Villa 20: cuatro años después de la toma, el predio Papa Francisco recibe a las primeras familias

Ana Marilú Rotela, una de las nuevas propietarias de los departamentos construidos en el predio de la villa 20 que fue tomado en 2014
Ana Marilú Rotela, una de las nuevas propietarias de los departamentos construidos en el predio de la villa 20 que fue tomado en 2014 Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk
Mauricio Giambartolomei
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29 de agosto de 2018  • 19:11

La calle Chilavert atraviesa la villa 20 de una punta a la otra. Funciona como la avenida principal en ese entramado de casitas colocadas como en un juego de Tetris, encajadas una sobre otras, pegadas, superpuestas, separadas por pasillos que nacen en esa vía y se introducen en lo profundo de un macizo de hormigón, hierros, cables y escaleras caracol. Por uno de esos pasadizos se llega a la casa de Ana Marilú Rotela y Javier Gamarra; la humedad penetra en las fosas nasales y una oscuridad cavernosa repele hasta el más ínfimo haz de luz.

Ana Marilú Rotela carga sus valijas y pertenencias para trasladarlas al nuevo departamento, ubicado a pocas cuadras de su antigua casa
Ana Marilú Rotela carga sus valijas y pertenencias para trasladarlas al nuevo departamento, ubicado a pocas cuadras de su antigua casa Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

En rigor, es lo que queda de la casa. Varios obreros ya empezaron a derrumbar las paredes y el techo, a mazazos, mientras Ana y Javier acomodan las cajas de la mudanza que llegaron hace pocos minutos a su nueva vivienda: un departamento con dos habitaciones, cocina, comedor y balcón, que compartirán con sus hijos Evelyn y Francisco en el predio de Villa Lugano situado sobre la avenida Fernández de la Cruz que hace cuatro años fue escenario de una extensa toma.

Más de 70 operarios se encargan de trasladar las pertenencias de las familias, como las de Ana y Javier, que se mudaron junto a sus hijos a un departamento nuevo
Más de 70 operarios se encargan de trasladar las pertenencias de las familias, como las de Ana y Javier, que se mudaron junto a sus hijos a un departamento nuevo Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

"Parece Puerto Madero, es nuestro Puerto Madero en el mismo barrio donde vivíamos", suelta Ana con una sonrisa dibujada que no se quita durante toda la charla con LA NACION. "Nunca imaginamos tener esto. Quiero ver las caritas de los niños cuando entren, no lo podrán creer. Evelyn pedía su habitación, quería pintarla de rosa, aunque tendrá que compartir con su hermano. Era increíble, ahora es creíble", agrega.

Los muebles y el resto de las pertenencias de la familia Gamarra-Rotela se depositaron en el departamento nuevo, ubicado en uno de los 21 edificios a estrenar
Los muebles y el resto de las pertenencias de la familia Gamarra-Rotela se depositaron en el departamento nuevo, ubicado en uno de los 21 edificios a estrenar Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

Esta semana y durante las próximas cinco, 368 familias como la de Ana se mudarán a los departamentos construidos por el Instituto de la Vivienda (IVC) con financiación del Ministerio del Interior de la Nación y del gobierno porteño. Todo el proceso contó con la participación de los vecinos, que aportaron sus ideas para decidir en forma conjunta cuáles eran las casas que se debían derribar para construir pulmones de manzana o abrir calles. A fines de año se mudarán otras 244 familias y, en abril de 2019, se completarán las 1702 que ocuparán los 21 módulos habitaciones edificados donde en 2014 creció el asentamiento Papa Francisco.

La mudanza, el momento más esperado
La mudanza, el momento más esperado Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

Villa 20: cuatro años después de la toma, el predio Papa Francisco recibe a las primeras familias
Villa 20: cuatro años después de la toma, el predio Papa Francisco recibe a las primeras familias Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

Historias de desarrigo

Desde el lunes pasado, más de 70 operarios del IVC y ocho camiones de mudanzas están a disposición de los vecinos que se convertirán en propietarios mediante créditos hipotecarios a 30 años.

