Cruel y prepotente, River crece bajo sospecha

Cristian Grosso
Cristian Grosso LA NACION
(0)
29 de agosto de 2018  • 23:59

"El día que nos creamos mejores que ellos nos meten cuatro". Esa frase repite una y mil veces Diego Simeone. Apuesta a ella como un mandamiento. Necesita sentirse desafiado. Marcelo Gallardo pareció tomarla prestada para espolear a sus jugadores, justo cuando River podía haberse adormecido. La reacción fue furiosa. Para abrumar a Racing, para filtrarse entre los ocho mejores equipos del continente y exorcizar esos fantasmas que lo merodeaban por su puntería descalibrada. River recuperó la dimensión de equipo insoportable: mecánica y poesía, con la propulsión de su rebeldía emocional. No conviene subestimarlo. Si olfatea desconfianza, martilla hasta la demolición del rival. Lo atormentó a Boca en la final de la Copa Argentina. Y lo acaba de traumar a Racing en la Copa Libertadores.

El equilibrio en los momentos determinantes diferencia a un equipo de reparto de otro con muchas más opciones de ganar. River entiende cuando convive con el riesgo, cuando se asoma al abismo. Y en esa dimensión sin retorno se siente cómodo. No tiembla. Si lo más difícil para un entrenador es transmitir una marca, River la lleva grabada. Es ferozmente competitivo. Los jugadores de Gallardo están comprometidos. Muchas de las recuperaciones de Enzo Pérez, Palacios o ´Nacho' Fernández nacieron en el despliegue de Pratto, Borré y hasta Quintero. Esa generosidad no es virtud de la preparación física, sino de la convicción de un grupo que crece bajo sospecha. Gallardo los convenció de eso. Porque los partidos no siempre los ganan los que mejor juegan, pero sí los que están más seguros de lo que hacen.

Demasiado colmillo mostró River ante el descalabro estructural de Racing, que nunca asumió que jugaba el encuentro más trascendente del año. A la lección millonaria, incluso, le faltaron algunos goles más. El retiro en Cardales no buscaba simplemente cumplir con una cábala, sino reencontrar al equipo rocoso, astuto y creativo. Prepotente. Salvaje, cruel con los tibios.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.