empieza a refrescar; la plaza de toros; y la colina de Gibralfaro con el castillo, la Alcazaba -una fortaleza musulmana- y ruinas de la época romana. Málaga es la puerta de acceso hacia la Costa del Sol, uno de los destinos playa más buscados de Europa, y varias reservas naturales. Se puede ir por el día hacia otras ciudades emblemáticas del sur de Andalucía como Granada, Antequera o Ronda o por rutas serranas para conocer los Pueblos Blancos.

El mejor momento para viajar: todo el año, aunque para ir de playa es mejor de abril a octubre. Para no correr el riesgo de ver caer lluvia es mejor evitar los meses de invierno, de noviembre a febrero.

3. Chile. San Pedro de Atacama

El Norte de Chile, una de las regiones más áridas del planeta Fuente: LA NACION Crédito: Ana Schlimovich

Las regiones andinas costeras del norte de Chile y el sur de Perú figuran entre las más áridas del planeta. Hay que tener una mala suerte extrema para coincidir con uno de los escasos días de lluvia cuando se vaya de visita a la región de Atacama. Sin embargo, es un momento mágico. Las semillas enterradas en el desierto esperan a veces años para tener agua y brotar. Lo hacen al unísono y cubren los valles con sus flores de varios colores, creando un paisaje extraordinario. Es algo excepcional y en San Pedro de Atacama nunca se usa un paraguas, si no es para protegerse del sol.

El pueblito es un oasis de vida en medio del desierto, a 250 kilómetros de Antofagasta y en plena Puna chilena. Es el punto de partida de gran cantidad de visitas que suelen realizarse a lo largo de estadías de tres a cuatro días: el Salar de Atacama, el Valle de la Luna, los géiseres del Tatio, varias lagunas de aguas termales y observatorios que tienen programas de visitas para el público.

A pesar de ser una de las zonas con la menor actividad orgánica del planeta, el desierto de Atacama brinda la posibilidad de hacer avistaje de fauna, principalmente vicuñas.

El mejor momento para viajar: entre diciembre y marzo, cuando las temperaturas son más clementes. las pocas lluvias se concentran durante el verano, sobre todo en enero, con mayor intensidad en momentos del ciclo de La Niña.

4. Perú. Ica

Huacachina, el oasis de Ica no es un espejismo Fuente: LA NACION

Esta ciudad cerca de la costa del sur de Perú es también una de las más secas del mundo. Está 300 kilómetros al sur de Lima, cerca del sitio de las enigmáticas Líneas de Nazca. Ica es un importante centro turístico interno que actualmente empieza a ser descubierto por los extranjeros.

El mayor atractivo local es el oasis de Huacachina, digno de una postal: su lagunita rodeada por casas y palmeras está en medio de un mar de dunas de arena. Parece un espejismo de los oasis del lejano Sahara. Las agencias locales organizan salidas al desierto a bordo de buggies, vehículos todo terreno preparados para rodar sobre la arena.

Durante la excursión se hace un bautismo de sandboard y se termina con una cena bajo las estrellas del desierto, luego de haber presenciado una magnífica puesta de sol sobre las dunas. Además de Huacachina, Ica es la puerta de acceso para llegar al sitio de las líneas de Nazca y a la ciudad costera de Paracas, desde donde se embarca para salidas de avistaje de aves y lobos marinos que viven sobre las pequeñas islas Ballestas. Aunque estén cerca de Ica, Paracas y las islas están envueltas en brumas por la mañana durante largas épocas del año y su cielo, al igual que el de Lima, está tapado por una capa de nubes.

No hay una temporada mejor que otra para visitar Ica y el oasis de Huacachina, aunque las temperaturas sean más frescas de julio a septiembre. Las escasas precipitaciones (unos días al año) ocurren entre enero y marzo.

5. Australia. Coober Pedy

Si se lo considera como un continente, es el más seco luego de la Antártida y se estima que más de las tres cuartas de su territorio es árido. Muchos pueblos de su inmenso centro viven bajo cielos que ven raramente pasar nubes y menos aún caer lluvias. Uno de los más intrigantes se llama Coober Pedy.

Está unos 850 kilómetros al norte de Adelaida, en el estado de Australia Meridional. A pesar de temperaturas extremas (con picos de hasta 50º C durante el verano) es toda una curiosidad y vale la pena enfrentar el termómetro para conocerlo. Es la Capital Mundial del Ópalo, una piedra semipreciosa que se extrae en las minas locales. Aunque su nombre suene muy británico, viene de las palabras de una lengua aborigen: kupa piti, el hueco del hombre blanco. No podría ser más descriptivo: buena parte de los habitantes vive bajo tierra en casas trogloditas cavadas en las rocas de las colinas o dentro de minas de ópalo en desuso.

Es la manera que encontraron para mantenerse al fresco durante los momentos más cálidos del año. Los viajeros que van de Adelaida a Alice Springs suelen parar en Coober Pedy para conocer este estilo de vida único y visitar la iglesia y el cementerio subterráneos. La región es tan llamativa que apareció varias veces en películas ( Mad Max, Planeta Rojo, Priscilla Reina del Desierto, la serie The Amazing Race y la obra Bis ans Ende der Welt de Wim Wenders).

El mejor momento para viajar: abril-mayo y septiembre-octubre, cuando las temperaturas todavía no son muy altas. En invierno puede ser frío aunque sea la época del año con la menor probabilidad de lluvias.

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