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La prueba de que no todo pasa por la rentabilidad

Aero

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25 de septiembre de 2018  • 14:36

"Muchas veces nos lo preguntábamos: qué fue lo que nos impulsó a ser hoy uno de los operadores turísticos mayoristas más grandes de la Argentina, cuando en el 2000 éramos apenas una pequeña empresa platense de no más de 15 personas. Y la respuesta venía siempre por el lado de la cultura, cosa que nos ratifican tanto nuestros empleados -que hoy son un montón- como nuestros clientes y proveedores: lo que nos diferencia de nuestros competidores pasó y sigue pasando por la manera que tenemos de vincularnos".

Quien habla es Federico Carassale, quien como fundador y director de Aero EVyT Viajes y Turismo llegó a Vistage hace diez años para plantear una problemática muy acuciante, muy frecuente y muy actual: cómo sostener esa "forma de ser" de una organización que año a año escalaba su tamaño, porque de hecho de ese puñado de gente Aero pasó a contar hoy con 130 empleados y una facturación anual de 140 millones de dólares.

"Cambiaron las cifras y cambiaron los procesos, lo que sigue igual es nuestra cultura", marca Carassale y aclara que hasta no hace mucho desconocía por completo qué significaba el concepto de cultura organizacional.

"No nos habíamos concentrado en la cultura en forma activa, más bien se fue dando. Pero cuando la identificamos como un elemento diferenciador empezamos a trabajar sobre eso, a subrayar lo que nos interesaba y a intentar, incluso, afinar esas cuestiones que nos parecían mejorables".

Fue en esa línea que Vistage - la organización impulsa a los número uno de empresas a asesorarse mutuamente en la toma de decisiones con la ayuda de un chair- resultó clave para Aero.

Crecer sin perder la esencia

Aero había empezado a crecer fuerte en 2005, y para el 2008 tenían ya -comenta Federico- un caos importante. "La crisis de crecimiento nos había pegado de lleno en temas operativos, administrativos y comerciales. Salí a buscar ayuda de diversas formas, hasta que me apareció una invitación de Vistage y decidí entrar".

El formato de reuniones mensuales entre líderes empresarios para apoyarse mutuamente en la resolución de sus problemáticas resultó para él más que fructífero. "Tal vez los gerentes de corporaciones están más apoyados, muy coacheados, y pueden tomar decisiones con más consistencia. Pero el de la pyme no: ese decide solo y decide como puede, por ensayo y error", apunta el líder de Aero. "En Vistage te encontrás con gente que ocupa una silla parecida la tuya, con problemáticas similares y sin ningún prejuicio para con vos, porque los miembros de un mismo grupo jamás compiten entre sí".

Fue en esa dinámica que llegó a la conclusión de que tenía que encarar un proceso de profesionalización haciendo foco en la gente. "La clave fue incorporar personas con una gran calidad humana, formación y experiencia, lo que no siempre resulta fácil para una empresa pequeña. Y a partir de ahí, armar equipos de trabajo muy potentes".

Según Carassale el departamento de recursos humanos de Aero es, prácticamente, un diván. "Como nos vinculamos de una forma horizontal hay mucha apertura, y la confianza es el eje de nuestro funcionamiento. Por algo en casi 20 años de historia no tuvimos un solo juicio laboral. Otra es que en la oficina instalamos un bar, y cuando los chicos terminan de trabajar a veces se quedan ahí tomando un fernet".

La pyme en su laberinto

Los clientes de Aero no son esporádicos, sino unas 600 agencias de viajes que suelen ser siempre las mismas. "Por eso llevamos nuestro lema de 'Nos tratamos bien' no solo puertas adentro, sino también hacia nuestros clientes y proveedores", explica Carassale.

Según su visión Vistage no es tanto una vía para descubrir la pólvora de la empresa como un modelo que permite ampliar la visual para tener enfrente todo el panorama. "Imaginate que estás en un laberinto de esos armados de cercos verdes. Tal vez acertás el camino, tal vez no, te resulta difícil. Y en eso alguien te ofrece un dron con una cámara que te permite ver la figura desde arriba. Eso es Vistage. Y se lo he recomendado a cuanta persona que me he cruzado".

Miguel Logarzo Azúa, chair de su grupo, destaca que Aero es la prueba de que la rentabilidad y el crecimiento -si bien en la empresa eran óptimos- tampoco lo son todo. "Hoy estamos en una época en la que a las compañías les preocupa el impacto que tienen en la sociedad, el empresario está cambiando en todo el mundo y en la Argentina, felizmente, también", expresa y enfatiza en que "la rentabilidad no es el único motivo por el cual se funda una empresa".

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