Batería de medidas y shock de confianza: la receta de los analistas para frenar la corrida

Reclaman definiciones numéricas y una mejor comunicación
Reclaman definiciones numéricas y una mejor comunicación Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
Sofía Terrile
María Julieta Rumi
(0)
31 de agosto de 2018  

Overshooting. Precio de pánico. Crisis de confianza. La terminología para explicar el salto de más de $5 que pegó ayer el dólar está más cerca de la histeria que de la calma que el Gobierno intenta transmitir en sus mensajes. Las señales que espera el mercado para terminar con la volatilidad cambiaria, dicen los economistas, tienen más que ver con un shock de confianza que con medidas aisladas.

El Banco Central trató de frenar la inestabilidad. La rueda abrió con un salto de hasta $6 en el valor del dólar, mientras se anunciaba una nueva suba de tasas hasta el 60% y de los encajes en cinco puntos porcentuales. El resultado no fue el esperado, dice Gabriel Caamaño, socio de la consultora Ledesma, porque en un escenario de tipo de cambio tan alto y de gran volatilidad, "era tan alto el premio que se debía ofrecer por estar en pesos que la decisión jamás hubiera sido efectiva".

En la misma línea, la analista financiera Belén Fourcade señala que los "no-anuncios" de las últimas horas derivaron en una espiralización del dólar porque, a pesar de la suba de la tasa y de los encajes bancarios, "cuando se tomaron las medidas nunca se salió a explicar el marco dentro del que se tomaron". Por ahora, dice, las subastas diarias del Banco Central fueron una "mera quema de reservas" ante un gobierno que no acompaña las señales que envía la entidad monetaria.

El economista jefe de Management & Fit, Matías Carugati, coincide con Fourcade: el problema económico se transformó en político. "Ayer se necesitaba disipar dudas sobre el programa financiero y en vez de eso se empeoraron. Cuando, el miércoles por la noche, Dujovne dijo que estaban trabajando con el FMI, a la mañana siguiente deberían haber dado detalles antes del arranque del mercado".

Reclaman definiciones numéricas y una mejor comunicación
Reclaman definiciones numéricas y una mejor comunicación Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli

Ahora, lo urgente, acuerdan los expertos, es lograr un shock de confianza. Y Martín Alfie, de la consultora Radar, sostiene que eso no se soluciona simplemente con un cambio de nombres en el gabinete. "El Gobierno necesita mostrar sus números con mayor consistencia. Hoy, desde lo fiscal, los ajustes a los que se está comprometiendo el Gobierno no son socialmente aceptables, y tampoco está demasiado claro cómo se va a llegar a esa meta", apunta. La otra pata de la estrategia, dice, es la cambiaria: "Que digan si van a dejar que el dólar flote y explote o si van a intervenir y a fijar", reclama.

El director de EPyCA Consultores, Martín Kalos, cree que no es momento de dosificar, sino de tomar una serie de medidas. "Esto puede implicar poner una barrera de reservas, porque no tenés oferentes de dólares, subir la tasa y subir los encajes como se hizo hoy. Tiene que ser una batería suficientemente grande para que calme la corrida y desde ahí reconstruir la política económica para que no vuelva la incertidumbre", explica.

¿Hay techo?

¿Hay techo a la vista para este dólar? Depende. Kalos dice que $40 puede ser un techo razonable, pero para eso se debe lanzar una batería de medidas. Para Carugati, desde la economía real, un tipo de cambio entre $35 y $40 es razonable, pero apunta que hoy el mercado no se mueve por la tendencia macro, sino por expectativas financieras.

"Es imposible saber si este es el valor máximo", señala el analista financiero Christian Buteler, que califica los precios de hoy como "de pánico".

Y señala: "No hay nada económico que pueda explicar cómo el dólar valía $30 y ahora $40. En el mercado mayorista hubo subas de $2 en 15 minutos y bajas de $2 en los siguientes 15 minutos. En definitiva, la divisa puede valer lo que te digan".

Hoy todo está demasiado afectado por la incertidumbre, dice Caamaño, y el tipo cambio es solamente una caja de resonancia de lo que pasa. Por el momento, la crisis de expectativas parece estar -en parte- supeditada a lograr que el FMI apruebe el adelanto de los desembolsos. "Hasta que eso no pase seguirá habiendo presiones y todo dependerá de la habilidad del Banco Central para suavizar la volatilidad", indica.

Antes de que el descreído crea, dice Lorenzo Sigaut Gravina, de Ecolatina, puede llegar a pasar mucho tiempo. "Esto puede tomar un envión mayor y después estabilizar. Supongamos que eso suceda por debajo de 40, como pasó hoy. De todos modos, eso nos deja una inflación proyectada hacia fin de año más cerca del 40% que del 32% [el límite máximo fijado en el acuerdo con el FMI]", apunta.

Todavía queda el fin de semana por delante, dos días claves para cerrar el acuerdo con el FMI "y demostrar que esto no es solo una medida al aire, sino parte de un plan más consistente" para que se estabilice el mercado cambiario. "Es condición necesaria pero no suficiente para digerir un fin de año muy duro en materia de actividad", cierra Sigaut Gravina.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?