La peor herida de Racing: la Copa terminó antes de lo esperado

Racing y una derrota con consecuencias a futuro
Racing y una derrota con consecuencias a futuro Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Nicolás Zuberman
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29 de agosto de 2018  • 23:59

No había un escenario más pesimista para salir del Monumental que el que se llevó Racing. No sólo el resultado: 0-3, el mismo que reclamaron los dirigentes por la mala inclusión de Bruno Zuculini en el partido de ida. No sólo la aparición otra vez polémica de Ricardo Centurión, recordándoles a los hinchas locales un partido de hace casi dos años cuando jugaba en otro equipo tras irse expulsado. Lo que más duele es que otra vez, como en 2015 y 2016, la aventura de la Copa Libertadores terminó mucho antes de lo esperado para el equipo de Avellaneda.

El que podía ser el partido del semestre, el mojón de una temporada que asomaba esperanzadora para Racing, se terminó a los 27 minutos del primer tiempo. Neri Cardozo fue a patear un tiro libre desde la derecha, luego de que Centurión ganara una falta y una amarilla ante Enzo Pérez. Cardozo, el dueño de la pelota parada del equipo de Eduardo Coudet, intentó jugar por bajo para Matías Zaracho, que esperaba en el corazón del área. Interceptó Rafael Borré y ahí arrancó la contra que terminó en el segundo gol de River, en el grito que encendió al Monumental y dinamitó el sueño de hacer historia con el que la Academia había llegado a Núñez.

Coudet había imaginado un partido que se ganaría en el centro, por eso volvió a insistir con Zaracho por adentro y Cardozo a su izquierda. El Millonario, en cambio, fue ancho y lastimó con los desbordes de Milton Casco y Gonzalo Montiel. Dos veces convirtió en el primer tiempo, pero pudieron haber sido más. En la segunda mitad el entrenador mandó a la cancha a Pol Fernández, que le dio algo del fútbol. Pudo haber llegado el descuento, pero otra vez apareció la sombra de Franco Armani. Al final, llegó el tercero llegó a diez minutos del final.

¿Y ahora? Esa esa es la pregunta que sobrevolaba el vestuario visitante del Monumental. Ya sin Copa Argentina y sin Libertadores, se sabe que este año no habrá vuelta olímpica. Sólo queda la Superliga que se define en abril del año próximo, en el que la Academia no cumplió con el objetivo de clasificar a la Copa tras caer con Colón, como local, en la última fecha del pasado campeonato.

Al calendario académico ahora sólo le quedan 23 partidos. Y un plantel armado con dos futbolistas de categoría por puesto, tal como se diseñó con la ilusión de pelear en los dos frentes hasta el final. "Un gustito caro", como le gusta definir a un dirigente. Será una competencia interna feroz. Habrá que ver la muñeca de Coudet, un hombre que suele moverse en las aguas del optimismo, para gestionar ese numeroso vestuario.

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