Tras la denuncia de un exnuncio, la Iglesia de EE.UU. le suma presión a Francisco

El sector conservador le pidió al Papa suspender un sínodo y convocar una reunión extraordinaria de obispos
El sector conservador le pidió al Papa suspender un sínodo y convocar una reunión extraordinaria de obispos Fuente: AP - Crédito: Andrew Medichini
Elisabetta Piqué
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1 de septiembre de 2018  

ROMA.- Luego de la carta-bomba del exnuncio Carlo Maria Viganò, la poderosa Iglesia Católica de Estados Unidos, desde siempre polarizada entre conservadores y progresistas e inmersa ahora en el desconcierto absoluto, le suma presión al Papa .

El obispo de Dallas, Edward J. Burns, sorprendió ayer al anunciar que le había pedido a Francisco que convocara a una reunión extraordinaria de obispos para tratar el escándalo de abusos. Burns explicó que actuó así después de reunirse con fieles que le expresaron frustración e ira.

En tanto, el arzobispo de Filadelfia, Charles Chaput, un conservador que en días pasados salió a respaldar a Viganò, informó que le solicitó al Papa la suspensión del inminente sínodo de obispos sobre los jóvenes que comenzará el 3 de octubre en el Vaticano. "Los obispos no tendrían credibilidad para hablar", explicó.

Este pedido dejó en claro el recrudecimiento de la presión de los sectores más conservadores hacia el Pontífice. La carta de Viganò acusó al Papa y a decenas de figuras del Vaticano de haber encubierto durante décadas a Theodore McCarrick, un cardenal estadounidense antes muy influyente, de 88 años, que en julio pasado fue obligado a renunciar tras ser hallado culpable de abuso. Además, sin pruebas, denunció a Francisco por haberle levantado a McCarrick, arzobispo emérito de Washington, sanciones que le había impuesto Benedicto XVI en 2009 o 2010, y hasta pidió su renuncia.

El "testimonio" de Viganò agigantó el shock total que ya se estaba viviendo en el país con la renuncia de McCarrick y publicación de un espantoso informe de un jurado investigador, que reveló que en Pensilvania unos 1000 chicos fueron víctimas de abusos sexuales de unos 300 sacerdotes en los últimos 70 años.

En este contexto, el efecto de la carta de Viganò ha sido devastador en Estados Unidos, donde la Iglesia Católica es una de la más poderosas del mundo. Los católicos representan el 22,7% de sus más de 316 millones de habitantes, estimados en más de 71 millones de fieles, según estadísticas de 2015. Es una Iglesia muy rica compuesta por 18.256 parroquias; más de 11.000 centros educativos, y 8678 centros sociales con más de 450 obispos, casi 40.000 sacerdotes y 50.000 religiosas.

La Iglesia -que pagó 3000 millones de dólares para indemnizar a víctimas de abusos en el pasado-, cuenta también con un sistema mediático formidable, del que forman parte la cadena televisiva EWTN, el National Catholic Register y Lifesitenws, medios de la derecha. Es una Iglesia muy poderosa -en el último cónclave, con 11 cardenales electores, fue el grupo más numeroso tras el italiano (28)- también porque está inmersa en un país muy grande y poco afectado por la secularización, y donde la religión tiene un rol fundamental como legitimizador del poder político y económico.

A diferencia de lo que pasó en otros lados, los más de 400 obispos estadounidenses se destacaron por no salir juntos a respaldar al Papa, una señal muy preocupante.

Quienes defendieron a Viganò forman parte de los obispos conservadores - cultural warriors obsesionados con aborto y homosexualidad-, a quienes nunca les cayó bien Francisco por su discurso antiestablishment y crítico del sistema capitalista, y por sus aperturas a los divorciados vueltos a casar y a los gay. Entre los opositores se cuentan, entre otros, Chaput y el obispo de San Francisco, Salvatore Cordileone. Quienes los respaldaron son obispos considerados progresistas como el cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, y el cardenal Joseph William Tobin, arzobispo de Newark.

Según entendidos, en Estados Unidos, la oposición a Francisco es de diversos tipos. Hay una oposición política y financiera -los grandes intereses que son hostiles a lo que Francisco dice sobre los pobres, el ambiente, la Justicia-; una oposición "cultural", de aquellos que piensan que el catolicismo y la religión deben ser funcionales a la civilización occidental y por lo tanto cualquier cambio teológico y disciplinario (pena de muerte, sexualidad), mina las bases de la civilización occidental, y finalmente una oposición teológica de los que se encuentran desconcertados por el estilo de pensamiento y de lenguaje del Papa, a quien comparan con Juan Pablo II y Benedicto XVI, dos puntos de referencia fundamentales para entender el catolicismo en Estados Unidos. Estos tipos de oposición encuentran el respaldo en la clase empresaria y en los millonarios del país, que son muchos y grandes donantes de la Iglesia.

No por nada, en medio de una de las peores crisis de su pontificado, la poderosa Iglesia de Estados Unidos, suma presión a Francisco.

Fuente: AFP

Protesta de asociaciones de víctimas

WASHINGTON (AFP).- Frente a la embajada de la Santa Sede en la capital norteamericana, asociaciones de víctimas de sacerdotes pedófilos reclamaron que el Vaticano haga público el expediente del arzobispo emérito de Washington Theodore McCarrick, acusado de abusos sexuales cometidos hace varias décadas. Además, denunciaron una política de "sofocación sistemática" por parte de la Iglesia Católica.

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