En el tema corrupción, la culpa no es 50% y 50%

Juan Carlos de Pablo
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26 de agosto de 2018  

Nadie puede creer que Néstor Carlos Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner son (fueron) una pareja de "angelitos", incapaces de resistir la tentación de implementar un esquema de sobreprecios de la obra pública, con el consiguiente pago de retornos, ideado por algunos empresarios vinculados con el sector. ¿Tendrá en cuenta esto la Justicia? ¿Qué estamos haciendo para eliminar los esquemas que potencialmente siguen generando corrupción? ¿Qué ocurrirá en el corto plazo con la inversión en infraestructura?

Al respecto conversé con el inglés Edward West (1782-1828), abogado que se desempeñó como juez en la India. Fue uno de los "jueces del rey", creados en 1773, para equilibrar los abusos de la Compañía de las Indias Orientales. A comienzos del siglo XIX la vida media de estos jueces era de tres años y tres meses. Él pensaba quedarse siete años, pero falleció a los cinco años y medio. "Si hubiera vivido lo suficiente como para retirarse en Inglaterra, hubiera continuado su trabajo en economía con renovado vigor y juicio más maduro, y la literatura especializada se hubiera beneficiado con su pluma", apuntó Alfred Plummer.

-Usted ocupa un lugar, junto con el marqués de Beccaria (1738-1794), entre los precursores de derecho y economía, un campo de estudio que floreció desde mediados del siglo pasado.

-Sí, pero hay que recordar también que fue gracias a los aportes, entre otros, de Aaron Director, Robert Lee Hale, Edward Hirsh Levy y el juez Richard Allen Posner.

-¿Cuál es la idea básica?

-Que la legislación y la jurisprudencia tengan en cuenta que, en todos los órdenes de la vida, los seres humanos adoptan decisiones en función de sus beneficios y sus costos, como en 1976 explicó Gary Stanley Becker en El comportamiento humano según el enfoque económico. Becker no dice que el ser humano solo persigue objetivos económicos, sino que buscará conseguir lo que se proponga, en función de los incentivos y los desincentivos.

-Hay algunos que consideran que esto menoscaba la majestuosidad que tiene que tener la Justicia, y la dignidad humana.

-Debate eterno, pero a propósito de lo que está ocurriendo en su país, con los denominados "cuadernos de la corrupción", cabe enfatizar que el accionar del fiscal y el juez, intercambiando información valiosa contra reducción de penas, es un vivo testimonio de la relevancia del enfoque. La premura con la cual algunos involucrados quieren merecer la categoría de arrepentido muestra la vigencia del dilema del prisionero, esquema formalizado por Albert William Tucker, que ocupa un importante lugar en la teoría de los juegos (que en rigor debería denominarse teoría de la decisión).

-A propósito de los cuadernos, ¿cabe repartir la responsabilidad por los actos de corrupción, en partes iguales, entre los funcionarios y los empresarios?

-De ninguna manera, como bien lo planteó usted al comienzo de esta conversación. El esquema fue diseñado e implementado por quienes ejercieron las máximas responsabilidades ejecutivas, entre 2003 y 2015.

-¿Está usted sugiriendo que los empresarios que participaron en actos de corrupción no tienen ninguna responsabilidad?

-Usted es un exagerado, porque hace un instante estábamos hablando de 50% y 50%, y ahora me plantea un 100% y 0%.

-Disculpe. Lo escucho.

-Aclaro que no me estoy metiendo con la labor que está desarrollando el juez Claudio Bonadio, quien tiene que juzgar sobre la base del derecho; aunque quizá mis consideraciones puedan servirle para modificar parcialmente las penas que tenga que aplicar.

-Siga.

-Los empresarios son un grupo heterogéneo. En el caso de la obra pública hubo empresarios de trayectoria que aceptaron pasivamente las reglas de juego; personas sin antecedentes en el sector, que las aceptaron de manera entusiasta; empresarios que no las aceptaron, etc. Entiendo a los primeros, porque la maquinaria que se utiliza en la obra pública es específica y no quisieron quebrar; y felicito a los últimos, porque corrieron serios riesgos.

-¿Por qué cree usted que es importante aclarar que la responsabilidad debe ubicarse principalmente en los altos funcionarios?

-Porque nadie puede pensar que la corrupción terminó en la Argentina. ¿Cuántos bolsones de potencial corrupción siguen existiendo en su país? Encargarle al Estado que se ocupe de todo, de manera detallada, pretendiendo que los funcionarios actúen como la Madre Teresa de Calcuta, es demasiado. Si quieren disminuir los futuros actos de corrupción, encárguenle al Estado pocas tareas y simplifiquen la vida concreta de los ciudadanos. Potencialmente, detrás de cada trámite hay un "quiosco".

-Todo este batifondo posterga el presente y el futuro de la obra pública.

-Tema no menor. La mala interpretación de lo que acabo de decir pasa por lamentar la lucha contra la corrupción. La buena interpretación por entender que, durante algún tiempo, les temblará la mano a los funcionarios que tienen que ordenar la ejecución de nuevas obras, y a los banqueros que tienen que financiar obras viales bajo el sistema de propiedad público-privada. Afortunadamente en el Poder Ejecutivo hay conciencia de esto, y parecen estar actuando en consecuencia.

Don Edward, muchas gracias.

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