La voz de un maestro en el arte de la ficción

Víctor Hugo Ghitta
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1 de septiembre de 2018  

Antonio Muñoz Molina ha precisado que la primera vez que leyó una obra de James Salter (en verdad leyó varias de modo sucesivo, entre las que estaban Años luz y Juego y distracción) sintió un deslumbramiento similar al que habían traído a su vida novelas como Cien años de soledad y Santuario o piezas musicales como Una noche en Tunisia. Piloto de aviones de caza, Salter fue periodista, guionista y director de cine, además de escritor, aunque su obra literaria siempre se mantuvo injustamente secreta o reservada a los entendidos. El arte de la ficción (Salamandra) reúne la serie de conferencias que dio en la Universidad de Virginia en 2014. Con alusiones a sus autores predilectos (Faulkner, Bábel, Celine, Beckett), se mete con la naturaleza y los desafíos de la escritura, un registro imprescindible ante la certeza -anota- de que aquello que no queda escrito finalmente se desvanece. Cuando dio estas conferencias, Salter tenía 89 años y una vitalidad sorprendente para su edad. Lejos de cualquier jactancia, mantenía el asombro de un niño. Esa es su mejor lección.

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