Abusos en la Iglesia: tras las críticas del primer ministro, el Papa se reunió con ocho víctimas en Dublín

El encuentro era parte del viaje del pontífice a Irlanda, aunque sus detalles se mantenían en reserva
El encuentro era parte del viaje del pontífice a Irlanda, aunque sus detalles se mantenían en reserva Fuente: Reuters
Elisabetta Piqué
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25 de agosto de 2018  • 16:01

DUBLIN.- Tal como se había adelantado, sin aviso previo para resguardar la privacidad de un momento seguramente sensible, el Papa se reunió esta tarde por largo tiempo con ocho víctimas de abusos "clericales, religiosos e institucionales" de este país.

Según informó el vocero pontificio, Greg Burke, el encuentro, que duró una hora y media, tuvo lugar en la nunciatura de esta capital, donde el Papa se aloja.

Entre las víctimas se encontraban la sobreviviente irlandesa Marie Collins, que hace dos años abandonó con un portazo la Pontificia Comisión para la Protección de Menores creada por Francisco, harta de las trabas de un sector de la vieja guardia de la Curia. Junto a ella estaban los reverendos Patrick Mc Cafferty, Joe McDonald, el consejero Damian O'Farrell, Paul Jude Redmond, Clodagh Malone y Bernadette Fahy. Otra persona, que fue víctima del sacerdote Tony Walsh, prefirió quedar en el anonimato, detalló Burke.

Un comunicado de la Coalición de Sobrevivientes de Hogares, que representa a este grupo de víctimas, hizo saber que el Papa, durante el encuentro, condenó la corrupción y el encubrimiento de abusos que hubo en el seno de la Iglesia católica, algo que definió como "caca", con un léxico más explícito que nunca. Su traductor, de hecho, explicó que el Pontífice hablaba de "los desechos que se dejan en el toilette".

No es la primera vez que Francisco se reúne con víctimas de abusos. Ya lo hizo, por ejemplo, a principios de este año en su paso pro Chile, donde también hay un escándalo de abusos que involucra a figuras de la Iglesia local y que derivó en una renuncia masiva.

Tensión

El encuentro tuvo lugar después del tenso momento que vivió el Papa en su encuentro con el joven primer ministro de ese país, Leo Varadkar. El mandatario, de origen indio y abiertamente gay, le exigió a Francisco "acciones y no palabras" para enfrentar la crisis de abusos sexuales y de poder en el clero e incluso fue más allá.

"Santo Padre, le pido que use su cargo y su influencia para que haya justicia, verdad y sanación para las víctimas y sobrevivientes de Irlanda y del mundo", le dijo Varadkar y denunció que "en lugar de caridad, perdón y compasión cristiana, demasiado a menudo hubo juicio, severidad y crueldad, en especial hacia mujeres y niños".

A su turno Francisco, muy serio, en su primer discursos en la "isla esmeralda", recogió el guante y tocó enseguida el tema abusos. Reconoció el "fracaso" de la institución eclesiástica al enfrentar estos "crímenes repugnantes". Y volvió a reclamar la adopción de "normas severas" para que nunca más sucedan los errores cometidos en el pasado.

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