Mariano Martínez: "Aprendí a decir que no"

Mariano Martínez Fuente: LA NACION Crédito: Alejandro Guyot
26 de agosto de 2018  • 00:25

"Disfruto mucho de este momento. Llego a los 40 como siempre quise. Tengo esa certeza". Mariano Martínez se muestra plantado. Asentado en sí mismo. Acaso será la paternidad; la plenitud con su pareja Camila Cavallo, con quien se casará el año próximo o el inexorable paso del tiempo que puede trocar en madurez. No siempre sucede. A él sí. "Cumplir 40 es simbólico. Me agarra muy bien en todo sentido y lo digo desde las entrañas. Me siento bien conmigo, y eso se traduce en el cuidado personal, en el vínculo con mis seres queridos. Como me quiero a mí, quiero a los demás".

El actor recibe a LA NACIÓN en su amplio camarín del Teatro Astros, donde protagoniza y produce la comedia Mentiras inteligentes, de Joe di Pietro, junto a Betiana Blum, Arnaldo André y Florencia Torrente. Antes, tuvo que dedicarle varios minutos a los transeúntes ocasionales que le pedían tomarse una fotografía en la amplia vereda de la avenida Corrientes. Aún faltan más de tres horas para el comienzo de la función, sin embargo, ya se encuentra haciendo el reconocimiento de lugar. De ese espacio íntimo, litúrgico, en el templo escénico. El sillón de dos cuerpos con revestimiento metalizado va a contramano de su estilo. "Este camarín lo utilizó Carmen Barbieri, el mes pasado", justifica cuando le hacemos notar el llamativo detalle.

Apenas Martínez pone un pie en la calle, la gente se le acerca a pedirle fotos Fuente: LA NACION Crédito: Alejandro Guyot

-¿Qué pedirás al soplar las velas el próximo 5 de diciembre cuando llegues a los 40?

-Para que se cumplan los deseos no deben decirse, pero seguro que voy a pedir por el país. Si uno está bien, pero el país no, se sufre. Si se tiene gente cercana que la está pasando mal, no se puede estar pleno o ser feliz del todo. Me gustaría que ver una Argentina mejor o, al menos, que la vean mis hijos.

-¿Algún integrante de tu entorno cercano no la está pasando bien?

-Sí, claro, tengo familia y amigos que no atraviesan un buen momento.

Definitivamente, quien iniciara su carrera en la remake de La nena y conociera la fama grande con su personaje de Martín "Sol" Marquesi en la tira de Pol Ka Son Amores, hoy es un hombre con seguridades y preocupaciones profundas que, arribando a los 40, sabe cuál es el lugar que desea transitar: "Tengo los amigos que quiero tener, una hermosa familia y aprendí a decir que no".

-A veces decir que no a otro es decir que sí a uno mismo...

-Decir que no es algo tan simple y tan difícil al mismo tiempo. Aprendí a decir que no a lo que no quiero de verdad. A veces, uno no dice que no para no quedar mal con el otro, y ahí uno se traiciona.

"Si uno está bien, pero el país no, se sufre" Fuente: LA NACION Crédito: Alejandro Guyot

-¿A qué le decís que no ahora?

-A algunas amistades.

-Ahora se irradió el concepto de gente tóxica.

-No sé si decir tóxico, pero hubo gente que no tenía nada que ver en mi camino y yo en el de ella. Nos entorpecíamos mucho.

-¿Te referís también en el plano afectivo? ¿Te equivocaste demasiado?

-No lo siento así. Las cosas pasan por algo y es enseñanza para lo que viene. No lo veo como una equivocación.

Decir sí

"Quiero que mis hijos aprendan con el ejemplo, con la acción, y ser consecuente con lo que les digo" Fuente: LA NACION Crédito: Alejandro Guyot

