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Señales por monitorear para saber si la crisis mejora o empeora

Gustavo Reyes
Gustavo Reyes MEDIO:
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31 de agosto de 2018  

Por Gustavo Reyes

La brutal depreciación del peso en los últimos días y las fuertísimas caídas en los precios de la mayoría de los activos financieros de la Argentina (bonos, acciones, etc.) profundizaron el clima de incertidumbre y muy probablemente agudizarán también el proceso recesivo.

Uno de los mayores interrogantes, tanto de empresarios como de la gente común, es cómo puede frenarse la actual crisis y, sobre todo, cuáles pueden ser las señales concretas que indiquen que la crisis comienza a solucionarse o no.

Entre los problemas que gatillaron esta crisis se destacan, por un lado, las importantes dudas sobre la factibilidad de cumplir con el ajuste fiscal prometido al Fondo Monetario Internacional (FMI) para 2019, así como también el acceso al financiamiento que necesita el Gobierno para afrontar los compromisos de deuda en dicho año. Por otro lado, también hay una gran incertidumbre acerca de cómo el Banco Central va a desarmar el elevado stock de Lebac en poder del público para descomprimir la presión que genera el vencimiento de estas letras todos los meses.

Con respecto al cumplimiento de las metas fiscales, el Gobierno rápidamente tendría que lograr un contundente apoyo de los gobernadores, ya que una parte importante del ajuste prometido para 2019 proviene de una reducción de los recursos discrecionales que la Nación les gira a las provincias. Por otro lado, el Gobierno debería explicitar minuciosamente el programa financiero para 2019 mostrando cómo el prometido adelanto de fondos del FMI permitiría cubrir la totalidad del gap financiero de dicho año. En simultáneo, también es muy importante que el BCRA presente una estrategia para desarmar el stock de las Lebac que no se traduzca en mayor emisión monetaria ni en una pérdida sustancial de sus reservas.

El combo de estas medidas y una política cambiaria más predecible constituyen los requisitos sine qua non para poder estabilizar las principales variables financieras de nuestra economía. Esto resulta clave para que la tasa de inflación comience a desacelerarse. De esta forma, con un horizonte más claro para 2019 y con estabilidad en las variables financieras e inflación decreciente, la confianza tanto de los inversores como de la gente común probablemente comenzaría a recuperarse y la economía podría empezar a reactivarse.

También es fundamental que en el ínterin no se produzcan problemas mayores en el contexto externo. La economía argentina se resentiría mucho ante un aumento superior al esperado en las tasas de interés internacionales, en la prima de riesgo de los países emergentes, una caída en los precios de las exportaciones o problemas en las economías vecinas.

Gustavo Reyes, Economista jefe del Ieral

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