Mientras se realizaba la mudanza, un grupo de obreros comenzó a desmantelar la casa de la familia para evitar que sea usurpada
Mientras se realizaba la mudanza, un grupo de obreros comenzó a desmantelar la casa de la familia para evitar que sea usurpada Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

Como muchas de las 28.000 personas de la villa 20 que habitan 4600 viviendas y 30 manzanas, según el censo del IVC, Ana y Javier llevan consigo una historia de desarraigo de otro país, la llegada a Buenos Aires para buscar trabajo y techo, y la ayuda de algún familiar que viajó primero a la Argentina y sirvió de sostén.

Las topadoras llegas para llevarse los escombros de las casa que serán demolidas
Las topadoras llegas para llevarse los escombros de las casa que serán demolidas Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

Los dos llegaron desde Paraguay, de una zona rural cercana a Caacupé. Ella, para trabajar en la limpieza de casas y comercios; él, como cafetero y mozo en bares de Once y Parque Chacabuco. Hace 14 años alquilaron una habitación por $100 mensuales, más pequeña de la que ahora tendrán sus hijos para dormir. Luego compraron su casa por $4000, lo mismo que le saldrá la cuota mensual del crédito hipotecario.

La casa de la familia será demolida, en forma manual, para construir allí un pulmón de manzana que beneficiará al resto de los vecinos
La casa de la familia será demolida, en forma manual, para construir allí un pulmón de manzana que beneficiará al resto de los vecinos Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

"Cuando me entregaron el departamento me emocioné mucho.", recuerda Javier con los ojos que le explotan de lágrimas. Y sigue: "En realidad no pensé que. Soy extranjero, hace 14 años que estoy acá.Cuando vine. Perdón, vine con una camperita de cuero, un bolsito chiquito, con plata en los bolsillos. Siempre laburé, soy de familia humilde. Agricultores. Fui panadero, ahora soy mozo. Nunca pensé que iba a tener esto". Las lágrimas no saltan, pero siguen ahí.

Vista de la parte que será demolida
Vista de la parte que será demolida Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

Desde el balcón del comedor, que conduce a la habitación principal, se ve el patio interno que se comunica con otros departamentos. En todas las ventanas de ese edificio se ven movimientos típicos de mudanza, con cajas apiladas, colchones apoyados contra la pared, bicicletas y ladridos de perro. También se siente el olor a comida, en la hora del almuerzo. Alguien ya estrenó la cocina.

Villa 20: cuatro años después de la toma, el predio Papa Francisco recibe a las primeras familias
Villa 20: cuatro años después de la toma, el predio Papa Francisco recibe a las primeras familias Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

El patio interno de los edificios donde los vecinos compartirán el espacio; los balcones de los departamentos tienen vista hacía dicho sector o a la calle
El patio interno de los edificios donde los vecinos compartirán el espacio; los balcones de los departamentos tienen vista hacía dicho sector o a la calle Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

"Desde el primer día, vecinos y vecinas del barrio nos demostraron que querían trabajar para salir adelante y tener los mismos derechos y responsabilidades que el resto de los porteños. Nos sentimos orgullosos de haber acompañado su esfuerzo y de ver que hoy pueden tener una vivienda en la que sus hijos e hijas puedan desarrollarse y crecer", sintetiza Juan Maquieyra, presidente del IVC, en medio de la primera tanda de mudanza.

Los camiones en los que se trasladan las pertenencias
Los camiones en los que se trasladan las pertenencias Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

La transformación del predio es notable. En febrero de 2014 se inició la toma que se extendió hasta agosto del mismo año con al menos 700 familias instaladas en el predio que se utilizaba como depósito de vehículos secuestrados por la Policía Federal. El día de la ocupación una pelea a tiros provocó la muerte de Osvaldo Soto, de 30 años; seis meses más tarde, el asesinato de Melina López aceleró el desalojo. Un año después empezó el saneamiento de la tierra contaminada con metales pesados e hidrocarburos, en simultáneo con la realización de las mesas de gestión participativa en las que los vecinos de cada manzana definieron cuáles serían los planes por seguir. Así pasó Papa Francisco de la toma y la violencia a las nuevas viviendas para la urbanización de la villa 20.

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