El deportista que ganó un lugar importante para el básquetbol en la televisión argentina

Marcelo Stiletano
Marcelo Stiletano LA NACION
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27 de agosto de 2018  • 22:00

Antes de que Emanuel Ginóbili se convirtiera en una de las figuras más colosales de la historia del deporte argentino, el básquetbol no era más que una curiosidad en la programación deportiva de la radio y la TV. Tardamos mucho en darnos cuenta de algo que los estadounidenses tuvieron claro desde siempre: no debe haber deporte colectivo con más capacidad de adaptación al formato, al espacio y a las dimensiones de la televisión que el básquet. Esa intuición quedó en nuestro caso reducida durante décadas a alguna ocasional visita de Harlem Globetrotters.

El fútbol, el boxeo y el automovilismo llevaron en ese sentido una delantera que por varias décadas se hizo inalcanzable. Tuvo que llegar Guillermo Vilas para que el tenis se sumara a ese grupo privilegiado. Lo mismo ocurrió años más tarde con Las Leonas y el hockey sobre césped. Mientras tanto el básquet seguía ocupando en la televisión el lugar de una cenicienta deportiva, pese a los admirables esfuerzos de difusión que en diferentes etapas llevaron adelante esmerados especialistas, como Eduardo Alperin y David Carlín. En un momento apareció Manu y su llegada tuvo el mismo efecto mediático que la de Vilas para el tenis. Desde ese momento, la presencia del básquet en la TV registró un crecimiento inédito.

A diferencia del fútbol, del rugby y del hockey, en un partido de básquet casi toda la cancha puede entrar en la pantalla mediante un plano fijo. Y la dinámica del juego, con emociones constantes y sin tiempos muertos, resulta la más propicia para los tiempos televisivos. Hoy, la imagen por excelencia del básquet televisado, representada por la marca NBA, ya está naturalizada y globalizada gracias a una suma de factores que se reproducen, idénticos, en todas partes: imágenes perfectas en HD, cámaras en todos los ángulos posibles, herramientas visuales de todo tipo para analizar y repetir jugadas, torneos diseñados con un concepto parecido al de los grandes shows y deportistas que se conciben a sí mismos como grandes estrellas.

Manu logró que esa fórmula estuviera más rápidamente y más cerca del alcance del televidente argentino gracias a su gigantesca trayectoria en la NBA. El seguimiento de sus compromisos en San Antonio Spurs se hizo cada vez más amplio y sistemático. Y con esa tendencia comenzó a extenderse la influencia de la NBA en la programación televisiva. Los canales deportivos empezaron a asignarle espacios cada vez más generosos a un certamen de amplísimos alcances, concebido como un gran espectáculo. Junto a Manu llegaron otros argentinos a ocupar lugares muy destacados en la NBA y la necesidad de seguirlos al detalle impulsó coberturas más amplias y extendidas con enviados especiales, notas de color, historias que iban más allá de los partidos. Eran tantos los enfoques que la aparición de segundas y terceras señales para los canales deportivos fue una necesidad impulsada en parte por la ampliación de la oferta ligada a deportes como el básquet. Y esa misma influencia, como una decantación natural, se extendió al ámbito local: el seguimiento de la Liga Nacional de Básquetbol es una de las columnas vertebrales de TyC Sports.

Ginóbili está cerrando su inigualable carrera, pero el dispositivo que nació y se extendió a su influjo seguirá funcionando y multiplicándose. Como la presencia mediática constante de Manu, de aquí en adelante desde algún otro lugar. Tenemos desde hace algún tiempo esa certeza al verlo y escucharlo como imagen de las campañas publicitarias radiales y televisivas de una compañía especializada en seguros para el campo.

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