El sueño tucumano se potencia con la gesta de Atlético

Festejo de Atletico Tucuman. Fuente: Reuters Crédito: Fredy Builes
29 de agosto de 2018  • 23:59

Atlético Tucumán no quiere despertarse. Su sueño es hermoso. Desde aquella agónica e increíble clasificación a la etapa de grupos de la Copa Libertadores del año pasado en Ecuador -cuando su avión se demoró, llegó con lo justo al partido ante El Nacional y hasta utilizó la ropa de la selección Sub 20 que estaba disputando un torneo allí- a hoy, un año y medio después, jugando su segunda Copa Libertadores y clasificándose por primera vez a los cuartos de final.

La del club tucumano es una marca inédita: por primera vez un equipo indirectamente afiliado a la AFA alcanza esa instancia en el torneo de clubes más importante del continente. El equipo de la Ciudadela está afiliado a la Liga Tucumana, que se inscribe en la casa mayor del fútbol argentino.

El año pasado fue Pablo Lavallén, ahora es Ricardo Zielinski. En dos años, el Decano participó dos veces del certamen continental y ya puede considerarse uno de los ocho mejores del continente. El año pasado no logró superar la etapa de grupos: quedó tercero y se metió en la Sudamericana, donde fue eliminado en octavos por Independiente, luego campeón del torneo. Este año figura ya en un lote de privilegio tras eliminar nada menos que a Atlético Nacional, el campeón de 2016. Pese a perder 1-0 como visitante, había ganado 2-0 a la ida.

En la noche de Medellín Atlético Tucumán se sostuvo, entre otras virtudes, en su arquero, Cristian Luchetti. "Eramos la llave más fácil, nos menospreciaron", se descargó. "Todos querían que les tocara Atlético Tucumán. Es más, ellos festejaron. Pensaron que iba a ser la llave más fácil. Pero los partidos se ganan adentro de la cancha, no hablando en una mesa de periodismo. Y no lo digo por los jugadores...", señaló tras el triunfo.

"No pasaron la mitad de cancha, hubo en todo el partido un solo equipo", se lamentó Jorge Almirón, técnico de Atlético Nacional. "El equipo se merecía mucho más", sostuvo quien ahora ve su tarea a cargo del plantel colombiano bajo riesgo. "A mí me contrataron por dos años, no he hablado con la directiva. Dependerá mucho de lo que quieran los jefes", dijo quien, a poco de terminado el Mundial, llegó a ser considerado una alternativa para dirigir a la selección argentina.

El festejo de Medellín a Tucumán

Cientos de hinchas del Decano festejaron en Plaza Independencia por el pase a cuartos de final. Hasta Lucas Victoriano -el excompañero de Manu Ginóbili en la selección argentina de básquetbol, ahora entrenador en Regatas de Corrientes- se sumó al festejo: "El equipo no para de sorprendernos, conseguir hazañas y ponernos en el primer plano mundial", aseguró en un video que publicó en las redes.