Hugo Moyano retiró a los camioneros de la CGT

El líder sindical expuso las diferencias con el triunvirato de mando y presionará para que se renueven las autoridades
El líder sindical expuso las diferencias con el triunvirato de mando y presionará para que se renueven las autoridades Crédito: Prensa Camioneros
Nicolás Balinotti
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27 de agosto de 2018  • 18:11

Sin apoyo interno y disconforme con el triunvirato de mando, Hugo Moyano retiró a los camioneros del consejo directivo de la CGT . El sindicato continuará confederado, pero dejó otra silla vacía en la cúpula, de donde ya se habían ido la Unión Obrera Metalúrgica y la Asociación de Médicos, también distanciados de la conducción.

El portazo de Moyano fue anunciado en la reunión de consejo directivo. Omar Pérez, en representación de los camioneros, expuso las diferencias, se levantó y se fue. Nadie lo frenó. Tampoco le pidieron explicaciones. El adiós estaba latente desde hace algunas semanas.

Moyano se quejó por la pasividad de la CGT, sobre todo, en lo relativo a lo que consideró "un ataque al movimiento obrero", como calificó a la multa millonaria de $810 millones que recibió su gremio por no acatar una conciliación obligatoria durante un conflicto del 26 de diciembre del año pasado. Por esta sanción, Pérez exhibió en la CGT la carta de solidaridad y el reclamo que hizo la CTA ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT). "No tuvimos un gesto así de la central a la que pertenecemos", les enrostró Pérez a sus colegas.

"Nos vamos con tristeza porque nos cuesta mucho estar en una CGT en la que no hay resultados concretos. El salario mínimo se decidió por decreto, no estuvimos de acuerdo con la reunión con el FMI. No vamos a convalidar algunas actitudes", argumentó Pérez a LA NACION.

Enfrentado con el triunvirato de mando, Moyano construye un frente disidente junto con la Corriente Federal, que lidera el bancario Sergio Palazzo, y con los mecánicos del Smata. Este sector se reunirá mañana en el gremio de los pilotos de Apla para definir su postura para el plenario de secretarios generales de mañana, en el que la CGT podría dar luz verde para avanzar en un paro general para septiembre. Los disidentes plantearán una renovación de autoridades.

Además, Moyano redoblará su apuesta en su enfrentamiento contra el Gobierno: movilizará mañana a una tropa de militantes a la Cámara Nacional del Trabajo, en Lavalle 1554, para exigir que se liberen los $300 millones con los que el gremio fue embargado hasta que el fallo quede firme y definitivo. El juez laboral José Ignacio Ramonet fue el que avaló la sanción al gremio de Moyano al darle curso a un pedido del Ministerio de Trabajo, a cargo de Jorge Triaca.

En paralelo a estas disputas, Moyano delegó en su hijo Pablo la construcción de la Multisectorial 21-F, en la que confluyen las CTA, los movimientos sociales, la ONG La Alameda y gremios que comulgan con el kirchnerismo. El espacio reforzó ahora los lazos con los socios circunstanciales de la masiva manifestación del 21 de febrero, cuando el gremialista parecía estar cercado por la Justicia.

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