En la cuna del Lava Jato ven el caso con interés, pero sin asombro

Varios analistas coinciden en que es una narrativa conocida para la mirada brasileña Fuente: EFE Crédito: Archivo
26 de agosto de 2018  

RÍO DE JANEIRO.- Tras más de cuatro años de sobresaltos políticos y económicos locales por las revelaciones de la operación Lava Jato , en Brasil el escándalo generado en la Argentina por los cuadernos de las coimas en los gobiernos kirchneristas es seguido con mucho interés, pero sin mucho asombro.

"Para nosotros es una narrativa conocida, que no sorprende; ya se sospechaba que había habido mucha corrupción con Néstor y Cristina Kirchner . Ahora, finalmente, empiezan a surgir pruebas y constataciones con los testimonios de los empresarios y exfuncionarios arrepentidos", apuntó a LA NACION el analista Alberto Pfeifer, coordinador del Grupo de Análisis de la Coyuntura Internacional del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Pablo.

Aunque tanto en Brasil como en la Argentina las redes de sobornos descubiertas resultaron enormes, las cifras de dinero involucradas son muy distintas. Mientras las autoridades judiciales argentinas están tras las pistas de centenares de millones de dólares, el Ministerio Público Federal en Curitiba -sede principal de las investigaciones de la Lava Jato-, calcula que la trama de corrupción brasileña movió más de US$10.000 millones; tan solo en Petrobras, la empresa estatal que fue eje del "petrolão", reconoció en 2015 que perdió US$2000 millones por las coimas y desvíos. Hasta ahora, los fiscales brasileños iniciaron acciones para la recuperación de US$3000 millones, de los cuales US$610 millones ya fueron devueltos a Petrobras.

Los cuadernos de las coimas: cómo empezó, cuál es la trama y quiénes están involucrados

02:16

"En la Argentina, las investigaciones están comenzando y pueden durar años, como bien sabemos aquí. Pero es fundamental que se recupere el dinero de la corrupción para que la sociedad se sienta satisfecha; se trata de una reparación histórica, como sucedió con la identificación de los desaparecidos durante la dictadura militar", opinó el periodista José Casado, de O Globo, para quien los acuerdos de cooperación con Suiza fueron vitales para el seguimiento de los fondos robados.

Para Casado, una de las lecciones que puede dar Brasil a la Argentina se relaciona con la punición de las empresas de infraestructura envueltas en sobornos. Aquí fue desordenada. Primero, se detuvieron obras, se anularon contratos y aplicaron cuantiosas multas, lo que tuvo un impacto económico y amenazó con inviabilizar a varias compañías; luego se llegó a acuerdos de indulgencia - como el de Odebrecht -, que hicieron posible el pago de las sanciones en cuotas, y se las obligó a introducir mecanismos internos para asegurar el cumplimiento de las leyes en sus negocios.

En el Estado es clave que las revelaciones de estos escándalos sirvan para adoptar políticas de transparencia en la distribución de los contratos de obras públicas, se fortalezcan las instituciones de fiscalización, y se debatan los privilegios que tienen los políticos frente a las investigaciones judiciales.

"En nuestros países, los sistemas punitivos de la corrupción no van a mejorar de forma permanente si hay personas que están por encima de la ley. Y es esencial que el Poder Judicial tenga independencia, no esté sometido a lealtades político-ideológicas", resaltó Clovis Rossi, columnista de Folha de São Paulo.

Excorresponsal en Buenos Aires durante los años 80, Rossi resaltó dos elementos que unen al Lava Jato con su reflejo argentino: por primera vez grandes empresarios han quedado presos y las tramas de corrupción alcanzaron a gobiernos supuestamente de izquierda.

"¿Cristina Kirchner acabará, como Lula, en la cárcel?", preguntó la comerciante Sandra Santos (46 años), una turista bahiana de vacaciones en Río de Janeiro, en relación al destino del expresidente y favorito para las elecciones del 7 de octubre, aunque esté preso por corrupción y lavado de dinero. Le parece una lástima que los países no hayan sabido aprovechar mejor la bonanza económica de los últimos años. "Estuve en Chile y en Colombia y allá se ve que el dinero se invirtió en mejorar realmente la infraestructura, en salud y educación; miran hacia el futuro mientras nosotros seguimos cometiendo los mismos errores del pasado", dijo, resignada.