Del frío en las calles al fervor en el estadio

Tras un difícil inicio del viaje, miles de fieles aclamaron al Papa
Elisabetta Piqué
(0)
26 de agosto de 2018  

DUBLÍN.- El padre Federico Piedrabuena, párroco de Villa Nicolás, en Florencio Varela, de 44 años, no tiene dudas. Hay dos dimensiones en esta breve y difícil primera visita de Francisco a Irlanda, que culminará hoy.

Por un lado, la nacional, marcada por el drama de los abusos sexuales perpetrados por el clero y religiosos destapados aquí en la década del 90, que exuda frialdad, rayana con la hostilidad. Y, por otro, la dimensión relacionada con el Encuentro Mundial de Familias (EMF), el motivo de la visita del Papa. En todas las citas relacionadas con este evento que el Vaticano organiza cada tres años para alentar a las familias de todo el mundo, de hecho, ayer pudo vivirse todo ese fervor semiausente en las calles.

"Para nosotros que vinimos para participar del EMF es un mundo aparte", dijo a la nacion el padre Federico, que asistió a la Fiesta de las Familias que el Papa protagonizó anoche ante más de 80.000 personas en el estadio Croke Park, de esta capital.

Acompañado por su hermana Mercedes, una arquitecta de 38 años oriunda de Paraná; su cuñado Pablo Marichal, docente de 40 años, y sus tres hijos, Nicolás (13), Lourdes (10) y Sofía (1), el padre Federico dijo que no sintieron un clima frío. "Al contrario. No fue nuestra experiencia. Desde que llegamos el martes pasado nos trataron muy bien: una familia católica de Dublín nos recibió estupendamente. Aunque sabemos que el tema de los abusos marcó esta visita, por lo menos a nivel mediático, nosotros estamos viviendo una experiencia excelente, de Iglesia, de familia, que es muy importante", reflexionó.

"Puedo comprender que algunos consideren al Papa como al enemigo, pero estamos tratando que el tema de los abusos no se lleve por delante el tema de la familia, que es el valor por el cual han venido familias de 116 países. Estamos tratando de que el tema abusos no se robe la película de lo que está pasando acá", agregó.

El padre Federico y su familia -que ya estuvieron en el EMF de Milán, en 2012, y de Filadelfia, en 2015- agitaron fuerte su bandera argentina cuando Francisco llegó al estadio. El Papa fue aclamado por la multitud, que escuchó luego en silencio, atenta, sus palabras, pronunciadas después de escuchar el testimonio de familias llegadas desde la India, Canadá, Irak, Irlanda y Burkina Faso.

Tal como había hecho por la tarde, cuando se reunió con novios y matrimonios de diversas edades y visitó un centro para los sin techo que manejan frailes capuchinos, Francisco conquistó al público con sus gestos y estilo directo. A pesar del cansancio de un día que arrancó muy temprano, marcado por la crisis de los abusos, se mostró en gran forma.

"El matrimonio en el que no se pelea es un poco aburrido. Pueden volar los platos, pero el secreto es hacer la paz. Si no se hace la paz antes de ir a la cama, la ?guerra fría' del día después es mucho peor", señaló Francisco, cómplice. Así, provocó carcajadas entre las familias, a quienes les recordó, al final, que son "la esperanza de la Iglesia y del mundo".

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?