Lindsay Kemp: el coreógrafo que inspiró el Ziggy Stardust de Bowie

Kemp influyó a Peter Gabriel, Mick Jagger y Rudolf Nureyev
Kemp influyó a Peter Gabriel, Mick Jagger y Rudolf Nureyev Fuente: AP
Laura Chertkoff
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27 de agosto de 2018  

El mimo, coreógrafo y director de arte británico Lindsay Kemp murió el pasado viernes en su casa de Livorno, Italia, a los 80 años.

De gran influencia en muchos artistas de diversos países y universos estéticos, como Peter Gabriel, Mick Jagger, Miguel Bosé o Rudolf Nureyev, el multifacético actor y director dejó sus huellas a lo largo de más de 50 años de trayectoria profesional.

La cantante Kate Bush lo consideraba su mentor y lo despidió advirtiendo a los futuros biógrafos: "Decir que Lindsay fue un mimo es como decir que Mozart era un pianista. Fue muy valiente, muy divertido y, sobre todo, increíblemente inspirador".

Pero la huella más grande que dejó fue en la carrera y la vida de David Bowie, quien comenzó siendo su fan y terminó dejándose moldear para crear su alter ego Ziggy Stardust. Fue tan potente su influencia en esa etapa del glam rock que la presencia de Kemp no podía faltar en Velvet Goldmine, la película que recreó esos mundos en 1998. Allí aparece como una dama de pantomima, silente y travestido, una vez más.

Con una diversa y compleja formación artística que incluía el butoh y las artes plásticas, Kemp producía sus espectáculos integralmente, abarcando el diseño de vestuario y la escenografía.

Su rostro será siempre recordado con la máscara de pintura blanca tan habitual en el arte tradicional del mimo. Pero nada más alejado del estereotipo ingenuo y mimético de Marcel Marceau. Kemp era crudo, sacro y convulso.

El punto de giro de su carrera fue el recordado espectáculo Flowers, basado libremente en la obra Notre dame des fleurs, de Jean Genet. Aquel espectáculo al que le fue agregando capas de sentido a lo largo de los años tuvo su última representación a nivel mundial en el año 1992, en la ciudad de Buenos Aires.

Un año antes, también se había presentado en el Teatro Coliseo con una versión de Sueño de una noche de verano, en donde encarnó al duende Puck. Pero quienes lo conocían lo describían como un Puck eterno.

De algunas de aquellas funciones porteñas podían leerse ayer emocionados recordatorios de diversos artistas locales que llegaron a verlo, como el coreógrafo Yamil Ostrovsky , los poetas Walter Romero y Raimundo Rosales o la cantante de tango Lucrecia Merico.

Entre muchos espectáculos biográficos que creó, sobre Lorca o Nijinsky, también dirigió a la actriz argentina Cipe Linkovsky en un unipersonal sobre Isadora Duncan.

El último show que produjo fue Kemp Dances, en el que se presentaba junto a la Compañía Lindsay Kemp en un recorrido por algunas escenas de sus grandes hitos, con fragmentos de La Traviata o los diarios de Nijinsky. En abril de este año dictó los últimos seminarios de actuación. Y hasta sus últimos días se encontraba escribiendo sus memorias, muchas veces bajo la luz de la luna, según podía verse en las fotos emocionadas de su equipo de colaboradores. Siempre sonriente y melancólico a la vez.

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