En qué consiste el "macriperonismo"

27 de agosto de 2018  • 23:23

A continuación, sus principales conceptos:

  • El Gobierno, más allá de todos los temas que ocupan la agenda pública hoy en la Argentina, está preocupado por un tema central (con toda lógica, porque es una de las fluctuaciones de la economía que normalmente más afecta a la política): la historia está plagada de cambios políticos producidos por recesiones, caídas en el nivel de actividad económica, achicamiento de la economía, pérdida de empleo. Todo esto es lo que el Gobierno está anunciando que va a pasar en los próximos meses, ¿cuántos meses? Nadie lo sabe. ¿Con qué profundidad? También es difícil saberlo.
  • Los factores que alimentan este fenómeno, esta retracción de la economía, muchos son conocidos: una altísima tasa de interés; la devaluación, que detiene la economía hasta que se sepa cuál va a ser el nivel real de tipo de cambio.
  • Ahora aparece otro fenómeno al que el Gobierno le presta especialmente atención, que son los cuadernos de las coimas y su efecto en la economía, ¿por qué? Los bancos, sobre todos los internacionales y en especial los estadounidenses, son muy reacios, prácticamente se niegan, a prestarle dinero a empresas que tienen un riesgo reputacional, aunque no estén condenados los directivos de esas compañías en causas penales, con que aparezcan en los diarios con algún ruido moral alrededor, el banco se retraer y el que les prestó dinero tiene que dar explicaciones dentro del propio banco
  • Esto es lo que está pasando y el oficialismo lo mira con mucha preocupación, no solo para la obra pública tradicional, sobre todo para los programas de Participación Pública Privada (PPP), que eran los que venían con financiamiento privado y en los que Macri confiaba para que sirvieran como vector de dinamismo económico ahora que por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional ( FMI ) había que cortar los programas de obra pública convencionales y financiados por el Estado

El Gobierno reconoció que la economía caerá 1% este año y le pidió al FMI otros U$S3000 millones contemplados en el acuerdo Fuente: AP Crédito: Gustavo Garello

  • Después, hay otro problema, delicadísimo, y al que es muy difícil encontrarle solución porque plantea un dilema importante: ¿qué se hace con las empresas que admiten haber pagado coimas para conseguir contratos? ¿Esos contratos siguen teniendo valor? El Estado, que debe pagar los certificados de obra, ¿hay algún funcionario que se anime a firmar el cheque?
  • El Gobierno imagina toda una batería de medidas que tiene que ver con obligar a estas empresas a, por un lado, pagar multas o resarcimientos cuando han confesado que obtuvieron determinados negocios por métodos ilícitos y, por el otro, establecer para el futuro sistemas, controles, muy estrictos de comportamiento ético dentro de la empresa a nivel de transparencia de los procedimientos, monitoreados por el Estado
  • Uno podría desear que toda esta tormenta, de cuya dimensión judicial conocemos poco todavía, deje una institucionalidad más sana para la relación entre lo público y lo privado en la Argentina, que ha sido tan controvertida históricamente, no sólo en la Argentina, sino en toda América Latina. El problema de la corrupción es una enfermedad que tendríamos que curar rápidamente porque está generando fenómenos de inestabilidad política
  • Hablar de que los cuadernos son un factor de recesión en alguna medida le sirve al Gobierno para ocultar un problema más delicado, y es que hay un factor de recesión adicional que tiene que ver con la percepción que el mundo internacional de la economía, y en especial el sistema financiero, tiene de la situación argentina. ¿Dónde se manifiesta esa vulnerabilidad? En el riesgo país, que tiene más de 700 puntos. Eso que es el costo que tiene el crédito para el estado argentino y es la percepción de problemas que tiene el estado para su financiamiento se traslada a las empresas
  • Estos mensajes de inquietud de los mercados que se trasladan a los índices de riesgo, el Gobierno los recibe e intenta dar respuesta. La primera es intentar una renegociación con el Fondo para volver atrás con algunos compromisos que se habían asumido con exceso de optimismo
  • Por otra parte, esa renegociación, que está abierta, se da en un contexto muy distinto al del acuerdo original; en muy poco tiempo, la tasa de interés subió en vez de bajar y el tipo de cambio se deterioró todavía más, es decir, el Gobierno se vuelve a sentar frente al Fondo poco tiempo después de haber cerrado un acuerdo para renegociar algunas cláusulas

