Ahorros, créditos, viajes: cómo la devaluación cambió la vida cotidiana

Alimentos y bebidas, créditos hipotecarios, viajes y el ahorro se acomodan con la fuerte suba del dólar Crédito: Shutterstock
4 de septiembre de 2018  • 11:00

En un arranque de honestidad poco frecuente en la política, el presidente Mauricio Macri reconoció abiertamente ayer en el mensaje difundido a través de Youtube que la devaluación del peso en las últimas semanas aumentaría la pobreza. En la práctica, la pérdida de valor del peso con respecto al dólar y sus consecuentes efectos sobre la economía, como la inflación, la mayor incertidumbre y la retracción de la actividad, tienen efectos inmediatos en la vida cotidiana.

Qué hacer con los ahorros, qué va a pasar con los alimentos, cómo organizar los créditos para viviendas y qué tener en cuenta a la hora de viajar son cinco ejemplos concretos que requieren una revisión de cuentas con la devaluación.

En general, los especialistas coinciden en que el alza del dólar no se traslada enteramente a los precios porque los comercios no están dispuestos a resignarventas, más aún en un contexto recesivo, pero también aclaran que es inevitable que suban por el dólar.

Ahorro

Uno de los primeros efectos de la devaluación es la pérdida de valor de los ahorros. Si un pequeño ahorrista veía la cotización del dólar el 1° de agosto, cuando cerró a $28,22, necesitaba de $28.220 para comprar U$S1000. En tanto, con el dólar a $38,99 (el cierre de la cotización del viernes), un ahorrista necesitó desembolsar $38.990 para conseguir la misma cantidad de billetes norteamericanos.

Alimentos y bebidas

La suba del dólar se ve reflejada en los productos de primera necesidad, tanto los importados como los que se venden afuera. Entonces, productos como bebidas con alcohol, pastas secas y enlatados, que provienen del exterior, son más sensibles al traslado a precios de la devaluación.

Según la consultora Focus Market, las categorías de cuidado del hogar y el auto, calzado y bebidas con alcohol son los sectores que percibieron mayores subas de precios acumulados en lo que va del año, producto de la suba del billete norteamericano.

En el mismo sentido, la consultora Eco Go registró que frutas, verduras y carnes, que pueden comercializarse en el exterior, son los productos donde mayormente se percibieron los aumentos de este mes.

Créditos hipotecarios

Para aquellos que están por sacar créditos hipotecarios en pesos, cada suba del dólar significa revisar el presupuesto porque el costo de las propiedades está en moneda dura y se necesitan cada vez más pesos para cancelar la operación crediticia.

Por ejemplo, el 1° de enero de 2018, el dólar cotizaba a $18,73 y se necesitaban $1.873.000 para comprar una vivienda de dos ambientes promedio en Capital Federal a un costo de U$S 100.000. Hoy se necesitan aproximadamente $3.899.000. El comprador debió juntar más de $2 millones adicionales.

En el caso de las propiedades de US$250.000 -por ejemplo, un tres ambientes en Palermo-, los pesos extra necesarios fueron de más de $5 millones. El 1° de enero, el monto era equivalente a $4.682.500. Hoy, a $9.747.500, una diferencia de $5.065.000.

Es por eso que cayeron fuertemente las operaciones con hipotecas.

Combustibles

Los combustibles tuvieron varios aumentos en lo que va del año. La nafta súper tuvo una variación acumulada promedio del 25%, mientras que el segmento premium trepó alrededor del 30%.

Desde hoy YPF aumentó los precios de sus naftas un 9,5% en el área metropolitana (Capital Federal y Gran Buenos Aires) y un 8,5% en el resto del territorio nacional. Por su parte, Axion y Shell también ajustaron entre un 10% y un 12%.

Con esta suba, en las estaciones de servicio de YPF, que es la líder del mercado, con el 55% de participación, el litro de súper pasó, en la Capital Federal, de $30,34 a $33,23; el de nafta premium, de $36,42 a $39,88; el de diésel, de $26,38 a $28,89, y el de Infinia diésel, de $31,65 a $34,65.

El 80% de los combustibles tiene costo en dólares, debido a que la principal materia prima es el crudo. De manera que es inevitable un nuevo aumento en los surtidores.

Viajes y compras el exterior

Para los que viajaron fuera del país y compraron con tarjeta de crédito sentirán un "coletazo" por la devaluación. Esto ocurre porque las cuentas de las tarjetas de crédito se cierran con posterioridad a las compras realizadas y, por ende, la cotización puede ser mayor.

Por ejemplo, si una pareja viajó a Nueva York a principios de este mes y gastó US$ 5000, en ese momento el monto significó unos $141.000; mientras que si se toma el tipo de cambio a $38,99, ese gasto representaría $194.950.

Por otro lado, los pasajes de avión, si bien no tienen grandes saltos en sus precios en dólares, a la hora de trasladar ese costo a pesos, la brecha se agranda. Además, hay que tener en cuenta que el costo de los combustibles para aviones se expresa en dólares.

Si se toma el caso de una tarifa promedio de un pasaje de Aerolíneas Argentinas a Santiago de Chile, que en dólares tiene un costo de U$S 367, el 1° de agosto ese pasaje valía $10.617, mientras que ahora ese mismo pasaje sale $14.309. Para ir a Río de Janeiro, el costo en dólares es de U$S 554, a principio de agosto costaba $15.633 y hoy sale $21.600. Para viajar a Nueva York (U$S 1447), el 1° de agosto el pasaje valía $40.834 y hoy, $56.418.

En el caso de los hoteles, con la depreciación del peso, también se vuelve más costoso pagar un alojamiento en moneda extranjera.