La muerte del autor

Pablo Gianera
Pablo Gianera LA NACION
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29 de agosto de 2018  

El director del Complejo Teatral de Buenos Aires, Jorge Telerman, dijo que la decisión los "tomó por sorpresa" y que era "anacrónica y discriminatoria". Se refería a la oposición de la agencia a cargo de los derechos de la obra de Samuel Beckett a que Esperando a Godot fuera representada por mujeres. Según parece, el propio Beckett había dejado una cláusula según la cual las actrices quedaban excluidas de la pieza. Quien conozca Esperando a Godot estará seguramente de acuerdo en que nada cambia demasiado (y nada en Esperando a Godot cambia demasiado en ningún sentido) si Vladimir y Estragon son hombres o mujeres, y ni hablar si una de las actrices es Analía Couceyro, que, sin embargo, alegó -con dudoso gusto lexical- que esto ocurría en "pleno auge sororo". Como sea, Beckett, creámoslo, indicó eso, y lo que sorprende es que los responsables de la puesta no estuvieran enterados de sus prescripciones. Si Beckett, como pensamos muchos, fue el artista mayor de la segunda mitad del siglo XX, ¿por qué no respetar su voluntad? Alguien podría, algún día improbable, hacer un Hamlet en el que Ofelia fuera un basquetbolista. No es una mala idea. ¿Pero quién tiene la última palabra? ¿El artista, que mira a la eternidad? ¿O el ojo de la cerradura del presente?

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