En las costas de Florida, la marea roja no da tregua y mata la vida silvestre, el turismo y los negocios

Se levantaron más de 2000 toneladas de animales marinos muertos en las playas del golfo y el comercio cayó hasta el 50% en algunos condados
Se levantaron más de 2000 toneladas de animales marinos muertos en las playas del golfo y el comercio cayó hasta el 50% en algunos condados Fuente: AFP
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30 de agosto de 2018  

CAYO SIESTA, Florida.- Aun sentada bajo el espléndido sol de Florida, con los pies enterrados en la tibia arena blanca, las vacaciones de verano de Alex McShane no son precisamente lo que esperaba: Florida está sufriendo la peor marea roja en más de una década, y el agua azul Caribe de sus playas ha tomado un poco atractivo color óxido amarronado.

Y también están los guardavidas, que ahora usan máscara antigás.

Alex tiene 24 años y en vez de una máscara, tiene el ceño fruncido. Le pican los ojos, tiene tos, y el fuerte olor que despide el agua le produce dolor de cabeza, todos síntomas de la descomunal proliferación de algas que se extiende por el sur del Golfo de México. El fenómeno está matando a incontables animales marinos, desde Bradenton hasta Naples, donde a pesar de las sucesivas limpiezas, está lleno de peces muertos pudriéndose al sol, sobre la playa lindera con la mansión de Rick Scott, gobernador de Florida.

Y a medida que el brote de marea roja se acerca a cumplir un año y sin señales de amainar, ya no se está cobrando solo la vida de animales y plantas marinas. Los pequeños empresarios de los condados más afectados reportan pérdidas por casi 90 millones de dólares y ya han despedido a más de 300 trabajadores a causa de la marea roja, y en paralelo, de la proliferación de algas de agua dulce en el lago más extenso del Estado. La suma de ambos fenómenos ha provocado una brusca caída del turismo en la región.

La marea roja es un fenómeno natural que se incuba mar adentro y luego se extiende hasta las costas, donde las algas se alimentan de una gran variedad de agentes contaminantes, como el fósforo y el nitrógeno de los fertilizantes, y otros elementos presentes en las aguas servidas.

Lo que no queda claro es si el cambio climático y la contaminación humana en las zonas costeras no han hecho que este brote en particular sea tan fuerte. Los científicos han descubierto que las algas prosperan cuando aumentan la temperatura del agua y los niveles de dióxido de carbono.

En el condado de Sarasota, los efectos son particularmente desastrosos. En la segunda semana de agosto, la facturación de los negocios cayó hasta un 50%.

En el restaurante Hub, el encargado Tim Wong trata de no perder el optimismo. "Ya que tiene que ocurrir, mejor que ocurra ahora, porque es temporada baja", dice Wong. "Nunca se sabe, podría disiparse mañana mismo".

Pero hay otros que temen no sobrevivir a la dolorosa temporada baja, que se extiende de agosto a noviembre. "Estamos preparados para la temporada baja, pero esta en particular mete miedo", dice Tom Kouvatsos, después de otra semana de mesas vacías en su Village Café. "Fueron dos semanas, ¿pero qué pasa si terminan siendo dos meses?"

Los funcionarios dicen que si el fenómeno se prolonga, el perjuicio económico se profundizará.

El alga venenosa de la marea roja es una variedad llamada Karenia brevis, nativa del Golfo de México. La marea roja recrudece todos los años, y su neurotoxina desorienta y paraliza a la fauna marina. Nunca se ha visto una mortalidad de animales de esta escala. Hasta el viernes pasado, un laboratorio había recuperado los cuerpos de 19 delfines y 239 tortugas marinas, solo en los condados de Sarasota y Manatee. Esa cifra no incluye los 100 manatíes, incontables peces y animales de gran tamaño, como tiburones y sábalos, que se encontraron a lo largo de las costas de todo el estado de Florida.

Según los informes de limpieza de playas, ya se levantaron más de 2000 toneladas de animales marinos muertos.

El viernes por la noche, cientos de vecinos autoconvocados por Facebook se reunieron en el bar Cock and Bull Farmhouse, al este de Cayo Siesta, para discutir el tema de la marea roja. El objetivo de los organizadores era difundir que el verdadero culpable de la caída del turismo no son las algas, sino la contaminación que las alimenta. Muchos vecinos estaban furiosos y culpaban a Scott, el gobernador republicano de Florida, que recortó 700 millones de dólares, incluidos los fondos de investigación para la marea roja.

Unos 150 kilómetros al sur, en Sanibel Island, donde en julio apareció muerto un raro ejemplar de tiburón ballena, el agente inmobiliario David Schuldenfrei dice que la marea roja los está llevando a la ruina. Schuldenfrei estaba mostrando dos espectaculares mansiones con vista al golfo, por valor de 7 millones de dólares cada una. El potencial comprador estaba muy interesado, y no había ni peces muertos ni algas a la vista. "Pero cuando salió el tema de la marea roja, se espantó de inmediato", dice Schuldenfrei.

A lo largo de los años, los científicos fueron perfeccionando un sistema de detección y monitoreo de la marea roja, pero siguen sin saber cómo detenerla o disiparla, y tampoco cómo redirigirla para alejarla de las costas, donde causan los mayores daños. Han evaluado desde arrojar arcilla sobre las algas hasta infundirles gas ozono o sulfato de cobre hidratado. Pero esas medidas podrían ser muy costosas y no funcionar. La única solución, según los ambientalistas, es la prevención.

Traducción de Jaime Arrambide

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