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Si Jeff Bezos fuera japonés, sus nietos podrían terminar en la pobreza

Bezos, el dueño de Amazon.com
Bezos, el dueño de Amazon.com Fuente: Reuters
Rubén Guillemí
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26 de agosto de 2018  • 14:18

Si Jeff Bezos fuera japonés sus nietos quedarían en la pobreza si aspirasen a vivir sólo de las riquezas de su abuelo. "Nuestro sistema impositivo dificulta la acumulación de capital a lo largo de generaciones, uno de los motores de la desigualdad. Las familias japonesas más ricas suelen perder su riqueza en tres generaciones", explicó ante el Foro Económico Mundial la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike.

Entre los países desarrollados, Japón es el que aplica la estrategia más firme para evitar la concentración de riqueza sin desalentar la acumulación de capital, principal basamento del sistema económico. De hecho, no hay ningún japonés entre los cuarenta hombres más ricos del mundo.

"La ética igualitaria tiene raíces profundas en la cultura japonesa, incluidas las prácticas impositivas y corporativas. El salario medio de los principales ejecutivos de las empresas japonesas es 1 a 10 respecto del de los CEOs estadounidenses", recordó a LA NACIÓN Mariano Turzi, de la Universidad Torcuato Di Tella.

Pero la cuestión no siempre fue así, según recordó a LA NACION el economista japonés Tatsuo Hatta, presidente del Asian Growth Research Institute. "La distribución del ingreso era muy desigual en Japón antes de la Segunda Guerra y la economía estaba dominada por los "zaibatsu" -camarilla financiera-", explicó Hatta. Pero las fuerzas de ocupación norteamericana vieron en los zaibatsu una amenaza al resurgimiento militar imperial y ordenaron al gobierno nipón una amplia reforma agraria y un sistema de impuestos a los altos ingresos y a la riqueza. "Para una fortuna superior a los 500 millones de dólares el impuesto a la herencia llegó en los años 80 al 70%", recordó Hatta. En los años 90 se redujeron las tasas y tanto el impuesto a los altos ingresos como el de la herencia son hoy del 55%.

Para el economista argentino Luis Argüero, de la Universidad Torcuato Di Tella, que vivió y se graduó en Japón, en la Universidad de Hiroshima, además hay un "factor cultural". "Los japoneses aman el equilibrio. La búsqueda del equilibrio es una tendencia muy fuerte tanto en la vida privada como en la sociedad y la economía. Además, para la mayoría de los japoneses el lujo no pasa por tener una pileta en el jardín de la casa sino por la posibilidad de hacer sentir cómodo y bien recibido al otro", señaló Argüero. Para el especialista, la raíz de esta filosofía del equilibrio está en las características de haber sido siempre "un país con recursos naturales muy limitados, lo que transformó en prioritario el uso eficiente y balanceado de sus escasos bienes".

De todas maneras, aunque no hay demasiados superricos, a partir del colapso de la burbuja de precios en los años 90, también el país del sol naciente comenzó a tener síntomas de una "sociedad desigual" ( kakusa shakai), recordó Turzi. Hoy la disparidad de ingresos empieza a ser un problema creciente en varios distritos de Japón. "La población de Tokio tiene ingresos imponibles medios que han aumentado casi un 7% durante cinco años hasta 2016, la mayor cantidad de cualquiera de los distritos", señaló Turzi.

De todas formas, el problema está lejos aún de alcanzar la magnitud de otros países desarrollados.

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