A la siembra de maíz la golpea más la incertidumbre que la falta de lluvias

La falta de agua golpea menos las expectativas que la incertidumbre por retenciones.
La falta de agua golpea menos las expectativas que la incertidumbre por retenciones.
Gabriela Origlia
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31 de agosto de 2018  • 11:55

CORDOBA. La falta de lluvias de las últimas semanas, por ahora, complica más al garbanzo que al trigo sembrado en Córdoba y abre interrogantes respecto a la próxima campaña de maíz. Sin embargo, más fuerte que las condiciones climáticas es la incertidumbre respecto de si el Gobierno nacional -en su nuevo plan de ajuste- puede imponer retenciones a los cereales.

En Córdoba la siembra de maíz comienza más tarde; hasta ahora hay muy poco. "La falta de agua siempre puede afectar los perfiles para encarar un buen proceso", advirtió a LA NACION César Alonso, técnico de la Bolsa de Cereales de esta provincia pero enfatizó que "la peor" noticia sería la instrumentación de retenciones.

"Le pega fuerte a la superficie sembrada; ya lo hemos visto en otras oportunidades -continuó-. Es un impacto fuerte desde lo ambiental por la rotación que existe y también por el desarrollo y valor agregado regional que genera".

En la campaña 2017/2018 el maíz cordobés representó el 26% del total nacional: con 2,3 millones de hectáreas sembradas fue récord histórico. Desde hace tiempo los expertos coinciden en que la transformación del maíz en carne bovina o porcina, permite mejorar sustancialmente el margen que deja una hectárea.

El principal costo que tiene el cultivo cuando es comercializado y se produce en zonas lejanas a los puertos es el flete. Transformar en origen el grano en otro producto, permite abaratar el costo del cultivo y mejorar sustancialmente la rentabilidad.

Respecto del impacto actual de la falta de lluvias, todavía -según la Bolsa de Cereales- garbanzo y trigo están en buen estado pero "hay síntomas de estrés hídrico" y como están llenando granos el agua aportaría mejores condiciones.

En el caso del garbanzo, de las 49.700 hectáreas sembradas sólo el 4% está en condiciones regulares frente al 60% del año pasado cuando fue muy golpeado por las heladas y también la falta de lluvias. El año pasado la cosecha cayó casi 50% por esas condiciones.

El trigo, pasó de 7% de condición regular en la primera quincena de este mes a 9% en los últimos días. La mayor parte está en condiciones de buenas a excelentes pero empieza a registrarse una disminución en el estado ideal. Faltan alrededor de 15 días para su floración. Hay sembradas 1,4 millones de hectáreas.

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