El presidente de la Nación Mauricio Macri, frente a una serie de desafíos económicos y políticos Fuente: Archivo

  • La otra respuesta que da el Gobierno tiene que ver con la negociación del presupuesto , una importantísima porque detrás de lo fiscal siempre hay una discusión de poder. Cuando un político está discutiendo las cuentas públicas, ya sea del estado nacional o de una provincia, al final de todo, lo que ve detrás de esos números no es una contabilidad neutral, sino que está viendo votos
  • Entonces, la negociación del presupuesto nos permite ver cuál es la situación política de cada grupo en la Argentina, y aquí empieza a haber novedades muy interesantes que nos hablan del mapa del poder y de las hipótesis electorales con las que están trabajando los principales partidos, ¿por qué?
  • Más allá de todo el ruido que tiene la economía, más allá del pesimismo que puede haber en el mercado y en buena parte de la población, daría la impresión de que un sector importante del peronismo sigue considerando que la reelección de Mauricio Macri es el escenario más probable para las
  • ¿En qué se nota? En la facilidad con que ese sector del peronismo está negociando con el Gobierno. Muchos de los gobernadores están dispuestos a darles los votos en el Congreso a Macri, siempre y cuando el Presidente no los ajuste demasiado desde el punto de vista contable
  • Se abre un juego nuevo, inquietante para las relaciones de poder: un grupo de peronistas que está dispuesto a hacer "macriperonismo", no adhiriendo a Cambiemos, sino haciendo un acuerdo con Macri en detrimento de las expectativas de muchos radicales que tienen en esas provincias las probabilidades de ganar
  • Hay algo bastante claro hoy en el peronismo: no aparece un proyecto de poder nítido, competitivo, promisorio, alternativo al de Cristina Kirchner , este es el problema central, y es que la expresidenta sigue bloqueando la renovación de ese partido
  • Quiere decir que hay un grupo importante de peronistas, entre ellos, sindicalistas, que prefiere la reelección de Mauricio Macri antes que la resurrección de Cristina porque saben que, si la ahora senadora nacional se fortalece, antes que ir en contra de Macri va a ir en contra de ellos por traidores
  • Este panorama plantea varias incógnitas, y una de ellas tiene que ver con por qué Cristina tiene la fortaleza que tiene a pesar del chiquero moral en el que está instalada. Lamentablemente estamos frente a un panorama bastante controvertido, bastante problemático: pareciera que hubiera una disociación en el populismo entre la visión socioeconómica de la sociedad y la visión institucional
  • Esta disociación no está solamente en la cabeza de los líderes populistas, no está solamente en los partidos de izquierda o progresistas, está también en la sociedad que hoy está disociada, en la que un 30% está dispuesta a votar candidatos cuya corrupción es ostensible, y otra parte está indignada y preferiría que esos candidatos vayan a prisión, aunque sea sin juicio
  • La percepción de corrupción para buena parte del populismo es muy perturbadora, implica revisar conductas propias, aceptar contradicciones, aceptar que hay un lado oscuro de aquello a lo que adhirieron que no quieren ver
  • ¿Es un problema del kirchnerismo o de toda la sociedad argentina? ¿Nos enteramos ahora de toda la corrupción que hubo o nos podríamos haber enterado antes?

La senadora nacional Cristina Kirchner, envuelta en el más grande escándalo de corrupción en el país Fuente: Archivo Crédito: Hernán Zenteno / LA NACION

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