Las tasas y el impacto en la economía real preocupan a los empresarios

Segal, Peña, Di Fiori y Grinman, ayer, en el Consejo de las Américas
Segal, Peña, Di Fiori y Grinman, ayer, en el Consejo de las Américas Crédito: NA
También ven incertidumbre política y crisis de confianza; algunos se mostraron optimistas en el mediano plazo
Francisco Jueguen
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31 de agosto de 2018  

Ruido, confusión y miedo. Los empresarios llegaron al Hotel Alvear con un dólar cercano a los $34 y mientras la primera plana del Gobierno argumentaba las razones de la actualidad económica e intentaba matizarlas con una mirada más optimista de largo plazo, el billete verde no daba tregua y en minutos traspasaba los $40 en muchos bancos.

Crisis de confianza, problema estructural heredado, mala comunicación, falta de información y un creciente temor sectorial a lo que pueda implicar el nuevo ajuste fiscal en gateras comprometido con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Eso se respiró ayer en el Hotel Alvear en el 15» Conferencia del Consejo de las Américas. Otros con más temple, y mucha más ortodoxia en sus venas, se resignaban a aceptar que el mercado está ganando la batalla y requiere un ajuste más veloz. En off the record varios se mostraban preocupados por el impacto en la economía real.

"Estoy abrumado. No entiendo lo que pasa", dijo Alberto Álvarez Saavedra, uno de los vicepresidentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) en el pasillo del Alvear. El presidente de los laboratorios Gador afirmó que la situación de incertidumbre -y sobre todo de altas tasas de interés- complica el financiamiento en todos los sectores. Sin embargo, era optimista en el mediano plazo por las potenciales inversiones en Vaca Muerta, el litio y la agroindustria. Álvarez Saavedra acababa de escuchar a Susan Segal, CEO del Consejo de las Américas, pedir un rol más activo a los empresarios y mirar el largo plazo.

"Acá escuchamos muchos conceptos indeterminados. Esto pareció una misa", cuestionó José Urtubey, presidente de Celulosa, luego de los discursos del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Producción, Dante Sica, en el Consejo. "Quiero escuchar la hoja de ruta; no cuestiones de fe. Falta un programa para dar certidumbre", criticó, y agregó: "Hay que buscar que la negociación con el FMI no haga que la producción sea la variable de ajuste". Puso de ejemplo negativo la baja de reintegros a las exportaciones.

"Hay preocupación. Hay un tema de señales que no se termina de entender", dijo Daniel Pellegrina, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA). "Esta situación no lo conviene a nadie. Necesitamos un contexto macro estable con tasas más bajas para que no siga habiendo perjuicios. Ya nos golpeó la sequía", afirmó el directivo. Ante la pregunta sobre una convergencia fiscal aún más acelerada pactada con el FMI, el presidente de la SRA señaló: "Confío en el Presidente. Si queremos mejorar las exportaciones, no podemos pensar en subir las retenciones. No podemos volver a tropezar con la misma piedra".

"La realidad se los llevó por delante", señaló Jorge Luis Di Fiori, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, que criticó que el Gobierno no hizo "herencia con beneficio de inventario" y precisó que está claro que terminó el momento del gradualismo económico. Sin embargo, el directivo se mostró muy optimista sobre el futuro cercano: "Creo que el año que viene el país va a tener un crecimiento. Vamos por el rumbo correcto".

"Hay herramientas para controlar lo que está pasando", afirmó el presidente del HSBC, Gabriel Martino. "Hay reservas, los bancos están bien capitalizados y los fundamentos [de la economía] no están para que esté pasando esto", estimó el directivo, y completó: "Estamos viviendo una crisis como consecuencia de la transformación de la economía, pero tenemos el apoyo político y económico. Faltan detalles", advirtió sobre la carencia de información sobre el programa financiero. Para Martino, la decisión oficial de buscar un adelantamiento del préstamo del FMI es "una buena medida", porque "quita los ruidos sobre el financiamiento".

La mayoría de los empresarios que cuestionaron el andar de la economía prefirieron hacerlo con reserva de su nombre. La gran preocupación para la mayoría eran las altas tasas de interés (pasaron hoy de 45% a 60%) y el impacto del caso de los cuadernos de las coimas también en el financiamiento para las empresas. A esto se sumaban, claro, la volatilidad del mercado de cambios, la incertidumbre política luego del cimbronazo y la recesión.

"Este es un bache en un camino difícil para salir de 70 años de estancamiento", describió Adelmo Gabbi, presidente de la Bolsa de Comercio. "No hubo un volumen importante en el mercado", analizó sobre el movimiento del dólar, y cerró con una mirada ortodoxa sobre el camino a seguir: "Los mercados son sabios, que hagan lo que quieran".

Algo similar señaló Cristiano Rattazzi, presidente de la automotriz FCA. "Algunos le tienen miedo al mercado. Que el dólar vaya a donde tenga que ir. Que encuentre su equilibrio", esgrimió el empresario, que pidió a su vez una lucha tenaz contra la inflación, una política monetaria ordenada y el fin del déficit fiscal.

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