Borges, un agnóstico tras las ideas de Buda

Víctor Hugo Ghitta
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25 de agosto de 2018  

A primera vista puede constituir una curiosidad que un agnóstico se haya sentido atraído por un tema religioso como el budismo. Tratándose de Borges , y no bien se avanza en la lectura de sus meditaciones, ese asombro decrece; aumenta, en cambio, el deslumbramiento que producen sus ideas y, sobre todo, el esplendor poético que trae la mirada del autor. Borges se ocupó obstinadamente del budismo. En 1980, ofreció una serie de conferencias en el Coliseo, entre cuyos temas estuvo el budismo (los otros eran la Divina Comedia, la pesadilla, la ceguera, la poesía, la cábala y Las mil y una noches). En 1980, Borges decidió reunir esas presentaciones en Siete noches, y confió que ese testamento literario contenía las obsesiones de una vida.

Cuatro años antes, en el volumen Qué es el budismo, ahora reeditado por Sudamericana, se ocupa largamente de los temas que lo deslumbran: la cosmología budista, la idea de la meditación, la transmigración y la leyenda de Buda. Volver a escuchar esos textos (se escucha la voz de Borges mientras se lee) es un placer que no hay que perderse.

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