En tren de seguridades, en una reciente cena romántica en el restó de un hotel porteño, Mariano le ofrendó las alianzas a su novia, madre de su hija Alma de tan solo un año. Decisión tomada. Camila aceptó y comenzó la cuenta regresiva hacia el 12 de agosto de 2019, día en el que cumplirán tres años de relación y formalizarán el vínculo con una gran boda. Luego de un breve vínculo con Lali Espósito, la historia de amor con Camila nació de manera fortuita y bajo una modalidad muy millennial. A contramano de su aversión por los que mal utilizan las redes sociales y las plataformas digitales, el actor conoció a su pareja a través de Instagram, una singularidad arraigada en los adolescentes y jóvenes. A pesar de su fama, de lo público de su imagen, se atrevió a transitar esa plataforma. "Trato de llevar una vida normal y hacer lo que hace cualquiera. A Camila la vi en Instagram, en La Lupa. Le escribí, me contestó y de ahí en más no paramos. Fuimos a cenar un día 7, y el 13 ya estábamos de novios. Tenemos un gran vínculo y mucho diálogo, hablamos un montón". Tal es la confianza del actor en su presente, y en el buen recuerdo de su pasado afectivo, que en el reciente estreno de su obra teatral, logró juntar en la platea a su actual con su ex, Juliana Giambroni, madre de sus hijos Olivia (8) y Milo (5). Juliana llegó con su actual pareja y él, desde ya, estuvo acompañado por su futura esposa. No dudaron en saludarse ni bien se vieron y demostrar no solo un gran vínculo sino un alto compromiso de civilidad. "Está buenísimo que así sea. En general, la gente se separa y se odia para el resto de su vida. Eso no es sano, no lo puedo entender, a no ser que haya sucedido algo muy complicado, pero, en general, la gente no se separa por cosas muy graves. Por otra parte, no se le puede arruinar la vida a la otra persona, a uno mismo, y a los hijos".

-Más allá del vínculo de pareja, se te ve muy pleno en el rol de padre.

-Jamás me imaginé que sería así. Está buenísimo. Cuando mis hijos están conmigo, me encanta levantarme a las 6 de la mañana para llevarlos al cole, prepararles el desayuno, hacerles las viandas. A la tarde, me gusta hacer la tarea con ellos o jugar en la cama elástica, mientras me cuentan sus cosas. Quiero que aprendan con el ejemplo, con la acción, y ser consecuente con lo que les digo.

-¿El desarrollarte como buen padre es, de alguna forma, compensar la dura infancia que tuviste?

-A mis viejos no les resto mérito. Consciente o inconscientemente, fueron maestros míos. Espero poder seguir ese modelo y, lo que no me gustó, no repetirlo con mis hijos.

"En todas las crisis y en todos los cambios, se sufre. Para cambiar tenés que sufrir". Fuente: LA NACION Crédito: Alejandro Guyot

-¿Cómo se atraviesa algún temporal personal siendo una figura pública?

-Como todo el mundo. En todas las crisis, y en todos los cambios, se sufre. Para cambiar tenés que sufrir.

-En esos momentos de crisis, ¿en qué te aferrás?

-No sé explicarlo en palabras.

-De todos modos, insisto, la repercusión mediática debe sumar angustia a los momentos de por sí complejos.

-La exposición es parte de la profesión y cuando se dicen cosas que no son ciertas, el tiempo se encarga de hablar por sí solo.

Escándalo cero

Mariano Martínez contó sobre el acoso y maltrato que sufrió de parte de una actriz - Fuente: Youtube

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Cultor del bajo perfil, pocas veces se vio involucrado en polémicas. Aún a costa de haber transitado duros acontecimientos familiares y alguna que otra separación amorosa con figuras del medio. En las últimas semanas, él mismo provocó una explosión mediática a partir de haber confesado en el programa Intrusos que una actriz, cansada de no poder obtener cierto vínculo con el actor más allá del set, le estampó una cachetada que le afectó la audición. A las pocas horas se arrepintió de la confesión, pero ya era tarde. Con todo, jamás entró en polémicas rimbombantes. No es lo suyo. "Me banco todo. A la crítica negativa la respeto y la escucho. Lo que no tolero es el agravio. En las redes sociales, a veces, se dicen cosas tremendas que suelen influir en la gente. Eso no me va".

-Conociste a tu actual mujer en una plataforma digital, sin embargo renegás de ciertos manejos.

-Las redes son una anarquía total. ¿Qué se hace con la gente que dice cualquier cosa sobre uno? Conozco a muchos que dicen barbaridades. Se debería poder hacer algo y que la Justicia funcione en ese sentido. Hay comentarios que generan violencia. Es agresivo. Me banco que digan que no les gusto como actúo, pero agresiones o difamaciones de la vida privada, no tolero.

-¿Socialmente qué sucede con eso?

-Hay una parte de la sociedad que celebra eso, que sigue a esa gente, que se sube a ese tren. No debería ser tan simple agredir por las redes.

