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Ella de 23, él de 40: una historia de amor teñida por la diferencia de edad y el qué dirán

Señorita Heart
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30 de agosto de 2018  • 17:27

Se conocieron sin buscarse. Enfocada en hacer carrera en la empresa de construcción donde había ingresado hacía un poco más de un año, Luciana (23) quería generar una buena impresión entre sus superiores. Y, aunque iba en contra de su descanso, ese curso de fin de semana para el que necesitaban personal y soporte, era la oportunidad perfecta para seguir creciendo laboralmente. No lo pensó dos veces y dijo que sí cuando le ofrecieron hacer horas extras. Pero jamás imaginó que en ese espacio iba a conocer al hombre que cambiaría su destino. Lo vio en el escenario, hablando con seguridad a sus interlocutores y en ese preciso instante supo que había encontrado al amor de su vida.

"Desde el día que lo vi, mi mundo solo giraba por él, sabía que era el hombre de mi vida. Después de varias semanas de cruzarlo en diferentes eventos que organizaba mi empresa, pude robarle el primer beso y eso me dio la confianza para jugarme todas las cartas por estar con él". Para Luciana, los 16 años de diferencia que los "separaban" no eran un impedimento a la hora de encarar una relación. Mario (40), por su parte, mantenía sus reservas pero se dejó llevar por la sonrisa contagiosa de aquella chica que lo hacía ver el mundo desde una óptica optimista y sin prejuicios.

Empezaron a salir. Hacían programas juntos, pequeños viajes, organizaban cenas y tenían conversaciones eternas hasta que un nuevo día empezaba. La familia de Mario la aceptó a ella inmediatamente. En cuanto a los padres de Luciana, si bien eran más formales, se alegraron cuando lo conocieron a él e incentivaron a su hija a continuar con el vínculo que parecía hacerla feliz. "Tuve varios enamorados, relaciones con idas y vueltas, pero nunca había sentido tanto amor ni un sentimiento tan fuerte como este. En una de nuestras tantas conversaciones recuerdo que le dije que quería que transitáramos de la mano el mismo camino, que nos apoyáramos en el otro para cumplir nuestros sueños". Ella lo veía como un hombre inteligente, leal, compañero y dulce y pensó que todo marchaba sobre ruedas. "Pero el tiempo pasaba demasiado rápido a su lado, nos faltaban horas. Todo iba perfecto hasta que apareció el tema de la diferencia de edad".

Crédito: Pixabay

Hacía unos días que Luciana había notado un cambio de actitud en Mario. Lo veía distante, sin ganas de involucrarse. Creyó que él se había dejado convencer por algunos amigos que insistían en recordarle que ella era 16 años menor que él, que una vida juntos no era posible, sino una fantasía pasajera que no los conduciría sino a la tristeza. "Yo estoy convencida de que esto no es un juego, sé que esto es amor y no un simple capricho". Pero la indiferencia de Mario los alejaba cada vez más, y con ese vacío se desmoronaban los sueños que Luciana había anhelado.

Ella se propuso entonces jugar su última carta. Se acercaba el cumpleaños de Mario y ella decidió organizar la mejor fiesta que jamás hubiera tenido: quería demostrarle cuánto lo amaba y no dejó escapar ni un solo detalle para que el festejo fuera inolvidable. "La torta fue con forma de moto, porque él es el motoquero más guapo del mundo mundial. Así le decía yo y a él le daba risa". Pero el esfuerzo de Luciana no fue suficiente. Mentalmente Mario ya se había separado de ella y finalmente optó por dejar de hablarle. "Sos muy joven para mí, no quiero lastimarte", fueron las últimas palabras que ella lo escuchó decir.

"Acepte su decisión. Me dijo que podíamos ser amigos, pero me pareció algo muy cruel de su parte. Creo que la única que salió lastimada fui yo. Siento que me quedé con mucho amor. Hoy no sé qué hacer, si esperarlo o dejarlo en un simple recuerdo. Con él conocí el amor, regresé a mí y me conocí como mujer. Creo que es de cobarde que haya terminado conmigo por la diferencia de edad. Me parece algo absurdo. Lo triste es que nos amamos y no podemos estar juntos. Espero que él pueda romper esa barrera de inseguridad y volvamos a ser felices. El amor de tu vida solo pasa una vez y espero no perderlo".

Si querés que la Señorita Heart cuente tu historia de amor en sus columnas, escribile a corazones@lanacion.com.ar

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