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Los Pumas: las razones del cambio de imagen en el Rugby Championship con la victoria ante Springboks

Los Pumas y una actuación para el recuerdo
Los Pumas y una actuación para el recuerdo Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Aguilar
Alejo Miranda
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25 de agosto de 2018  • 23:22

MENDOZA.- No es magia, dice Ledesma. Pero es difícil de explicar mediante la lógica. ¿Cómo puede cambiar tanto la imagen de un equipo de una serie a otra? ¿Cómo puede corregir en una sola semana de entrenamientos fallas en situaciones de juego esenciales que arrastraban de larga data? Trabajo y más trabajo es la respuesta. No alcanza. Hay que buscar la explicación por el lado de lo intangible. Por el convencimiento de que el camino elegido es el correcto y por la confianza en la capacidad propia. En todo eso, en el desempeño que se puede observar en la cancha y en lo que pasa por la mente de cada uno de los jugadores, mucho tiene que ver la influencia de Mario Ledesma.

En su segundo partido al frente de los Pumas , el flamante entrenador ya consiguió una victoria resonante. Al margen del resultado, que siempre es importante pero no siempre es un fin único, los dos encuentros afrontados desde que asumió dejaron en claro que el cambio de mentalidad que tanto necesitaba el equipo se materializó. Con la victoria por 32-19 contra Sudáfrica, los Pumas cortaron una seguidilla de once derrotas en el Rugby Championship, once partidos en los que no habían conseguido ni siquiera un punto de bonus perdedor. Fue además el primer triunfo ante una potencia tras 22 partidos. Ambas rachas se remontaban al éxito sobre el mismo equipo en 2016, en Salta.

El festejo de los Pumas tras la victoria
El festejo de los Pumas tras la victoria Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo aguilar

Estadísticas que cuentan solamente parte de la verdad. Lo trascendente, en el fondo, es el nuevo semblante que irradian los Pumas. Ya se podía advertir a la salida del vestuario tras la derrota del sábado pasado en Durban. Había cosas por corregir, pero no reproches. Nunca por un segundo el conjunto bajó los brazos ni se dio por vencido. Y sin jugar bien, a 10 minutos del final estaba a siete puntos de la victoria.

El desafío para esta segunda fecha del hiperexigente certamen hemisférico era corregir esas falencias y repetir la voracidad ofensiva: las formaciones fijas, la disputa del ruck, algunos tackles. No parecía posible subsanarlas en siete días, al menos no las dos primeras. El scrum, porque los Pumas tenían a Juan Figallo con un puñado de prácticas encima y a Nahuel Tetaz Chaparro corrido a una posición que no es la que más cómoda le sienta, y en el banco un hooker debutante y un pilar de 22 años. Y en el breakdown, porque es una faceta en que, en tanto los Pumas (no como Jaguares, ya que casi no hay disputa en el ruck), venía siendo altamente deficiente, además de que Sudáfrica tiene a varios especialistas en pescar pelotas del rival. Los tests-matches de junio con Gales habían sido el punto más bajo de una caída pronunciada.

Pues bien, en siete días esto cambió radicalmente. El scrum fue hasta dominante: provocó dos pérdidas de Sudáfrica, una potencia en la materia que llevaba 100% de eficacia en el año (el único del Tier 1 con ese ratio) y sirvió como plataforma para dos de los cuatro tries. Lo mismo el breakdown: de perder ocho balones en esa situación se bajó a una sola, contra cuatro recuperadas. Notable.

Entonces sí, con lanzamientos de calidad, los Pumas volvieron a mostrar su capacidad de laceración con la pelota en las manos, que traen del ciclo anterior. Con mayor verticalidad, ahora, buscando primero el espacio que puede haber enfrente y luego el pase a la punta. Y cuando el balón vuela, los especialistas hacen los suyo. Bautista Delguy, figura ayer con dos tries (ver aparte), y Ramiro Moyano y Emiliano Boffelli están implacables. Y Nicolás Sánchez sigue mejorando como lanzador, sumando virtudes a su ya consabida capacidad de atacar la defensa y su efectividad con el pie. Ayer se lució con 17 puntos anotando de todas las formas posibles (try, tres goles, penal y drop).

Claro que para que ello funcione primero tiene que haber un pack que ponga adelante al equipo y dé inercia al ataque. La capacidad de ganar el punto de contacto fue otra de las mejoras vistas en Mendoza.

La pasión de los Pumas en la lucha por cada pelota
La pasión de los Pumas en la lucha por cada pelota Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Aguilar

También reapareció el tackle, que había sido bueno en el debut pero no lo suficientemente contundente para contener los embates de los Springboks. Luego de un comienzo algo dubitativo (Siya Kolisi se cortó dos veces, una de las cuales terminó en try), los Pumas empezaron a imponer condiciones con la defensa, ahogando al adversario, generándole dudas. Lo mejor de la defensa, no obstante, se vio en el segundo tiempo. Sudáfrica es un equipo tremendo, con jugadores de una potencia física sin igual y capacidad de generar peligro por muchas vías. En desventaja por 32-7 salió a vender cara la derrota. Descontó rápidamente y en los últimos 30 minutos asfixió a los Pumas, monopolizando la posesión y jugando en extremo ataque. Pero ni los embates de Marx, Du Toit y Esterhuizen pudieron con los tackles de Ezcurra, Moroni y todo el pack.

El cierre a pura garra deja entrever más aspectos por corregir, es cierto. Pero de ese lapso lo que queda en la retina es la entrega irrenunciable de todo el equipo. Uno de los propósitos con los que asumió Ledesma fue el de volver a contagiar a la gente con la garra puma. Ayer se vio algo de eso.

La afluencia de 26.460 espectadores que le dieron un buen marco al Malvinas Argentinas vivió el partido mayormente sin estridencias, sufriendo acaso hasta el final por el acecho sudafricano antes que disfrutando. Solo con la victoria estaba consumada esbozó un apoyo más cálido. Tras el pitazo final, tampocos los jugadores festejaron con euforia. "La verdad es que confiábamos en ganar. Es parte de nuestro laburo", aceptó Ledesma sin soberbia. "Se jugó con mucha. Ya no son batacazos, ya no es casualidad. Creo que estamos parados en un buen lugar", agregó el capitán Creevy.

Ahora viene la parte más exigente del Championship: tras una semana de descanso, la gira por Nueva Zelanda y Australia, para enfrentarse con los mejores del mundo, primero, y con un equipo vulnerable, después. Si en tan poco tiempo se logró tan poco, cabe esperar grandes cosas de estos Pumas.

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