El mercado abrió un compás de espera y el dólar tuvo un respiro

Cerró a $38 en promedio, con lo que el peso recuperó 4,5%, y los bonos rebotaron; una calificadora de riesgo puso en revisión negativa la nota de la deuda argentina
Cerró a $38 en promedio, con lo que el peso recuperó 4,5%, y los bonos rebotaron; una calificadora de riesgo puso en revisión negativa la nota de la deuda argentina Fuente: Archivo
Javier Blanco
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1 de septiembre de 2018  

La crisis cambiaria tuvo al fin un respiro ayer, graficado en una recuperación del 4,5% promedio del peso frente al dólar (bajó de $39,77 a $38 para la venta al público), luego de que el Banco Central (BCRA) volvió a secar la plaza e intervino para contener la divisa, y que el FMI confirmó su apoyo y su predisposición para adaptar el acuerdo firmado con el Gobierno a las "nuevas circunstancias" del mercado.

Pero las señales de desconfianza hacia el riesgo argentino no mermaron mucho, dado que si bien los bonos mostraron una leve recuperación -tras varios días de fuerte castigo- la demanda de seguros contra un nuevo posible default argentino se mantuvo activa, haciendo que el costo de estas garantías a 5 años alcanzara un récord intradiario de 840 puntos antes de caer a los 771, aunque para quedar 14 puntos por encima del nivel del cierre previo.

Esto indicaría que los fondos de inversión que tienen estos títulos en cartera realizaron algunas recompras, pero tras asegurarse en paralelo la correspondiente cobertura del riesgo asumido. Y tiende a corroborar que lo que se abrió es un compás de espera hasta tener precisiones sobre un paquete de medidas más duro en lo fiscal que el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, anticipó que prevé anunciar el lunes, antes de emprender vuelo a Washington para encontrarse allí con la directora de ese organismo, Christine Lagarde.

Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo

Los analistas externos aseguran que lo que generó expectativa fue la confirmación del apoyo del FMI. "Fue lo que marcó una diferencia, al asegurarle al mercado que están detrás de la Argentina", dijo Roger Horn, analista de emergentes de SMBC Nikko Securities America, aunque advirtió que el respiro del día "no quiere decir que hayan desaparecido los peligros, más considerando que muchos inversores acaban de recibir golpes dolorosos con los bonos, por lo que tomará algún tiempo para que el sentimiento hacia el riesgo argentino pueda cambiar".

"Los bonos operaron tomadores todo el día, pero perdieron fuerza luego de conocida la decisión de la calificadora Standard & Poor's (S&P)", apuntó Sebastián Cisa, del Grupo SBS. La agencia anunció ayer que dejó en revisión la calificación de la deuda argentina "para una posible degradación". "Estamos colocando nuestra calificación de 'B+' a la deuda de largo plazo y 'B' a la de corto plazo bajo vigilancia con implicaciones negativas", dijo S&P, quien explicó que lo hace por la reciente presión sobre el peso y los "riesgos que supone para la efectiva implementación de las necesarias medidas de ajuste".

Tal vez por eso el repliegue del riesgo país fue apenas de 776 a 771 puntos, es decir, apenas marginal.

Rebote técnico

En lo que hace a la recuperación que exhibió el peso solo puede considerarse un "rebote técnico", ya que llegó luego de caer 16,4% en la semana, 34,4% en el mes y 99% en lo que va del año. Sería un alivio solo temporal "si el Gobierno no logra dar con un paquete convincente de austeridad", advirtió en un informe la consultora Capital Economics.

El rebote de la moneda nacional se había insinuado en la apertura misma de la jornada, pero resultó además favorecido por un tempranero anuncio: el BCRA se ofreció a vender secuencialmente hasta US$675 millones de las reservas (cifra equivalente al 1,25% de su tenencia total) para asegurar liquidez a la plaza cambiaria en la última jornada del mes en busca de una rueda más distendida, aunque le bastó con colocar solo US$250 millones, el 37% de lo ofrecido, para lograrlo.

La maniobra no fue casual ni apuntó solo a calmar ánimos. La entidad que conduce Luis Caputo enfrentaba un fuerte vencimiento en los mercados de futuros (rondaría el equivalente a US$2000 millones), con lo que, si no lograba recortar el avance que la divisa tuvo en el mes, se exponía a una fuerte pérdida.

"Con su movida para bajar el dólar contado la redujo algo, pero más si se considera el máximo de $40,90 que había tocado la posición de agosto anteayer antes del cierre a $ 37,1250 de hoy [por ayer]. Nuestro cálculo, considerando que hace un mes el valor del contrato a caducar hoy era de $28,33 (y que parte de la posición venía de antes), es que perdieron unos $9 por contrato, o sea un equivalente a casi US$500 millones", estimó Norberto Sosa, CEO de Invertir en Bolsa (IED).

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