Dos amigas cuentan cómo hicieron para abrir su estudio de tatuajes

Crédito: Anahí Bangueses Tomsig. Producción de Carolina Franko.
María Paz Moltedo
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3 de septiembre de 2018  • 14:43

Detrás de un portón de madera, en una casona de Villa Crespo se esconde Kali Tattoo Studio, el espacio de Sabrina Amante (35) y Ariana Torres (26), inspiradas por Kali, la diosa hindú, que destruye para crear algo superador, más puro: "Necesitábamos escuchar nuestra música, recibir a la gente como nos gusta, crear nuestra propia experiencia de lo que es hacer un tatuaje".

Sabri estudió Bellas Artes y Efectos Especiales y trabajó cuatro años en el estudio Vieja Escuela. Ahí conoció a Ariana; oriunda de Villa Gesell: "A los 19 mi mamá me compró mi primer kit y un amigo me enseñó a usar la máquina". Así llegó a poner su estudio en Mar de las Pampas. Tiempo después vino a Buenos Aires y ahí se encontraron las futuras socias.

Juntas coincidieron en su deseo: "El tatuaje fue siempre algo muy masculino, y queríamos un estudio de mujeres unidas". Decidieron que fuera indoor porque sienten que "en un lugar a la calle, te piden un tatuaje sin saber quién sos, qué te gusta hacer". Sabri diseña tatuajes relacionados con la botánica y los animales, y también los tradicionales. Ari se dedica al tradicional y el japonés. Disfrutan mucho de sus contrastes; Sabri es más "de la mañana", organizada y planificadora, y Ari disfruta más la noche y es improvisada e intuitiva. Trabajan de martes a sábado y los lunes dibujan juntas, charlan, se inspiran e intercambian ideas. Su ganancia es mayor que la que tenían al trabajar para un estudio, porque el porcentaje que rendían por tatuaje ahora lo reinvierten en su propio lugar. Además, disfrutan transmitir su atmósfera personal al espacio, decorado con láminas de tatuajes japoneses, dibujos de conejos hechizados, mariposas, sirenas, máscaras, flores, plantas, símbolos antiguos: donde mires, hay inspiración.

¿Cómo lo hicieron?

Crédito: Anahí Bangueses Tomsig. Producción de Carolina Franko.

  • 1. "Visualizamos el espacio. No importa si después va a ser exactamente como lo imaginaste, pero nosotras visualizamos cómo nos gustaría que funcionara, y hasta qué tipo de energías nos gustaría que entraran".
  • 2. "Concretamos el lugar. Compramos todo lo necesario: camillas, banquetas, mesas, muebles, insumos".
  • 3. "Le dimos mucha bola a la deco. Es lo que nos inspira, habla de nosotras, de lo que nos gusta tener cerca a la hora de tatuar. Tenemos cuadritos, láminas y 'flashes' nuestros".
  • 4. "Usamos las redes sociales. Son claves cuando el lugar es privado. Descubrimos que era mejor contratar a alguien que publique, conteste mensajes y agende los turnos".

Los consejos de Sabrina y Ariana

  • Cuidar la estética visual. Que se vea tatuaje, que se respire tinta. Si no hay láminas japonesas o tradicionales, es como faltarle el respeto a la historia del tattoo.
  • Estar segura de que podés hablar todo con tu socia. Que haya sinceridad, sin que eso implique ningún tipo de malestar. La libertad y la comunicación son claves.
  • Que haya espacios para estar solas. Es mejor alquilar dos salas, una para tatuar y otra para dibujar. Está bueno coordinar para que los turnos no se superpongan.
  • Comprar máquinas custom o de autor. Así, cuando querés consultar algo sobre el funcionamiento o repararla, podés dar directamente con la persona que la creó.

En números

Crédito: Anahí Bangueses Tomsig. Producción de Carolina Franko.

$10.000: fue la inversión inicial en insumos y muebles.

$21.000: tienen de gastos fijos por mes, entre alquiler del espacio y reposición de materiales para tatuar.

40 tatuajes mensuales es el promedio que realizan entre ambas.

Entre $1500 y $4000 cuesta un tatuaje promedio.

Entre $4000 y $5000 es lo que cuesta una máquina para tatuar nacional artesanal.

Más info: IG: @kalitattoostudio.

FB: Kali Tattoo Studio.

Maquilló Angie Barrionuevo y peinó Luisa Estévez para Duo Make Up.

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