El desafío de Racing: cómo volver al futuro desde esta oscuridad

Coudet afronta su momento más crítico desde que llegó a Racing
Coudet afronta su momento más crítico desde que llegó a Racing Fuente: FotoBAIRES
Román Iucht
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31 de agosto de 2018  • 14:17

¿De qué se murió?

De nada.

A la hora de la alta competencia entre dos fuerzas de supuesta paridad, pocas cosas resultan más dolorosas que sentir que la derrota es un fin inexorable ante el cual solo hay que entregarse mansamente. Cuando Eduardo Coudet expuso de modo impiadoso la liviandad con la que su Racing se rindió ante la fiereza del River de Gallardo, estaba aceptando las flaquezas de su grupo, pero también su incapacidad para inocular en sus jugadores la "sensación térmica" con la que debía jugarse el partido más importante del semestre. La intensidad, la verticalidad y la vibración emocional, esos tres baluartes que definieron su gestión en estos nueve meses quedaron olvidados en los noventa minutos del Monumental. Plantarse en el centro del ring con el único fin de recibir golpes del oponente no solo sorprendió a los hinchas de la Academia, sino también a todos aquellos que suponían que la confrontación podía tener una resolución mucho más ajustada.

Esa idea que planteó el propio Coudet de un equipo con fiereza, atropellando a otro aturdido y paralizado fue la síntesis más perfecta y descarnada de cómo se resolvió el pleito. Analizada la serie de octavos en su totalidad, la misma se empezó a perder en el Cilindro cuando sin demasiada audacia y exageradamente preocupado por defender el cero propio, los albicelestes jamás rompieron lanzas en la búsqueda de la victoria cuando tras la expulsión de Ponzio, River se quedó sin su capitán. Es tan cierto que se trataba del primer partido de la temporada y al equipo le faltaba rodaje, como que pareció haber un excesivo respeto por los galones del rival. Sensación que colapsó en la revancha.

Eliminado en la Copa Argentina en otra derrota sorprendente ante Sarmiento de Chaco e incapaz de lograr una plaza para la Libertadores 2019 en la Superliga, los objetivos quedaron reducidos al fútbol doméstico, cuya resolución recién llegará a mediados del año próximo. Desaprobados esos exámenes finales que marcaban el camino inmediato, el "alumno" Racing solo tiene por delante algunos parciales que podrá usar como placebo para mitigar el dolor que esta actualidad le devuelve como imagen.

Habiendo visto la más que interesante prestación en buena parte de la primera mitad de 2018, esos rendimientos más allá de algún lógico tropiezo, desechan la teoría de que "quizás esto era todo lo que había". La partida de un jugador irreemplazable como Lautaro Martínez minó la dotación ofensiva del equipo, pero si algo tiene el Racing del "Chacho" es cantidad de calidad como para estar satisfecho con su personal. Es probable que otra de las causas para entender la caída del Monumental haya sido esa diferencia no menor entre "plantel" y "equipo" y que en la elección de los nombres pueda estar la bronca de algunos hinchas, pero los consejos para el pasado ya no surtirán efecto y es evidente que el líder apostó a los históricos para afrontar la parada decisiva.

El caso Centurión, algo que Racing deberá resolver con inteligencia
El caso Centurión, algo que Racing deberá resolver con inteligencia Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

Con este panorama solo el tiempo podrá reparar aquello que se construyó con esfuerzo y trabajo y se desmoronó en un enfrentamiento de ciento ochenta minutos, pero es hacia allí, hacia adelante, donde debe obligatoriamente mirar el entrenador y sus jugadores para encontrar soluciones. En todo caso y a partir del menú variado de opciones, es probable que jugadores como Neri Cardozo o el mismo Nery Dominguez, tan valiosos en el funcionamiento colectivo hace algunos meses, necesiten un F5 para refrescar su disco rígido y le cedan su espacio a otros como Marcelo Díaz y Pol Fernández. La vuelta de Donatti, sumados a Orban y Mena que seguramente van a pelear por su sitio, le devolverá a la defensa su fisonomía y entre Bou, Lisandro López y Cristaldo más los jóvenes Cuadra y Mansilla se repartirán dos lugares en el ataque. El tema Centurión también deberá tener un tratamiento especial: el jugador puede ser una carta de triunfo permanente pero sus reacciones destempladas recurrentes lo vuelven a ubicar como una bomba de tiempo a la que hay que manipular con extrema sensibilidad. Sin hipocresía ni doble discurso pero midiendo la relación entre costo y beneficio.

Aceptando que nunca se sale parado igual de estas contiendas y siempre hay heridos que pueden quedar en el camino, es fundamental acertar el diagnóstico para no repetir errores, máxime si se cuenta con nombres propios que puedan cambiar el aire.

El comienzo de la Superliga muestra un Racing escolta y con un juego que para el consumo interno ha sido suficiente incluso cuando el técnico reservó algunos nombres pesados. El domingo ante el líder Rosario Central el equipo puede subirse a la cima del torneo y comenzar a transitar el único camino que queda por delante en los próximos meses.

Para los que se habían ilusionado a lo grande, y al hincha no le cuesta mucho trabajo, es conformarse con poco. Para los que vivieron épocas de miseria y conflicto esperando cada día una nueva mala noticia, es cuestión de paciencia hasta que surja la próxima oportunidad.

En cualquier caso y desde una mirada pragmática, simplemente, es lo que hay.

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