Revulsivo

27 de agosto de 2018  

Habían pasado unas horas del triunfo de los Pumas sobre los Springboks por 32-19, en Mendoza. Una actuación memorable. "Descomunal", la calificó LA NACION. Es apenas la tercera vez que se consigue vencer a Sudáfrica, superpotencia del rugby. Un señor se cruza con Mario Ledesma, el head coach del seleccionado argentino: "¿Y, Mario, fue el partido perfecto?". Su respuesta lo pinta de cuerpo entero: "No, lejísimos de ser perfecto".

Desde que volvió al país, a fines del año pasado, para dirigir a los Jaguares (la franquicia argentina del Super Rugby), Ledesma le imprimió a su gestión el sello de la exigencia, el rigor, la disciplina. En la intimidad, los jugadores dicen que nunca habían visto algo así: "Es muy duro, no te perdona una. Pero sabe muchísimo". Es conocida la anécdota del día que no les dejó ver Argentina-Nigeria en el Mundial de Rusia porque coincidía con el entrenamiento. Otra faceta llamativa es la severidad con que juzga a su equipo tras los partidos, aun cuando haya logrado un éxito resonante, como anteayer. Con Ledesma no hay que buscar mimos ni concesiones. Solo mano de acero. Pero esa mano, ahora conduciendo a los Pumas, está siendo un revulsivo extraordinario en el rugby argentino.

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