Para Stornelli, los aportes de Clarens fueron insuficientes y pidió su inmediata detención

El fiscal Stornelli, ayer, en Comodoro Py, fue él quien pidió la detención del financista de los Kirchner
El fiscal Stornelli, ayer, en Comodoro Py, fue él quien pidió la detención del financista de los Kirchner Crédito: Emiliano Lasalvia
El fiscal solicitó el arresto del financista de los Kirchner, que no será admitido como imputado arrepentido; el juez Bonadio definirá pasado mañana su situación
Hugo Alconada Mon
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1 de septiembre de 2018  

El fiscal federal Carlos Stornelli pidió ayer la inmediata detención del financista Ernesto Clarens, tras concluir que eran insuficientes -o incluso sesgados- los datos que aportó en su intento de ingresar al régimen del "arrepentido" en la investigación por los " cuadernos de la corrupción ".

Con ese pedido de arresto ya en sus manos, el juez federal Claudio Bonadio postergó su decisión hasta pasado mañana. Hasta entonces, Clarens, que es considerado el cerebro financiero de los Kirchner, podría analizar los pasos a seguir con sus abogados. Es decir, evaluar si les ofrecerá a los fiscales más información hasta ahora desconocida u optará por mantener su silencio. ¿Por qué? Porque Clarens es la pieza decisiva para comprender el verdadero alcance de la operatoria delictiva que intenta desentrañar la Justicia.

De la mano de Clarens es posible llegar desde la prehistoria del kirchnerismo en la Patagonia a la "ruta del dinero K". Y del entramado societario offshore al "club de la obra pública" -en particular, de la Cámara de Empresas Viales, la "camarita"-. Y desde los secretos del plan de obras de viviendas Sueños Compartidos hasta los proveedores de los billetes de 100 dólares y 500 euros. Y hasta los negocios comerciales con Venezuela, también.

Clarens fue, para empezar, el primer dueño de la constructora Austral Construcciones. La creó él y se quedó con el 20% de las acciones, mismo porcentaje que Lázaro Báez, mientras que el 60% restante quedó para Victorio Gotti, aunque luego Báez se quedó con el 100%, hizo lo que hizo y el resto es historia ya conocida.

Clarens es, además, un dotado para las finanzas, aunque afrontó varios tropiezos, como la quiebra de su financiera Finmark. Fue entonces cuando se marchó de Buenos Aires, recaló en Río Gallegos y resurgió de sus cenizas, gracias a la venta de un jugador de fútbol, Roberto "el Pampa" Sosa, y el sostén de su íntimo amigo Jorge Brito.

Causa de los cuadernos: ¿qué puede negociar Bonadio con los arrepentidos?

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Tan amigos son Clarens y Brito que juntos habían conformado una firma bursátil en 1991 a la que bautizaron con un nombre singular: "Citicorp Sociedad de Bolsa". Y luego Brito le vendió la compañía Excel Servicios Aéreos, además de convivir como buenos vecinos en Carmelo, Uruguay.

Ya enlazado su destino a Néstor Kirchner, Clarens se convirtió en el operador financiero de referencia para los integrantes de la obra pública que, cartelizados, debían pasar por sus oficinas a pagar sobornos, delito que confesaron los empresarios y el propio Clarens durante las últimas semanas.

¿A qué oficina acudían los empresarios? A las de Invernes, otra financiera de Clarens. ¿Dónde ubicó sus primeras oficinas? En la sede porteña de Austral Construcciones, en el pasaje Carabelas, a metros del Obelisco. ¿Y después? En el mismo edificio de Puerto Madero en el que Alejandro Vandenbroele montó The Old Fund para los negociados de Amado Boudou con Formosa y la imprenta Ciccone Calcográfica.

Esas oficinas no ataron a Clarens, sin embargo, a ningún lugar físico. Más relevantes eran, para él, sus relaciones humanas. Por eso, además de sus lazos con Brito y Kirchner, también jugó en tándem durante años con el verdadero mandamás de Vialidad Nacional: Sandro Férgola, quien le proveía de datos del organismo para la recaudación delictiva. Así lo contó el propio Clarens ante la Justicia.

Clarens obvió detallar, sin embargo, sus vínculos con las constructoras y todo lo que sabe sobre las reuniones que los empresarios cartelizados mantuvieron en dos hoteles porteños: el Panamericano -de Relats, dueño a su vez de la constructora JCR e inquilino del hotel Los Sauces de los Kirchner- y el Intercontinental, sobre la calle Moreno, a metros de Vialidad, donde Férgola jugaba de local y los constructores eran habitués. De Ángelo Calcaterra a los popes de la constructora Rovella Carranza.

Consultado por LA NACION, Mario Rovella confirmó a través de sus voceros que tanto Clarens como Férgola "eran los interlocutores por el lado del gobierno", pero negó "terminantemente haber sido parte de un supuesto cartel de la obra vial".

Clarens y Rovella Carranza contaron con el asesoramiento de Horacio Díaz Sieiro, al igual que muchas otras constructoras que ahora protagonizan los "cuadernos de la corrupción", aunque el experto tributario se desmarcó ante la consulta de LA NACION. "Fui abogado de una empresa de Clarens, Excel Servicios Aéreos, pero hace años y no tengo idea de sus enjuagues", aclaró.

Fanático del bajo perfil, del club Vélez Sarsfield y de la operatoria offshore, Clarens montó un entramado societario con base en varios paraísos fiscales, según surge de los Panama Papers, y también activó cuentas bancarias en Suiza y otros baluartes del secreto bancario que proveyeron fondos a, entre otros, los Báez.

Por todo esto, el apellido Clarens no resulta una novedad para la Justicia. El fiscal Guillermo Marijuan ya lo había imputado por presunto lavado en "la ruta del dinero K" y el juez Sebastián Casanello allanó sus oficinas en 2016, mientras los investigadores intentan reconstruir su rompecabezas offshore. Ese puzle incluye, entre otras, la firma Litren Company.

¿Quién aparece en Litren? Carlos Adrián Calvo López. ¿Quién es? Un empleado del Banco Macro en Uruguay y en Bahamas, que también figuró como director de Invernes. No solo eso: Lázaro Báez lo identificó ante la AFIP, por escrito, como el transportista de bolsos repletos de dinero vía Buquebus, a un ritmo de al menos $1,5 millones al año, para capitalizar otra de sus constructoras, Badial.

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