Talleres avanza en la Superliga con el motor 4.0 de Guiñazú: le ganó 1-0 a Godoy Cruz en Córdoba

Festejo del gol de Talleres, de Junior Arias
Festejo del gol de Talleres, de Junior Arias Crédito: Diego Lima
Claudio Mauri
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1 de septiembre de 2018  • 10:40

No había comenzado bien Talleres en la Superliga. Las derrotas en las dos primeras fechas instalaron la inquietud sobre la transición de la exitosa gestión de Frank Kudelka -dos ascensos, la clasificación a la Copa Libertadores 2019- a la apuesta por Juan Pablo Vojvoda, más una acentuada renovación en el plantel. En tiempos de incertidumbre, Talleres agradece tener al referente que sigue marcando el camino con su experiencia, despliegue y entendimientro del juego. El cántico "olé, olé, olé... Cholo, Cholo..." fue una muestra de gratitud a Pablo Guiñazú, que hace una semana cumplió 40 años, y una manera de festejar el 1-0 sobre Godoy Cruz, que no le hace sencilla la vida a nadie, como lo demostraba su serie de 13 partidos sin derrotas por el torneo local.

A Guiñazú, que ironiza sobre su estado físico ("tengo un motor 4.0 al que hay que alimentar; estoy rodeado de compañeros que me dan vida"), lo escolta en la zona central Andrés Cubas, que con 22 años llegó esta temporada desde Defensa y Justicia. El sacrificio y la laboriosidad está asegurada en este tándem, que respalda la cuota de creatividad y desequilibrio que sale de los pies de Maroni y Pochettino, dos de los refuerzos del último mercado de pases.

Talleres le ganó 1-0 a Godoy Cruz en el estadio Mario Alberto Kempes, con un gol marcado por Junior Arias a los 36 minutos del segundo tiempo. Así, los cordobeses consiguieron su segundo triunfo consecutivo y a su vez cortaron el invicto de los mendocinos.

Godoy Cruz se esmera y consigue ser competitivo pese a que se le fueron dos piezas importantes, como Burián, Pol Fernández y Garro. El técnico Davobe le imprime un orden y una consistencia que asimilan bajas y ausencias. El "Morro" García sigue siendo una amenaza para las defensas rivales. Pudo poner en ventaja al Tomba con un cabezazo que desvió Herrera y dio en un poste. Después, en el segundo tiempo, el uruguayo se vio beneficiado por el árbitro Herrera, que no advirtió el penal que cometió al tocar la pelota con un brazo.

Escasearon las situaciones de gol, pero Talleres arrimó un poco más de peligro. El partido se encaminaba a un 0-0, que se rompió en uno de los pocos errores de Godoy Cruz cuando sacaba la pelota de su área. El desborde con centro atrás de Maroni fue conectado por el uruguayo Junior Arias. Quedaban 10 minutos y a Guiñazú se lo vio defender la ventaja con un par de intervenciones dignas de un pibe de 20 años, porque la resistencia no lo abandona por más kilómetros que acumule su motor.

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