El peso de ser una figura pública y transitar un mundo voyeurista le ha generado algún que otro dolor de cabeza. Su afición por mantener al margen la vida privada no siempre pudo cumplirla a rajatabla. "Las reglas del juego son duras", confiesa.

-A pesar de tus buenas consideraciones hacia él y el buen vínculo actual, estuviste varios años distanciado de Ricardo, tu padre. Siendo vos tan arraigado a la familia, ¿cómo sobrellevaste esos momentos críticos?

-Estuvimos varias veces peleados, es cierto, pero no fue por la causa que es conocida públicamente. En ese caso, estuve junto a él, lo ayudé, me ocupé del tema con los abogados. Cuando nos mantuvimos distanciados fue por otras razones que no son de dominio público ni me interesa que lo sean.

Resiliencia

A los 9 años un trágico hecho marcó su vida para siempre Fuente: LA NACION Crédito: Alejandro Guyot

Mariano se sorprende ante el concepto de "resiliencia", ahora tan difundido, pero luego aparece la identificación. El es un hombre resiliente. Vaya si lo es. "A los 9 años me atropelló un colectivo y estuve tres años sin poder caminar", cuenta. Sucedió un 30 de septiembre. Una fecha bisagra en la vida del actor criado en el cercano sur. "Me enyesaron porque pensaron que estaba quebrado, pero comencé a despedir mal olor porque tenía una gangrena. Mi mamá se peleó con los médicos y me llevó al Hospital Garraham. Ahí, me salvaron la pierna".

-¿Cómo te marcó aquel acontecimiento tan límite?

-Fue muy difícil psicológicamente. Yo venía golpeado por ciertas cosas de la vida y eso me terminó de golpear del todo. Ese hecho me hizo fuerte a las crisis.

Será por aquellos extensos 36 meses postrado que hoy el actor cuida su cuerpo con minuciosidad desde lo externo, pero sin descuidar lo interno. La charla se interrumpirá varias veces ante la llegada del asistente que le acerca el catering para toda la semana de funciones en el Astros. Se trata de viandas saludables con las que controla su salud y su peso. Alimentación y rutina en el gimnasio tres veces por semana parecen ser las claves para que el actor llegue a las cuatro décadas en perfecto estado físico.

Las viandas están conformadas por alimentación orgánica que acompaña con tres litros de agua mineral diarios. "Desayuno un vaso de limón exprimido con agua tibia y bicarbonato. Además me preparo un omelete que acompaño con cereales, yogurt entero de vainilla y tostadas".

-Llamado a la solidaridad: ¿qué más hay que hacer para estar en forma? ¿En qué consiste el resto de las comidas?

-Soy fanático del arroz yamaní y las lentejas. No me privo de las zanahorias, las remolachas, las manzanas verdes, que son fundamentales, la carne de cerdo es buenísima, y abundante pescado. Desayuno y almuerzo muy bien. Y, por las noches, prefiero una cena muy liviana.

-Dada tu actividad, ¿es una exigencia pesada mantener el físico en buen estado?

-Me interesa cuidar el cuerpo no solo por lo estético sino por salud. Me gusta sentirme bien y realizar actividad física, eso no es una obligación para mí. Además, voy a cumplir 40 y me tengo que cuidar.

Otra vez aparece la edad. No es un tema que lo desvele. Al contrario. Mariano siente cierto orgullo de llegar como él quiere a esta etapa de sólida madurez personal y profesional. Antes de su boda en 2019, filmará dos películas. Una de ellas significará el debut como director de José Cicala en la que también participará Araceli González. Y, más adelante, otra producción cuya idea original le pertenece y será dirigida al público adolescente. Mientras tanto, sigue barajando su participación en una miniserie sobre tango y un policial para Fox también dirigido por Cicala. Proyectos que anuncian un futuro cercano e intenso. Mientras el presente lo encuentra en el escenario como actor y desarrollando la faceta de productor artístico de Mentiras inteligentes, algo que disfruta mucho hacer. "Si te quedás a esperar que el país esté estable, no hacés nada. Hay que apostar y seguir adelante. Siempre es un riesgo, pero es la única manera. A pesar de todo lo que significa producir, estoy haciendo lo que me gusta y eso es un bálsamo. Hace rato que me la juego en este medio, pero es cierto que ahora estoy más maduro".

-¿Te imaginás apartado de la actuación y focalizado solo en la producción?

-Me centro en el presente, no proyecto tanto para adelante. Miro a corto plazo. Me fijo metas y trato de cumplirlas.

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